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El análisis del movimiento obrero mallorquín a mediados de los años veinte por Lorenzo Bisbal

Lorenzo Bisbal i Barceló (1876-1935) fue un personaje imprescindible del socialismo y del sindicalismo en Mallorca, presidente de la Federación de las Sociedades Obreras de Palma, concejal en el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, el primer alcalde republicano, presidente de la Agrupación Socialista, miembro del Comité Nacional del PSOE y también de la UGT por Baleares y presidente de la Federación Socialista Balear, así como director de El Obrero Balear. Su conocimiento, pues, del movimiento obrero mallorquín era intenso. En el primero de enero de 1925 de El Socialista se publicó un largo artículo sobre la organización obrera mallorquina, que había remitido, y que rescatamos en este trabajo. Creemos que es de suma importancia porque aporta información para la historia del movimiento obrero mallorquín.

Bisbal se lamentaba porque no había fuerza en las organizaciones obreras de Mallorca, llegando a calificar como muerto el año 1924, un momento de “calma glacial”, con un proletariado inactivo y aletargado. Aunque no apunta causas, sí podemos decir que el autor consideraba el problema del alejamiento de algunas organizaciones de la línea oficial del Partido Socialista (Lluchmayor y Manacor), o que distintas Sociedades Obreras no pertenecían a la UGT, sin mención alguna a la influencia de la Dictadura de Primo de Rivera, como factores a tener en cuenta, aunque en el caso de Artá, como el mismo reconocería, el movimiento obrero era fuerte y no estaba vinculado a la UGT.

Nuestro protagonista comentaba que Mallorca era una isla con 49 municipios, con unos trescientos mil habitantes. Palma de Mallorca contaría con unos noventa mil habitantes. La organización obrera mallorquín se extendía por trece pueblos y la capital con sus suburbios.

Artá: contaba con federación de trabajadores con 130 miembros, siendo casi todos del campo. Era una Sociedad de resistencia y actuaba “en la política de clase”. Contaba con el socorro de enfermedad, y hasta hacía poco tenía una cooperativa de consumo. Al parecer, simpatizaba con el Partido Socialista.

Alaró: contaba con una federación llamada “La Recompensa del Obrero”, con 300 asociados de distintos oficios, pero con mayoría de zapateros. Recordemos que Alaró fue famosa por la industria de su calzado, tuvo muy pronto ferrocarril y fue el primer pueblo mallorquín con electricidad, es decir, que estamos hablando de uno de los núcleos industriales más importantes de la isla. Era Sociedad de resistencia, y según Bisbal, interpretaba y observa con bastante acierto las ideas socialistas. Antes del golpe de Primo llegó a contar con cuatro concejales de nueve de los que se componía el Ayuntamiento, lo que demostraría el empuje del movimiento obrero en esta localidad. Aunque Bisbal elogiaba mucho a esta Sociedad, consideraba que tenía un defecto, el de no pertenecer a la UGT, a pesar de su identificación con las ideas de la misma.

Andreita: existía una Sociedad de albañiles, pero al margen del resto de Sociedades de la isla. Sabía que era de resistencia, pero no tenía muchos datos sobre la misma.

Calviá: Bisbal había contribuido a constituir la Federación Obrera de la localidad, que contaba con 40 socios, que también formaban parte de la Cooperativa de Consumo recién creada. Casi todos eran campesinos y aceptaban la lucha política “bajo las normas socialistas”.

Esporlas: contaba con una Federación que actuaba sindical y políticamente conforme a las ideas del Partido. Contaba con 150 miembros, casi todos campesinos. Llegó a sacar dos concejales antes del golpe de 1923, aunque, al parecer, hubo problemas con uno y se le expulsó. Era una organización potente, que pronto contaría con una Casa del Pueblo, que se estaba construyendo. Pero, Bisbal lamentaba que no estaba integrada en la UGT.

Lluchmayor: Al parecer, este pueblo, según nuestro protagonista, había sido en el pasado la “meca” del socialismo, pero se había estropeado al haber desviado de su “línea natural”. Bisbal esperaba que la situación se recondujese. En esos momentos había una Sociedad de Zapateros con un centenar de socios. También había una Agrupación y Juventud Socialista, pero desde hace años no pertenecían al PSOE. Ambas organizaciones tenían 60 afiliados. El problema habría sido, según el autor de este informe, que habían pactado con los “partidos de la burguesía”, pero aportaba más datos. Bisbal si valoraba la Cooperativa de Consumo “Nueva Vida”, que debía funcionar muy bien.

Manacor: aquí también se presentaba un problema parecido al de la localidad anterior. Manacor era una localidad muy importante donde los socialistas habían tenido una gran influencia hasta que dejaron de seguir al PSOE, según Bisbal, pero la habían perdido cuando se habían apartado de la línea nacional y habían pactado con los “partidos liberales de la burguesía”. Permanecía una Cooperativa de Consumo, pero de escaso movimiento, y los Sindicatos de Albañiles, Zapateros y Carpinteros, en locales distintos, y con escasa fuerza.

Marratxi: solamente contaba con una Cooperativa de Consumo y con un Centro Obrero, pero nada fuerte. Eso sí, Bisbal valoraba que había un grupo de entusiastas socialistas, que en la primera oportunidad que puedan reorganizarían a la clase obrera.

Santa Eugenia: contaba con una Sociedad de Oficios Varios con 40 socios, en su mayoría campesinos. Actuaba en el terreno político, y antes de la Dictadura consiguió dos ediles.

Sóller: Tenía una Sociedad Varia, pero dirigida por sindicalistas y comunistas, con escasa fuerza, y no vinculada a ninguna organización nacional.

Pollensa: contaba con una Sociedad de Albañiles, a la que pertenecían 70 trabajadores. Aunque seguía la táctica de la UGT, no pertenecía a la misma.

Palma: En la capital, lógicamente, había más Sociedades Obreras: “La Igualdad” de Zapateros: 150 asociados; “Unión de Curtidores”: 100 asociados, “Unión de Aserradores”: 35; “Unión Tipográfica Balear”: 30; “Sindicato Metalúrgico”: 70; “Profesiones y Oficios Varios”: 40; sombreros: 35; “Gasistas”: 20; “El Primero de Mayo” de panaderos: 80; “El Trabajo” de albañiles: 60; “Desarrollo y Arte” de carpinteros: 22; tranviarios: 100; Agrupación Socialista: 25, y, por fin, una Federación Local de Sociedades Obreras, a la que pertenecían alguna de las Sociedades citadas. Todas estas organizaciones se encuadraban en la Casa del Pueblo, que era propiedad de ellas, y seguían las directrices de la UGT, aunque solamente estaban afiliadas a la misma una parte (curtidores, cerilleros, carpinteros, y oficios varios), aunque alguna estaba en el proceso, como la de los sombreros. También había sucursales de la Sociedad de Albañiles en algunos caseríos (El Terreno, Génova, La Vileta, Indiotería, y San Sardina). Las sucursales de las dos últimas también contaban con cooperativas de consumo.

Los metalúrgicos, aserradores, curtidores y albañiles de Palma disfrutaban de socorro de enfermedad.

Pero, fuera de la Casa del Pueblo y en locales separados había Sociedades de barberos, camareros, ferroviarios, repartidores de periódicos, chóferes, calafates y dependientes de comercio. También había una Federación Regional Sindicalista, compuesta por varios Sindicatos: Madera, Albañiles y Oficios Varios, con unos doscientos afiliados en total.

La última vez que hubo elecciones los socialistas sacaron 4.000 votos.

Sobre Bisbal Barceló se puede consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español, así como el trabajo de S. Serra Busquets, “Pensament i actuació de Llorenç Bisbal i Barceló, dirigent socialista mallorquí (1876-1935)”, en Mayurqa, nº 22, (1989).

También puede consultarse el Diccionari biográfic del moviment obrer als països catalans, coordinado por María Teresa Martínez de Sas y Pelai Pagès i Blanch.

Es fundamental acudir a Pere Gabriel con su libro El moviment obrer a Mallorca, Barcelona, (1973), así como a su artículo, “Socialisme, sindicalisme i comunisme a Mallorca (1929-1933)” en Recerques. Història, Economia, Cultura, 2 (1972). En 1996 se publicó su libro sobre El moviment obrer a les Balears (1869-1936), siendo, por tanto, dos obras fundamentales. El propio autor tiene también en una obra colectiva un trabajo monográfico sobre Bisbal i Barceló, del año 1976.

También es muy recomendable la consulta del artículo de Enrique J. García Espasa, “Los orígenes de la pedagogía obrerista en Baleares”, en Educació i Cultura, 23 (2012). Puede consultarse en la red.

Para una época posterior puede consultarse el trabajo de David Ginard i Féron, “Movimiento obrero y culturas militantes a través de los testimonios orales. El caso de las islas Baleares (1930-1950), en Ebre. Revista Internacional de la Guerra Civil (1936-1939), n.7, (2017), y que puede consultarse en la red.

Por supuesto, para la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera, que tanto espacio estamos dedicando en El Obrero, hay que acudir a la monografía de José Andrés-Gallego, El socialismo durante la Dictadura. 1923-1930, Madrid, 1977.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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