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El análisis de Andrés Saborit sobre el movimiento obrero andaluz y de Martos en 1915

Andrés Saborit publicó en El Socialista en noviembre de 1915 un artículo en el que exponía su visión del socialismo andaluz y, en concreto, de Martos (Jaén), que nos parece interesante rescatar para ahondar en el conocimiento del movimiento obrero andaluz y porque apunta una serie de consideraciones que también ayudan a conocer los primeros decenios de andadura del socialismo en Andalucía, ya que, hasta hace relativamente poco no se conocía bien por falta de estudios generales y, sobre todo, por el éxito de ideas preconcebidas sobre el casi dominio absoluto del anarcosindicalismo sobre el movimiento obrero de esta capital región.

Tanto el estudio de Antonio María Calero sobre los movimientos sociales en Andalucía como el de Diego Caro Cancela sobre la historia del socialismo andaluz han demostrado que habría dos Andalucías obreras, la anarquista y la socialista, aunque también es cierto que la expansión de la segunda fue muy trabajosa, aduciéndose, entre varias causas, la dificultad del socialismo español a la hora de realizar un análisis intenso de la situación del latifundio andaluz. La oportunidad de acudir a Saborit es que estaríamos en un momento en el que parece que el socialismo español empezaba a dedicar más importancia a Andalucía. La huelga de Teba de 1902 y la gran hambruna de 1905 fueron factores que impulsaron al socialismo, así como la elección posterior de Fernando de los Ríos al Congreso también ayudó, aunque habría que apuntar a más causas.

El artículo de Andrés Saborit lleva por título “El Socialismo en Martos” y salió en el número 2.359 de El Socialista, el día 8 de noviembre de 1915.

Saborit realiza una interpretación sobre la situación obrera andaluza. Para el autor había dos núcleos en Andalucía. Uno sería anarquista, “minado por la propaganda disolvente del anarquismo de viejos moldes, enemigo de la política de clase, contrario a la acción integral, hostil a los hombres más significados del Socialismo español”. Sin lugar a dudas, manifestaba una opinión extremadamente negativa del mismo. El otro estaría vinculado al republicanismo, extendido gracias, siempre según el autor, a la vinculación de prohombres significativos del “partido antidinástico” con Andalucía.

El anarquismo habría arraigado en la campiña jerezana, y en las provincias de Sevilla y Málaga. Aunque consideraba que había arrancado de la indiferencia a los trabajadores, luego cargaba contra el mismo porque les habría llenado de “odio salvaje” y generado una “aversión sectaria” contra la UGT. El republicanismo, por su parte, había inoculado ideas o fantasías irrealizables tras lo que consideraba como una huera palabra, la revolución. Además, se había inmiscuido tanto que en los Centros Obreros andaluces que junto con los cuadros simbólicos de propaganda anarquista y socialista había retratos de Pi y Margall, Salmerón, Figueras o Castelar. Saborit, a pesar de que nos encontramos en la época de la Conjunción Republicano-Socialista, criticaba al republicanismo por no haber hecho nada significativo en favor de los trabajadores, siguiendo la tradicional visión socialista hacia el mismo.

Entre estas dos fuerzas antagónicas los obreros andaluces habrían descuidado su principal objetivo que no era otro que el de trabajar en la consolidación de la organización de clase, algo fundamental para los socialistas. Por eso tendrían los salarios más bajos de toda España y la jornada laboral más larga.

Estas serían las condiciones en las que se desenvolvía el socialismo en Martos, provincia de Jaén. En ese momento se habían creado las Juventudes Socialistas con 25 miembros. Por su parte, la Agrupación Socialista se había reorganizado, y presentaba candidatura municipal conjunta con los republicanos. Al parecer, existía la posibilidad de conseguir unos buenos resultados. Los candidatos socialistas elegidos en una votación previa eran los siguientes: Luis Chica, Miguel Billén, Antonio Hijarro y Juan Roldán. Por otro lado, en Martos funcionaba una Sociedad de obreros agrícolas con 346 afiliados, que cotizaban con cincuenta céntimos mensuales cada uno. No pertenecía a la UGT, pero, al parecer, los más jóvenes estudiaban la forma de proponer a la asamblea el ingreso en la misma.

Existía una Cooperativa dedicada a la distribución de comestibles y artículos de consumo popular. Al parecer, realizaba operaciones que alcanzaban la cifra de 18.000 pesetas trimestrales.

Saborit terminaba el artículo con una serie de consideraciones sobre cuestiones relativas a los católicos locales y, especialmente sobre los políticos dinásticos y republicanos de la zona, terminando deseando que Martos volviera a tener una Sociedad Obrera con el alto número de asociados que, al parecer, había tenido en el pasado.

Además del número consultado de El Socialista, conviene acercarse al libro de Diego Caro Cancela, Cien años de socialismo en Andalucía (1885-1985), publicado en el año 2013.

Andrés Saborit | Foto de la Fundación Pablo Iglesias