La polémica en torno a la Memoria Histórica. El caso de Alcalá de Henares

La Memoria Histórica se ha convertido en los últimos tiempos en un arma arrojadiza entre los diferentes partidos políticos. Es esta una situación penosa, teniendo en cuenta que de lo que se trata es de recuperar la dignidad y el recuerdo de miles de personas que sufrieron el horror y la muerte durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Mientras que los principales responsables de las atrocidades yacen hoy en mausoleos custodiados por sus familias o afines políticos, sus víctimas, en muchos casos están esparcidas por cunetas y lugares olvidados de los cementerios. La España conservadora, de una forma abierta y sin pudor alguno, asume los postulados defendidos por la dictadura para justificar los fusilamientos “legales”, bajo la idea del “algo habrían hecho”, y se defiende de los ilegales diciendo que en el “bando rojo” también los hubo.

Evidentemente el adoctrinamiento franquista ejercido durante cuarenta años de dictadura no ha sido en balde, y aquellos que nos consideramos demócratas nos sonrojamos al ver los argumentos que usan personas de cualquier condición cuando en las redes sociales surgen estos temas. No es raro que los políticos que necesitan de estos votos hagan lo mismo en las intervenciones públicas, cada vez con menos mesura y mayor radicalidad. Triste es el destino de estas víctimas, que por asumir la defensa de un sistema democrático, lo que los militares rebeldes denominaron “adhesión a la rebelión”, fueron encarcelados, torturados y miles de ellos, al final, perdieron la vida. Su memoria ha sido dos veces traicionada. La primera por sus verdugos, la segunda por una democracia que en sus inicios no les honró y en la actualidad lo hace de forma parcial y con reticencia. ¡Qué envidia de esos políticos conservadores alemanes o italianos que durante décadas han condenado el fascismo en sus países y han arropado la memoria de sus víctimas!

Estas reflexiones me llevaron a ser uno de los miembros fundadores de una pequeña asociación de memoria en la ciudad de Alcalá de Henares. Todos los que nos lanzamos a la aventura queríamos poner nuestro granito de arena para corregir esta injusticia manifiesta. Nos encontramos con que se había trabajado poco el tema de la represión y, no habiéndose realizado estudios extensos sobre el tema, solo algún artículo en periódicos y revistas locales o algún libro de memorias personales. La extinción de la generación que vivió la guerra y la posguerra hacía temer que el recuerdo de estos episodios se perdiera.

En la medida de nuestras posibilidades tratamos de evitarlo, para lo cual solicitamos al Ayuntamiento la elaboración de memoriales en aquellos lugares de la ciudad donde habían ocurrido los hechos más señalados y también los más luctuosos. Tras la inauguración de un memorial en un lugar de fusilamiento junto al rio Henares, diversos particulares y algún responsable de organizaciones políticas nos señalaron que era una vergüenza que no se supiera dónde y cómo estaban enterrados los ejecutados por la dictadura. Se conocía que estaban en el cementerio viejo de la ciudad y periódicamente algunas de estas organizaciones llevaban a cabo actos en una zona donde se sabía que estaban inhumados algunos de ellos. La zona estaba abandonada y en un estado deplorable. Era algo lamentable, así que nuestra asociación, ARMHADH, se propuso ponerle remedio. Desgraciadamente no encontramos colaboración en aquellos que habían publicado sobre el tema, por lo que personalmente tuve que asumir la investigación.

En 2008, varios autores, entre ellos Pilar Lledó, publicaron en el extinto Diario de Alcalá un listado de 286 fusilados. Partiendo de esta investigación, mi trabajo se ha centrado en comprobar en el Registro Civil cada uno de ellos, cotejando en diversos casos los datos con los documentos sobre los primeros fusilados conservados en el Archivo Histórico Municipal. Posteriormente, se buscaron sus nombres en los registros del cementerio, pudiendo así establecerse el estado de los enterramientos en 1948, año en el que se celebró el último consejo de guerra con pena capital efectiva en la ciudad. Gracias a las últimas investigaciones, en la actualidad conocemos el lugar exacto de enterramiento de 275 fusilados, así como numerosas cuestiones técnicas sobre estas inhumaciones, aspecto que seguimos estudiando.

Ahora sabemos, por ejemplo, que la tendencia era enterrar a los fusilados en fosas de entre una y siete personas de la misma saca o muy cercana en el tiempo. Estas fosas, unas cien, se disponían unas junto a otras evitando mezclar fallecidos de diferente naturaleza, conformando cuatro zonas en el cementerio. Dos de ellas, donde yacen un tercio de los ejecutados, han sido muy alteradas por el devenir del camposanto, conservándose en estas fosas los restos de menos de la mitad de las personas que fueron enterradas. Sin embargo, en las otras dos zonas, actuales Cuarteles de Caridad y Civil (según la nomenclatura actual del cementerio), se mantienen los cuerpos de la mayor parte de los 168 ejecutados.

Los resultados de este trabajo nos llevaron a proponer al Ayuntamiento, regido por el PSOE y Somos Alcalá primero y después solo por el PSOE con apoyos de IU-Podemos, una dignificación de estos dos cuarteles. Los trabajos para lograrlo se están haciendo en la actualidad, y somos conscientes de que serán objeto de la consabida polémica partidista, ahora más afilada por la presencia de VOX en el panorama político.

La actitud de rechazo de un sector de la sociedad hacia estas actuaciones es triste pero esperado. El problema viene cuando desde otros sectores ponen “palos en las ruedas”. Esto ocurre tanto por poseer un concepto un tanto patrimonial de las víctimas, habiendo llegado a acusarnos algún responsable político de “usar sus muertos”, como por considerar que se tiene la exclusividad sobre el campo de trabajo; por este motivo se nos ha difamado, insultado y atacado personalmente cuando alguno de los autores que nos precedieron, en una actitud propia de caciquismo intelectual, considera que escribimos y proponemos sin su permiso.

Sin embargo, todos estos sinsabores se compensan con creces cuando se consigue sacar adelante un memorial, o cuando puedes ayudar a un familiar a localizar a su tío abuelo fusilado. Esas personas que sufrieron torturan y vieron segada su vida de forma injusta merecen este pequeño esfuerzo. Así que…”ladran, señal que cabalgamos”.