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Vinicius y el factor mental


Nada en el crecimiento continuo de Vinicius Junior es fruto de la casualidad. Un buen número de futbolistas se han empequeñecido ante la presión, en el error, cuando el peso del escudo del Real Madrid se convierte en losa. El brasileño, lejos de achicarse con el fallo, ha trabajado el factor mental y el deportivo para protagonizar una mejoría que le convierte en la gran sensación del inicio de temporada.

Vinicius ya ha superado en cuatro partidos sus mejores estadísticas de toda una temporada. Cuatro goles con diez disparos a puerta, en apenas 222 minutos que ha estado sobre el terreno de juego.

Comenzó como revulsivo, suplente de Eden Hazard, pero su arrollador momento ha provocado que Carlo Ancelotti le dé paso y busque una nueva ubicación para el belga. El extremo izquierdo tiene acento brasileño, desborde y descaro.

"Es producto de mucho trabajo, muchas horas entrenando en Valdebebas y luchando por mejorar la definición", admite Vinicius en una entrevista con AS.

Su presente ha cambiado con el respaldo que siente de su actual técnico. Con Zinedine Zidane nunca sintió una fe ciega de un entrenador que le ubicó de lateral en un encuentro decisivo de la Liga de Campeones, ante el Chelsea.

"Desde que llegué al Madrid siempre dije que ya llegaría la hora en la que marcaría muchos goles seguidos. Desde que empezó la temporada me siento muy bien. Tengo la confianza que me da el míster y todo el staff técnico. Esa confianza me hace pensar que puedo fallar, y si lo hago, lo vuelvo a intentar otra vez...", explica.

Es una de las claves del éxito de Vinicius. La personalidad. Nunca, ni en los partidos en los que perdonó claras ocasiones y sentía el rumor del Bernabéu, dejó de intentarlo.

Detrás hay una estructura de trabajo que se antoja clave en los tiempos actuales en un futbolista que quiere instalarse muchos años en la elite.

Un preparador físico con el que entrena cada tarde en su domicilio, fisioterapeuta que le recupera nada más llegar del partido, un nutricionista que cuida al detalle la alimentación, el respaldo de su familia que se desplazó a Madrid para vivir con él.

"Desde el primer día que llegué noté la presión por haber costado 45 millones o de jugar en el Real Madrid. Pero yo sólo escucho a la gente de mi casa y a los que me dan confianza de verdad. Yo juego para nuestra afición, para mí, para estar feliz y contento conmigo y con el club, no para callar bocas", asegura sin ningún sentimiento de revancha ante los que se mofaron en su día y que hoy callan ante su evolución.

Vinicius reivindica el factor mental, tan decisivo en el éxito de un deportista. Capacitado para aislarse de la crítica y centrarse en una mejora continua de lo deportivo, en un futbolista que mantiene el vértigo que le convierte en diferente e imparable para rivales por su velocidad, añadiendo la pausa que le faltaba en el momento de la definición y una mejor lectura ofensiva en cada acción.

Es el proceso que confiaban en la casa blanca protagonizaría y por el que el presidente Florentino Pérez le convirtió en "intransferible".

El objetivo Kylian Mbappé sigue sobre la mesa para la próxima temporada para dar forma a un tridente con su amigo Karim Benzema y con Vinicius. Es el plan de ruta.