LA ZURDA

La pequeña Gran Bretaña

  • Escrito por Carmen Peláez
  • Publicado en Economía

La localidad de Mollina acoge la mayor colonia británica del interior de la provincia de Málaga, con cerca de 2.000 personas que han encontrado en este municipio de algo más de 5.000 habitantes su particular paraíso.

De ellos, más de cuatrocientos viven en el complejo turístico Molino de Saydo, a la entrada de la localidad. Dentro del recinto se observa lo más parecido a un barrio residencial de una típica población rural británica. Entre sus calles, a ambos lados de la calzada, hay más de doscientas "mobile homes" (casas prefabricadas móviles).

“La gran mayoría de los británicos son jubilados y prejubilados que vienen buscando el buen tiempo y la calidad de vida que hay aquí”, comenta a Efe el responsable del complejo, Fernando Ortega.

La población residente es tan peculiar que tienen su propio mercadillo. Cada miércoles, en el aparcamiento del recinto, se instalan muchos de ellos dando cabida a puestos de productos típicos ingleses, películas y libros, alimentación, ropa o incluso servicios de peluquería.

Algunos de ellos venden productos de segunda mano, “no tiran nada, prefieren venderlo o convertirlo en arte”, apunta Ortega. Eso sí, todo en inglés y con un ambiente relajado y sin gritos para atraer a los clientes.

Los vecinos de la colonia tienen claro que han encontrado el paraje idóneo y tranquilo para vivir el resto de sus días, como explica Bambi Dhami, que llegó a esta colonia por trabajo y ahora es vecina del recinto y encargada de recibir a los nuevos clientes.

"Aquí quiero vivir para siempre, me encanta Andalucía y su historia, estoy tranquila, tengo todo lo que necesito y no sufro las aglomeraciones de las zonas costeras”, dice esta mujer.

Para los ingleses del Molino de Saydo, la colonia se ha convertido en una gran familia que comparte idioma, costumbres y deportes. El día a día se desarrolla en horario británico, los periódicos y las noticias se ven en inglés, incluso las indicaciones de las calles del complejo. Además, cuenta con una icónica cabina telefónica roja en su perímetro.

Entre sus instalaciones también figura un típico pub inglés decorado con numerosas Union Jacks en su exterior, una gran pista de "bowls" (bolos ingleses), una piscina exterior y otra climatizada, y el restaurante del hotel que Fernando Ortega posee al lado del complejo, que es lugar de reunión y cena cada noche.

A pesar de que muchos de ellos llevan más de doce años en España, no saben hablar español. Su vocabulario no pasa del "hola" y "adiós" y su explicación es sencilla: la mayor parte del día viven en el complejo y no tienen mucha relación con los españoles.

Paul Firth es uno de los vecinos del complejo. Este británico de pelo largo y canoso luce un aspecto muy saludable gracias a su bronceado mediterráneo.

Paul vive su jubilación como siempre soñó: "Con buen clima, tranquilo y mucho sol" y además considera que el Brexit no les va a perjudicar, aunque “todavía queda un año de tránsito hasta la salida efectiva de Unión Europea”.

"Sus pensiones les permiten vivir una buena jubilación dado que aquí el coste de la vida es más bajo que en sus países natales”, apunta Ortega, que se alegra de tener un cien por cien de ocupación y de la idea de crear una nueva colonia, que se ha convertido en una pequeña Gran Bretaña en el sur de España. EFE.