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"Cuando hablan las jugadoras es porque realmente están sufriendo"


Leticia Romero (Agüimes, Gran Canaria, 1995) es gran conocedora de lo que rodea a la selección española de baloncesto, aunque este verano no estuviera en las listas finales de Eurobasket y Juegos Olímpicos. En su haber, un oro europeo, plata olímpica y Mundial y bronce en otro campeonato continental. En una entrevista con EFE analiza la polémica salida de Lucas Mondelo.

"Cuando hablan las jugadoras es porque realmente están sufriendo", asegura. La jugadora de Valencia Basket ya tiene olvidada la grave lesión de rodilla que sufrió en noviembre de 2019 y afronta una pretemporada ilusionante, sin parones, y agradecida por la confianza de su club, el Valencia Basket, en la renovación.

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¿Cómo va la rodilla?

La verdad que va muy bien.Cuando lo comparo con la pretemporada pasada, no tiene nada que ver tanto a nivel físico como psicológico. Ya a final de la pasada temporada me encontraba bastante bien de la rodilla y he seguido trabajando en ello este verano; me encuentro muy bien.

Habla del aspecto psicológico.¿Cómo le cambia una lesión así?

Pasas mucho tiempo ya no solo sin jugar un partido, también sin tocar un balón. Te cambia tu forma de trabajar y te concentras en una parte solo de tu cuerpo; para mí todo se resolvía en torno a la rodilla y cuando llega el momento de jugar hay tantos factores externos a los que llevas tiempo sin estar acostumbrada que son como un cúmulo de cosas que se te van un poco de las manos hasta que te vuelves a acostumbrar. Tienes que trabajar mucho la mente en esos momentos porque el volver a la competición es, a veces, un poco más duro cuando no estás aún del todo bien. Aunque puedas volver a jugar, hasta que se conecta tu mente con tu cuerpo pasa un tiempo.

Hemos visto a Carolina Marín como sigue dándole al volante incluso con la pierna escayolada o en muletas tras sus lesiones de rodilla. ¿Hacía usted lo mismo desde el sofá, por ejemplo?

Sí (ríe). Yo tenía un balón en casa, jugaba con el balón, hacía la técnica en el aire... recuerdo tirar mucho de tres sin poder saltar aún; ya me había acostumbrado a tirar de tres sin saltar y pensé que igual lo tenía que hacer en partido también (ríe). Es otra forma totalmente diferente de trabajar pero hay que seguir manteniendo el tacto con el balón.

A pesar de la lesión, llegó a un acuerdo de renovación con el Valencia Basket. Una gran muestra de confianza, ¿no?

Totalmente. Había jugado muy pocos partidos con el club, era mi primer año, y para mí fue superimportante que el club volviera a confiar en mí, sobre todo porque nadie sabe cómo vas a volver de una lesión; ni tú misma ni el resto de las personas. Que me dieran ese voto de confianza lo agradezco muchísimo y siempre he puesto mi trabajo para volver al mejor nivel y ayudar a mi equipo.

Otro momento duro es cuando usted dio positivo en covid-19. Y lo que conlleva ser deportista profesional en este tiempo de pandemia, habrá perdido la cuenta de los test que le han hecho.

Muchísimos (ríe), definitivamente he perdido la cuenta. Nosotros tuvimos mucha suerte durante mucho tiempo y al final fue justo en enero o febrero cuando nos pilló a nosotras, fue en una burbuja y ahí es imposible que te salves (ríe); creo que se salvaron tres o cuatro. Fue duro porque estás en casa y llega un punto en el que te encuentras bien pero no puedes salir. Notas que pierdes el ritmo, la forma... y que tienes partidos importantes en nada; era algo frustrante, pero había que llevarlo lo mejor posible.

Hablemos de la selección. Usted sabe lo que es ganar títulos y medallas con la selección, este verano no participó con un equipo que, quizá, no cumplió con las expectativas. ¿Cómo lo ha visto?

Creo que siempre las competiciones internacionales son muy duras. La selección está en un momento de transición entre un grupo veterano y otras que están llegando. Creo que es normal. La gente está acostumbrada a que la selección gane y consiga medallas, que está muy bien porque siempre ha sido así, pero hay momentos de transición que el equipo necesita crecer y este ha sido uno de esos años. Este lo ha sido, se ha empezado a crear y poner las bases de ese equipo. Y saber que se puede competir. Si miras los partidos, han competido en las dos competiciones y han estado a punto de pasar los cuartos de final, que te cambia totalmente el papel que haces. Otros años se ha estado a punto de perder y al final se ha ganado. Tampoco podemos dramatizar porque la selección ha competido, está en un proceso de crecimiento y creo que nos va a dar muchas alegrías.

La cara más amarga fuera de lo deportivo, todo lo que rodeó a la salida de Lucas Mondelo. ¿Cómo lo valora?

Creo que cada uno vive las cosas de una forma diferente, yo lo que he estado en la selección he estado bien en general. La selección siempre tiene que ser una buena experiencia para las jugadoras. Para mí, ir a la selección siempre era motivo de alegría, pero cuando las relaciones entre las jugadoras y entrenador no van bien o se deterioran, lo más lógico e inteligente es cortar. Se han visto que ha habido experiencias malas de las jugadoras, y las jugadoras cuando hablan lo hacen porque realmente están sufriendo. No hay que darle más vueltas, las personas que tienen que investigar y tratar este tema lo harán y hay que seguir adelante. Las jugadoras tienen que salir adelante y la selección y federación también. Lo más importante, ahora mismo, es que se continúe eso y que por este problema no se pare el ritmo, que esta selección lleva muchas alegrías. Lo importante es apoyar al equipo a que siga dando sus frutos y dejar atrás las malas experiencias.