La Casa del Pueblo de Madrid frente al paro madrileño en 1932

La Junta Administrativa de la Casa del Pueblo de Madrid convocó una reunión el 1 de agosto de 1932 para tratar sobre el paro en la capital y sus posibles soluciones. En la reunión, presidida por Trifón Gómez, estuvieron presentes Julián Besteiro, Manuel Cordero, Andrés Saborit, Andrés Ovejero, Cayetano Redondo, Wenceslao Carrillo, Celestino García, Rafael Henche, José Mouriz y Antonio Fernández Quer, en calidad de concejales, diputados en las Cortes y diputados provinciales. Asistieron también los miembros de la Junta Administrativa y miembros de la Agrupación Socialista Madrileña.

La reunión pretendía informar a la Casa del Pueblo del plan de obras a realizar en la capital de España con el fin de paliar en parte los efectos de la crisis laboral. En la reunión se tomó el acuerdo de que una comisión visitase al presidente del Gobierno, Manuel Azaña, para intentar que se acelerase la puesta en marcha de dicho plan, y volverse a reunir para detallar el plan general de obras de Madrid y las medidas a adoptar para superar los problemas que pudieran presentarse. La comisión no sólo escucharía los proyectos del Gobierno, sino que también llevaría los que habían acordado los socialistas.

La comisión, es decir, la Junta Administrativa de la Casa del Pueblo, se reunió con Azaña para tratar lo acordado. El presidente del Gobierno detalló las obras a emprender. En primer lugar, en relación con el Ministerio de la Guerra, estaba pendiente de firmar la adquisición de un gran terreno inmediato a la Escuela Pablo Iglesias, es decir, el nuevo Hospicio, en el término de Fuencarral, destinados para la construcción de un nuevo cuartel para el alojamiento de la división de Infantería de Madrid, con un presupuesto de nueve millones de pesetas. Por otro lado, en solares del Paseo de Ramón y Cajal (antes de María Cristina) se construirían los edificios de las Prisiones Militares, la Clínica Militar de Urgencias, zona de reclutamiento de Madrid, Auditoría y las oficinas de la división de Madrid, con presupuesto de cinco millones de pesetas, y millón y medio para ampliar el cuartel de Carabanchel.

Los comisionados hablaron al presidente del proyecto de construcción del nuevo parlamento. Azaña opinaba, como lo había manifestado Besteiro, que debía ser construido en los terrenos que ocupaba el cuartel de la Montaña.

Azaña también informó que el Consejo de Ministros tenía que tratar sobre la construcción el nuevo Ministerio de Agricultura o, en su defecto el de Obras Públicas, un nuevo Ministerio de la Gobernación, y otro edificio para la Casa de la Moneda.

Por su parte, los comisionados de la Casa del Pueblo pidieron al presidente que el Gobierno presentase a las Cortes el proyecto de ley estableciendo un impuesto municipal del 1% sobre los solares. Con el importe de este tributo el Ayuntamiento de la capital podría levantar 3.000 casas baratas en terrenos de su propiedad, ya que con la garantía del mismo podía pedir un empréstito para dicha construcción.

La comisión también solicitó que se elaborase otro proyecto de ley para facultar a los Canales del Lozoya con el fin de que pudiera conceder las obras por concurso porque se había comprobado que obras por valor de 14 millones de pesetas se habían concedido por subasta y a pujas baratas, y estaban paralizadas a causa de este sistema, retrasando unos tres años la traída de aguas a Madrid por el nuevo canal en construcción.

Finalmente, los socialistas sugirieron a Azaña la necesidad de construir nueve Institutos de Segunda Enseñanza.

Azaña respondió que llevaría todas estas propuestas al Consejo de Ministros.

En este sentido, recordemos que Indalecio Prieto era, en esos momentos, ministro de Obras Públicas, siendo responsable de un fundamental plan de infraestructuras para Madrid, que luego retomaría, en parte, la propia dictadura franquista. En cierta medida, la intensa actividad que desplegó Prieto pretendía establecer un modelo, no muy alejado del New Deal norteamericano en esta materia, para luchar contra la crisis económica y el paro. Podemos estudiar esta cuestión en el libro de Luis Sala González, Indalecio Prieto. República y socialismo (1930-1936), Madrid, Tecnos, 2007. También es conveniente acercarse a Luis Arias González, Socialismo y vivienda obrera en España (1926-1939), Salamanca, 2003, Madrid y sus anhelos urbanísticos: memorias inéditas de Secundino Zuazo (1911-1940), con introducción y edición de Carlos Sambricio, Madrid, 1932, Aurora Fernández Polanco, Urbanismo en Madrid durante la II República (1931-1939), Madrid, 1990, y el libro que editó en 1983 el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, Indalecio Prieto: Ministro de Obras Públicas.

Hemos consultado los números 7328 y 7329 de El Socialista.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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