LA ZURDA

#PescarDerechos desembarca en Cantabria para reducir la discriminación salarial y contractual de las mujeres en la conserva

  • Escrito por CCOO
  • Publicado en Economía

La industria del pescado menosprecia el trabajo femenino. El centenar de hombres que trabaja en Cantabria en el sector de la conserva realiza las tareas mejor remuneradas y tiene un contrato indefinido que les permite trabajar todo el año. Sin embargo, las mujeres, que fundamentalmente desempeñan su trabajo en el área de producción, tienen un contrato fijo-discontinuo. Su relación laboral con la empresa queda suspendida cuando cesa la actividad y entran en situación de desempleo. Cuando agotan la prestación, no tienen derecho a otro subsidio porque su relación laboral no está extinguida. Si a este hecho se une la poca actividad que existe en el sector porque se ha externalizado gran parte del proceso productivo a otros países, el tema se agrava considerablemente para estas trabajadoras.

A esta discriminación contractual se le une la discriminación salarial. Los trabajadores, situados en su mayoría en el nivel 6 del convenio colectivo, cobran entre un 15 y un 20% más que las mujeres que trabajan limpiando y envasando pescado. La patronal se ha negado, negociación tras negociación, a corregir esta injusta situación con el pobre argumento de que los incrementos que se realicen en el área de producción dispararán la masa salarial.

CCOO ha batallado durante años para acabar con esta discriminación. En el mes de octubre, el sindicato lanzó la campaña #PescarDerechos en el conjunto del Estado para presionar y tratar de mejorar las condiciones que se aplican en las empresas de conservas de pescado, que soportan los peores niveles de la industria alimentaria. La iniciativa acaba de llegar a Cantabria. Ayer, el sindicato se la presentó a un grupo de delegadas del sector en la asamblea que mensualmente se celebra en la sede de CCOO en Laredo.

El sindicato calcula que en la última década se han perdido dos mil empleos en Cantabria. 70 empresas mantienen la actividad. Varias etapas del proceso productivo que convierte el bocarte en anchoa ya no se realiza en España. Se pesca en otros caladeros y el pescado se procesa fuera. Solo se trae a Cantabria para ser envasado. Prácticamente han desparecido trabajos tradicionales como el salazón, el cortado, el escaldado y el fileteado, que eran parte del proceso productivo. Antes se hacían en torno a 500 octavillos por persona y día, mientras que hoy una operaria puede hacer cinco mil porque su única tarea es meter la anchoa en una lata.

La campaña #PescarDerechos combatirá en todo el Estado los abusos de las ETTs, denunciará a las subcontratas, presentará demandas por discriminación salarial y reclamará la antigüedad perdida.