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A propósito de la exposición “Regnum vegetabile La colección Van Berkhey” en el Botánico madrileño

No puedo dejar de manifestar mi entusiasmo por esta exposición del “Regnum vegetabile” en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico porque reúne en un riquísimo conjunto de láminas la pasión por la Ilustración y por las colecciones botánicas, un ejercicio de ciencia y arte de un momento intenso de la Historia.

No estamos hablando de una exposición menor en el apretado panorama expositivo madrileño de este otoño, sino de una muestra que nos acerca a la riqueza que el Jardín Botánico madrileño posee, y porque no estamos acostumbrados en este país a la valoración de las instituciones científicas pasadas y presentes. Esta muestra recoge el interés, no siempre existente en otras épocas, que en la época ilustrada se tenía por el saber, ya que es fruto de la compra para el Real Gabinete de Historia Natural de la colección del naturalista holandés Jan Le Franq Van Berkhey (1729-1812). Estamos hablando de un personaje fascinante en la Holanda del siglo XVIII, escribiendo, dibujando miles de dibujos de plantas, animales y minerales, escribiendo en seis tomos una Historia Natural de los Países Bajos, publicada entre 1769 y 1776, y dando clases en la Universidad de Leiden, además de participar en la política de su país, algo que le traería problemas. Van Berkhey era orangista, y no dudaba en defender su posicionamiento político con vehemencia. Esto le llevaría a ser despedido de la Universidad y a vender su colección.

El dibujo botánico, como bien se nos explica, nacido en el Renacimiento y llegando a una cima en el Siglo de las Luces, unió el arte con la ciencia. Se convirtió en un modo fundamental para la investigación y el conocimiento de la Naturaleza. La iconografía natural fue un instrumento esencial en la Revolución Científica.

La realización de estas ilustraciones obligaba al científico a ser un artista también, algo que luego no se daría tanto. Como el objetivo era realizar una fehaciente representación y descripción de las plantas y hongos hubo que establecer un canon.

Por fin, no queríamos dejar de volver al asunto del poder y la ciencia en España, a partir de la experiencia del siglo XVIII, siguiendo nuestro método a la hora de reseñar las exposiciones de esta serie de “A propósito de la exposición…”. Como decíamos, la colección holandesa fue comprada en pública subasta para ser destinada al Real Gabinete de Historia Natural, institución que nació por disposición de Carlos III de octubre de 1771, aunque hubo un intento anterior por iniciativa de Antonio de Ulloa y apoyado por el marqués de la Ensenada, aunque no llegaría a buen puerto. El Gabinete nació gracias a las colecciones de un personaje muy interesante por su interés por la ciencia, Pedro Franco Dávila, un comerciante y naturalista nacido en Guayaquil, y que desarrolló una intensa pasión por el coleccionismo, una verdadera manía del siglo ilustrado. Reunió en París piezas y especímenes del mundo natural, mapas, cartas y objetos artísticos. No consiguió que la Corona comprara su colección, y al final las donó al rey para crear el Gabinete con la condición de ser nombrado director.

Con el fin de enriquecer el Gabinete se dictaron disposiciones para que las autoridades de Ultramar remitieran especímenes y muestras de los distintos reinos naturales. Y aquí aparece la colección de Van Berkhey. En febrero de 1785, Franco Dávila recibió un oficio de Floridablanca donde le informaba de la inminente subasta pública de dicha colección. Se tomó la decisión de pujar para hacerse con la misma, ya que el director era conocedor de su extraordinario valor, y así fue, a través del cónsul Jerónimo Ignacio Jordán al mes siguiente. En septiembre llegaron a Madrid las cajas que contenían este verdadero tesoro. Hoy podemos disfrutarla acudiendo al Botánico, antes o después de pasear por el mismo y deleitarnos en este otoño con sus magníficas dalias.

Por fin, recomendamos la siguiente obra sobre nuestro protagonista:

La colección van Berkhey del Real Jardín Botánico. Un Atlas del reino vegetal en el siglo XVIII. Edición científica, María Pilar de San Pío Aladrén. Lunwerg, Barcelona 2007.

Y, sobre el Real Gabinete de Historia Natural:

Calatayud, María Ángeles (1988), Pedro Franco Dávila y el Real Gabinete de Historia Natural. Madrid.

Villena, M., Almazán, J. S., Muñoz, J. y Yagüe, F. (2009), El gabinete perdido. Pedro Franco Dávila y la Historia Natural del Siglo de las Luces. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Los datos de la exposición en la página del Real Jardín Botánico (28 de septiembre-8 de diciembre de 2019).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.