Albert Serra estrena en Sevilla su extenuante poema sobre la noche "Liberté"

El director de cine catalán Albert Serra. EFE/Luca Piergiovanni/Archivo El director de cine catalán Albert Serra. EFE/Luca Piergiovanni/Archivo

El director de cine catalán Albert Serra define su nueva película, "Liberté", como un "poema sobre la noche", que trata de "la lógica de la noche estéril, distorsionada, improductiva" en oposición al día, "que avanza y tiene una progresión en todo", mientras "cada noche empieza de cero".

"Liberté", explica el autor en una entrevista con Efe, "entra muy a fondo en esta idea y al espectador, en lugar de darle ideas, lo que hace es que le extenúa, dejándole una sensación paralela a la de los personajes, su mismo hastío, esa imposibilidad de armonía, de relacionarse los cuerpos, enmarcado en la utopía del libertinaje que no es tan fácil de llevar a cabo, como se ve en la película".

Avalada por el Premio Especial del Jurado de la sección Una cierta mirada del Festival de Cannes, "Liberté" concursa ahora en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, días antes de su estreno comercial en España el viernes 15 de noviembre.

Cine "original", más que provocador, dice Serra, "Liberté" empieza con un atardecer, un día de finales del siglo XVIII, con los libertinos de la corte de Luis XV intentando encontrar el amparo de algún noble que les ayude a mantener su peculiar modo de vida, sin reparos a la hora de disfrutar de los placeres, sean estos como sean y con quien sea, ahora que su mundo ha caído en desgracia.

La película avanza según la imaginación de los implicados: con furiosos relatos eróticos al principio para pasar, poco a poco, a la acción más deleznable, ya sea por humillación, dolor o, incluso, muerte.

Los libertinos se entregan así a juegos inagotables que obligan al espectador a meterse en los cuerpos, incluso en los rincones más ocultos. Placeres sádicos, o masoquistas, que comparten hasta la extenuación hombres y mujeres, orgía sin fin, "cruising" desmedido entre personas sin patrón de atractivo, altas, flacas, gordas, guapas, deformes, ancianas o imberbes, al aire libre, con el amparo de los árboles de un bosque que esconde pequeños palanquines que también sirven de reservado.

"Liberté" desarrolla una idea que apuntó en una instalación, "Personalien", que estrenó primero en Berlín y luego llevó al Reina Sofía de Madrid, recuerda el creador de "La muerte de Luis XIV" (2016), que ha elegido para esta ocasión, dice, un "montaje muy sensual".

Salvo el antiguo "sex symbol" austriaco Helmut Berger, ahora con 74 años, o el francés Marc Susini, los actores son en realidad amigos del director y aficionados; cierto que Serra no suele usar guion, o si lo hay no se lo da a leer a los actores, para crear en ellos "estados de ánimo" y "cazar" las improvisaciones que les "salgan". "Está todo en mi cabeza, para mi es como una 'performance' todo", explica.

Además, recuerda que la mayoría de los actores profesionales no quieren hacer películas con desnudos donde "el control de la propia imagen se vuelve mucho más difícil; te expones en todos los sentidos", también psicológicamente, entiende Serra.

Aunque encuentra cierta conexión de la exposición de los cuerpos con la de las redes sociales, dice que "no es la metáfora, más bien -aporta- lo es de la imposibilidad de la armonía, que sí tiene de contemporáneo que (...) antes, cuando la gente se zambullía en una relación, era como entrar en lo desconocido y hoy esto es mucho más difícil, porque tenemos mucha información previa".

Mientras el director de "Honor de cavallería" (2006) habla con Efe, Pere Portabella se acerca a saludarle. "La clave de los grandes artistas es que ellos no se adaptan al mundo, imponen al mundo su estética y, a la larga, el mundo acaba aceptando lo que al principio le parecía inaceptable, o feo, o incomprensible, y al final lo reconoce como valioso".

Esto lo dice Serra en referencia al premio de honor de este año del SEFF, pero también es una reflexión propia: "En eso consiste el compromiso moral del verdadero artista, imponer su estética y no adaptarse a lo que le pide el mundo".

Por eso, "Liberté" habla de las miradas cruzadas que estructuran el lenguaje del cine y que traspasan todas las fronteras, de "la intensidad del deseo, de cómo esto fluctúa y nunca llega a ninguna parte. Para mí es un poema sobre la noche", concluye Serra.