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Una respuesta católica ante la cuestión social: la Rerum novarum

La Iglesia católica, ante la llamada cuestión social en el siglo XIX, respondió con un abanico de soluciones y medidas para tratar de mejorar la situación de los trabajadores. Dependiendo del marco político en que se encontraban, los católicos apostaron por una acción caritativa directa e inmediata, pero también intentaron solicitar a los gobiernos una legislación social protectora, mientras denunciaban los errores del capitalismo y del socialismo.

En esta preocupación social destacaron el obispo de Maguncia, Von Ketteler -que leía a Marx entre sesión y sesión del Concilio Vaticano I- y el canónigo Hitze, contemporáneos del sindicalismo religioso en Alemania, que, por su carácter interconfesional, tuvo un notable éxito.

Pero si, a nivel popular, existe un documento significativo dentro de la acción social de la Iglesia católica en el siglo XIX, ese es la encíclica Rerum novarum ("Sobre las cosas nuevas") del papa León XIII (1878-1903), fechada el 15 de mayo de 1891.

En su introducción, tras calificar de utópica la pretensión de fijar de un modo definitivo la norma justa que reglase las relaciones entre prósperos y pobres, el papa recordó al mundo la obligación de auxiliar a los más indefensos de la sociedad, uno de los principios básicos del cristianismo. A continuación, expuso su opinión sobre el socialismo -una de las respuestas más importantes ante la injusticia social surgida en ese siglo- cuyas propuestas de lucha de clases y eliminación de la propiedad privada no consideraba verdaderas soluciones para atajar los problemas del proletariado.

León XIII, en su encíclica, recordó los principios de libertad, justicia y respeto a la dignidad de la persona que siempre debían estar vigentes en las relaciones entre patronos y obreros. El papa apuntó al centro del problema inmediatamente, enfrentándose a los principios del determinismo naturalista del liberalismo económico, al afirmar que tanto el salario como la propiedad tenían su justificación y sentido dentro de un inseparable carácter social. En consecuencia, el importe de un jornal no podía estar marcado únicamente por la ley de oferta y demanda. El salario debía ser justo y pactado entre patrón y empleado. Un salario justo cuya cantidad jamás podía ser inferior al coste del mantenimiento del obrero. Y la propiedad tenía sus límites, en función de su innegable función social.

Según la Rerum novarum, el Estado no podía permanecer al margen de todo el proceso productivo, implicándose mínimamente, como argumentaban los economistas liberales. Pero tampoco el Estado debía controlar absolutamente toda la organización productiva, como defendían los marxistas, sino que debía actuar. ¿Para qué? para garantizar que se respetara la propiedad y su uso adecuado, además de favorecer la institución de una justicia distributiva en beneficio de los más necesitados, ya que ambos eran los pilares de la paz social. Y es que frente a la lucha y el enfrentamiento, el papa defendió la necesidad de lograr siempre la paz.

Al final del documento, León XIII hizo mención a las organizaciones sindicales -un hecho que se consolidaba en Europa día a día-, a las que el Estado debía proteger y amparar para que desarrollasen su labor adecuadamente, en defensa de los más necesitados y vulnerables. Sin embargo, el Estado no debía entrometerse en su organización ni en su disciplina interna.

Si bien el papa defendió soluciones morales y virtudes cristianas en la búsqueda de la mejora en la situación social de clases trabajadoras, dejó claro algo muy importante, que sólo los lectores más perspicaces vieron: la Iglesia católica consideraba que las aspiraciones obreras de mejora eran legítimas.

Se ha considerado que esta encíclica llegó tarde, pero para los católicos fue la respuesta pontifica ante todo un siglo XIX de acción católica a nivel popular, ya que las asociaciones caritativas en el ciudad y el campo no habían dejado de asistir a los pobres a pesar de la caída de sus ingresos, como consecuencia de las desamortizaciones y revoluciones políticas.

La encíclica reflejó las influencias de los escritos y la obra de destacados católicos como los cardenales Manning y Mermillod, el obispo Ketteler, las escuelas de Lieja y Friburg y asociaciones como los Knights of Labor. Entre otras consecuencias positivas, la promulgación de la encíclica tuvo una gran importancia a la hora de concienciar a los católicos, en especial a los seglares, con respecto a sus deberes sociales y su responsabilidad en el esfuerzo político por el bien común.

La Rerum novarum abrió la época de la fijación de la Doctrina Social Católica de la Edad Contemporánea y los sucesores de León XIII se refirieron constante a ella en numerosas ocasiones.

De esta manera, el papa Pío XI (1922-1939) afirmó que, gracias a ella, los principios católicos en material social pasaron a ser, poco a poco, patrimonio de todos los seres humanos. Pío XII (1939-1958), en su cincuenta aniversario, calificó la encíclica como la suma de la doctrina católica en el campo económico y social. El papa Pablo VI (1963-1978) reconoció que, a sus ochenta años, la lectura de la Rerum novarum seguía inspirando la acción de la Iglesia a favor de la justicia social en todo el mundo. Juan Pablo II conmemoró su noventa aniversario y su centenario con otras dos encíclicas de contenido social: Laborem exercens y Centesimus annus.

El lector que desee profundizar más en la importancia histórica de la encíclica de León XIII puede acudir a:

Antonio Díaz García, "Influencias de la Encíclica Rerum novarum de S.S. León XIII en la Implantación de la Seguridad Social", Cuestiones teológicas, Vol. 17, Nº. 49, 1991, págs. 171-177.

Francisco Erice Sebares, "Las repercusiones de la 'Rerum novarum' y el primer catolicismo social: el caso de Asturias", El Basilisco: Revista de materialismo filosófico, Nº 18, 1995, págs. 65-82.

Javier Fernández Aguado,"El Centenario de la Rerum novarum", Cuadernos de estudios empresariales, Nº 1, 1991, págs. 53-60.

José Sánchez Jiménez, "La acción social cristiana en el último decenio del siglo XIX: las repercusiones de la "Rerum novarum" en España", Cuadernos de historia moderna y contemporánea, Nº. 1, 1980, págs. 123-140.

Santiago Casas, León XIII, un papado entre modernidad y tradición. Pamplona, Eunsa, 2014.

Antonio Manuel Moral Roncal

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.

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