La realizadora Rita Azevedo: "Toda esa historia de ser original es una treta"

  • Escrito por José Carlos Rodríguez
  • Publicado en Cultura
La realizadora lusa Rita Azevedo Gomes posa durante la entrevista con Efe sobre su trayectoria en el mundo del cine y acerca del último documental que codirige, "Dases macabres, squelettes et autres fantaisies", antes de recibir uno de los premios del festival Cineuropa, en Santiago de Compostela. EFE/Lavandeira jr La realizadora lusa Rita Azevedo Gomes posa durante la entrevista con Efe sobre su trayectoria en el mundo del cine y acerca del último documental que codirige, "Dases macabres, squelettes et autres fantaisies", antes de recibir uno de los premios del festival Cineuropa, en Santiago de Compostela. EFE/Lavandeira jr

"Toda esa historia de ser original es una treta. Nadie es original, eso no existe", afirma la realizadora lusa Rita Azevedo, una mujer que no se mira a sí misma en su trayectoria cinematográfica pues, según dice, "hace las cosas sin saber por qué", guiada por la "intuición".

"Nunca pensé a la hora de hacer una película en una marca o en un estilo propio. No lo siento así", asegura Azevedo (Lisboa, 1952) en una entrevista con Efe en la que afirma que para ella es más interesante comenzar cada película "desde el inicio".

La realizadora portuguesa se encuentra estos días en Santiago de Compostela, donde recibirá el premio Cineuropa por una trayectoria que "aún no ha terminado" ni sabe muy bien "por dónde va". "No sé si lo merezco.

Me siento agradecida pero también un poco confundida porque todavía tengo la sensación de que estoy comenzando. Aún no soy nadie, no soy quién para recibir un premio como este", declara. Cineuropa reconoce una obra "personal y de extraordinaria fuerza visual", patente desde su primer película "O som da terra a tremer", que realizó en 1990 y al que continuó "Frágil como o mundo" (2002).

Tras tener una "revelación" con el visionado de 'Amor de perdiçâo', del cineasta Manoel de Oliveira, Azevedo se acercó a mostrar sus respetos al maestro portugués, con quien consiguió trabajar como ayudante de vestuario y la llevó a realizar el documental "A 15ª Pedra" (2007), un diálogo entre De Oliveira y el crítico João Bernard da Costa.

Azevedo dedicó muchos años a trabajar como programadora de la cinemateca portuguesa y tras ello llegaron películas como "La venganza de una mujer"(2012), "Correspondencias"(2016) y "La Portuguesa"(2018) películas con las que ha cosechado más éxitos y la han consolidado como una realizadora que va siempre en busca de la "experimentación".

"Tengo siempre la voluntad de coger aquello que está escrito y removerlo y devolverlo de otra manera", afirma la realizadora, que considera que lo que le empuja a hacer cine es "no tener mucha idea de lo que va a hacer", algo que se hace evidente en "Correspondencias". "La película por sí sola fue ganando un carácter.

El filme se fue construyendo y fue absorbiendo muchas cosas de repente. Después de tres años, ya no sabía si estaba haciendo yo la película o la película me estaba haciendo a mí", asegura. Azevedo relata en "Correspondencias" la relación epistolar entre os poetas Jorge de Sena y Sophia de Mello durante la dictadura de Salazar a través de una gran variedad de texturas y métodos narrativos, que ponen en entredicho el límite entre documental y ficción. "Cuando estoy con el documental en las manos huyo a la ficción.

Y también al contrario. Cuando tengo una cosa que es ficción, la adaptación de una obra literaria, tengo la tendencia de empujar eso al tiempo actual e introduzco alguna digresión", afirma. Azevedo reconoce que "no sabe escribir" porque no es "su forma de expresión" y por ello recurre a su fiel colaboradora Agustina Bessa-Luis, la escritora portuguesa que le entregó los diálogos con los que luego construyó el guion de "La Portuguesa", una adaptación del relato homónimo del escritor austriaco Robert Musil.

La directora opina que el cine actual cuenta con guiones "banales" y "vulgares", por lo que considera "mucho más rico" partir de "un buen texto". Sin embargo, también está interesada en el aspecto visual, que para ella "también es narración". "Me gusta que en una escena haya profundidad de espacios y que haya varias acciones en un mismo plano. Que haya vida en todas partes" expresa, y explica que para ella el plano "es como un cuadro" y por ello lo trata "con mucho respeto y cariño".

La realizadora rechaza la idea de que "La Portuguesa" sea una película "feminista" y asegura que simplemente se centró en la figura de la mujer porque era la más "enigmática". "Ahora se habla mucho del cine realizado por mujeres. Yo creo que las cosas no van por ese camino.

Para mí las cosas cambian cuando los salarios son equitativos, cuando el respeto es el mismo. La sociedad no va a cambiar a base de cuotas", afirma Azevedo, que considera "un disparate" que en los festivales se establezcan este tipo de mecanismos.

Afortunadamente, según dice, las cosas "están cambiando" y lejos quedan los años en los que "el paternalismo" y el "machismo" impedían que las mujeres se dedicaran a determinados trabajos en el cine, como por ejemplo, el de la dirección.

La realizadora estrena este año, junto a Pierre Léon, el documental "Danses macabres, squelettes et autres fantaisies", una reflexión sobre la representación en la danza de la muerte a lo largo de la historia.