La directora del filme sobre Daniel Ortega dice que conocía el riesgo de exilio

  • Escrito por Inés Escario
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La directora nicaragüense Leonor Zúniga, durante una entrevista con Efe en la que habla de su decisión de rodar 'Exiliada', un documental que narra la historia de Zoilamérica Ortega Murillo. EFE/Toni Galán La directora nicaragüense Leonor Zúniga, durante una entrevista con Efe en la que habla de su decisión de rodar 'Exiliada', un documental que narra la historia de Zoilamérica Ortega Murillo. EFE/Toni Galán

A la directora nicaragüense Leonor Zúniga le costó tomar la decisión de rodar 'Exiliada', documental sobre la historia de Zoilamérica Ortega Murillo, hijastra del actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, al que acusó de abusos.

Sabía que si hacía el filme se arriesgaba a exiliarse ella también. La razón es que narra 20 años después la historia de cómo la protagonista denunció en 1998 abusos sexuales por parte de su padrastro, líder sandinista y actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y las "consecuencias que decir la verdad tuvo en su día", explica la cineasta en una entrevista a Efe a su paso por Zaragoza.

El caso fue archivado por prescripción. El documental se rodó en Costa Rica, donde reside Zoilamérica con su hijo de 10 años, en 2016, cuando Ortega y su mujer -la madre de Zoilamérica-, Rosario Murillo, se enfrentaban a unas elecciones que finalmente ganaron y que alzaron a Murillo a la vicepresidencia.

Por eso, Zúniga (Chinandega, 1984), quien actualmente reside en el Reino Unido, señala que el documental aborda desde lo íntimo "cómo esta sobreviviente de abuso sexual lidia con el hecho de que su abusador sexual y su cómplice participen en esas elecciones", a la par que hace una "exploración de la familia como una estructura de opresión para las víctimas".

Su objetivo es ayudar a romper la "cultura del silencio e impunidad" ante los abusos sexuales infantiles y reflexionar sobre "qué pasa con la vida íntima de una víctima cuando su familia no la cree, la rechaza y la persigue".

"El enfoque es íntimo y no se centra tanto en sus padres, sino en ella y en su resiliencia para sobrevivir en el día a día y lidiar con esta historia que no termina de exilio y de abuso sexual", continúa la directora.

Por lo tanto, las figuras presidenciales se presentan desde el punto de vista de su hija para explorar "cómo se siente con su abusador sexual que nunca pagó por lo que hizo y que se convierte de nuevo en presidente, y su madre que, lejos de protegerla, lo que hizo fue hacer un intercambio de complicidad con Daniel Ortega".

Tal y como relata la autora, el documental se realizó durante dos años y medio en "completa confidencialidad", utilizando incluso un pseudónimo cada vez que se referían a Zoilamérica. "Fue difícil en términos logísticos y fue difícil en términos emocionales.

Lo filmé en un momento particularmente difícil, ya que cabía la posibilidad de que Rosario Murillo se convirtiera en vicepresidenta", prosigue. Aunque estos no fueron los únicos avatares que encontraron.

"Estábamos editando y explota la crisis del 2018 en Nicaragua. Y siento que tengo en ese momento una bomba en las manos. ¿Qué hago con esta película en este contexto?", relata la directora, quien afirma que ante una "represión gubernamental muy violenta" paró la edición hasta que decidió finalizar el proceso en el país vecino, Costa Rica.

Finalmente, la cinta de 24 minutos se lanzó este año, con estreno mundial en el festival Hot Docs de Canadá, uno de los más prestigiosos de cine documental del mundo, para después pasar por eventos en Estados Unidos, Brasil y Costa Rica.

Actualmente, la documentalista recorre varias ciudades de España para presentar el filme y, de momento, no prevé hacerlo en su país natal puesto que "las condiciones actuales de Nicaragua lo hacen imposible".

Para ella "la crisis humanitaria continúa de forma violenta" en ese país, pero el Gobierno ha adoptado una estrategia "más callada", mientras "más de 70.000 personas siguen en el exilio".

"Pero, lamentablemente, en el mundo están pasando muchas cosas al mismo tiempo y Nicaragua no es la prioridad", lamenta Zúniga, quien quiere que su documental sea "uno de los muchos esfuerzos que mantienen en la lupa del mundo que las violaciones de derechos humanos son gravísimas, se mantienen y no van a cambiar a no ser que haya intervención".