La construcción de la Organización Sindical del franquismo

El origen de la Organización Sindical del Franquismo se encuentra en la Falange y su Estado Sindicalista, y en la Carta del Trabajo italiana de los años veinte. El alimento ideológico podemos encontrarlo en el corporativismo. Esta ideología o práctica política pretendía canalizar, a través de unas pocas corporaciones sociales como grupos de interés o asociaciones, la participación de los individuos en la política, en la toma de decisiones públicas.

En el corporativismo se funden las fronteras entre la sociedad y el Estado, que es el que asigna un papel preponderante, privilegiado y hasta monopolístico a ciertas organizaciones que representan determinados intereses y ejercen una autoridad sobre sus miembros. Se anula el conflicto competitivo y se reemplaza por la intermediación de las corporaciones autorizadas.

También se termina con el pluralismo liberal y democrático. La democracia orgánica franquista es un tipo de corporativismo. Pero aquí nos interesa su aplicación al sistema vertical sindicalista español de la época de Franco. En esta cuestión, el Estado se convierte en el agente fundamental, que instituye corporaciones profesionales verticales donde se tienen que integrar obligatoriamente empresarios y obreros. De ese modo, se afirma, se evitan los conflictos o luchas de clases, ya que los sindicatos horizontales quedarían abolidos, por la mediación del Estado. Pero, es evidente que el Estado no es neutral y para mantener esta ficción debe ser autoritario o dictatorial.

En el Decreto de Unificación del año 1937 (Falange y el Tradicionalismo) se establece que el partido único (FET y de las JONS) crearía las organizaciones sindicales para organizar el trabajo, la producción y el reparto de bienes. Se ordenaba, además, que la Organización Sindical debía nutrirse de las ideas del Estado y que se vertebraría de forma vertical y jerárquica. Como vemos, quedaría suprimido el sindicalismo horizontal o de clase.

El 31 de enero de 1938, en el primer gobierno como tal de Franco, ya existía un Ministerio de Organización y Acción Sindical. En ese mismo año se promulgó el Fuero del Trabajo, que remachaba la idea de que los sindicatos debían responder a los principios de unidad, totalidad y jerarquía. En cada sector productivo solamente podría haber un sindicato.

El 26 de enero de 1940 se declaró que la Organización Sindical de FET y de las JONS sería la única reconocida con personalidad por el Estado, quien no permitirá la existencia de ninguna otra.

La Ley Orgánica del Estado del año 1966 reformó el Fuero del Trabajo, al establecer que los españoles por el mero hecho de trabajar constituían la Organización Sindical, y que ésta estaría constituida por sindicatos industriales, agrarios y de servicios por ramas de actividades a escala territorial, que abarcarían a empresarios y trabajadores, y serían corporaciones de derecho público y se articulan para defender sus intereses y participar en la vida pública y social.