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El poliédrico mito de la reina María Antonieta resucita junto a su celda

  • Escrito por Elisa Dezvas
  • Publicado en Cultura
La polémica imagen de María Antonieta, la reina que acabó decapitada por la Revolución Francesa, se ha convertido con el tiempo en un icono cultural despolitizado, como recuerda una exposición en la Conciergerie de París, donde vivió encerrada en una celda sus últimos días. EFE/ Paula Bayarte 	   La polémica imagen de María Antonieta, la reina que acabó decapitada por la Revolución Francesa, se ha convertido con el tiempo en un icono cultural despolitizado, como recuerda una exposición en la Conciergerie de París, donde vivió encerrada en una celda sus últimos días. EFE/ Paula Bayarte

La polémica imagen de María Antonieta, la reina que acabó decapitada por la Revolución Francesa, se ha convertido con el tiempo en un icono cultural despolitizado, como recuerda una exposición en la Conciergerie de París, donde vivió encerrada en una celda sus últimos días.

En los últimos 20 años, la figura de María Antonieta ha renacido gracias a las artes escénicas y visuales que transforman a la reina destronada en una mujer moderna, autónoma, bajo el papel de "pobre niña rica".

Con más de 200 obras, la muestra "María Antonieta, metamorfosis de una imagen" recorre la vida de esta mujer con objetos históricos del siglo XVIII que reflejan la mirada dual, entre adoración y repudio, que suscitaba la monarca.

Y para ilustrar la relectura que se ha hecho del personaje, recurre a un extenso y reciente material audiovisual. La figura de María Antonieta ha despertado el interés de amplios estratos de la sociedad y la cultura, que han interpretado y revisitado momentos de la vida de la reina creando una amplia y variada gama de productos artísticos y de consumo en torno al personaje, que ha mutado a lo largo de la historia.

Las obras decisivas que retratan la nueva figura de María Antonieta son la serie manga "La Rosa de Versalles" (1972), de la autora japonesa Riyoko Ikeda, la biografía publicada por la historiadora anglo-irlandesa Antonia Fraser en 2001 y la película homónima dirigida por Sofia Coppola en 2006.

El comisario de la muestra, Antoine de Baecque, ve un suceso clave para la construcción del personaje en la muerte de Diana de Gales: halla puntos en común entre Lady Di y la nueva María Antonieta.

Lady Di se emancipó de Buckingham, mostró su independencia, vivió sus amores, crió a sus hijos. Son princesas de la cultura y de la belleza, considera De Baecque. "Riyoko Ikeda, Sofía Coppola, Kate Moss, Madonna... todas son mujeres que reconocen en María Antonieta, no un icono prefeminista, pero sí un reflejo de una mujer joven moderna.

Hay un sentido de modernidad, de la afirmación de ser mujer, que pasa del final del siglo XVIII a nuestros días", añade. El retrato "María Antonieta y la Rosa", pintado por Elisabeth Vigée Le Brun en 1783, manifiesta la sensibilidad de la reina por la belleza, en una especie de alegoría contra las tradiciones de la Corte de Versalles, en forma de flor, y define la imagen de la mujer sobre la que se construirá la celebridad actual.

Convertida en reina de Francia, la princesa austríaca fue uno de los personajes históricos más detestados por ser considerada derrochadora, frívola y caprichosa. La distinguida y bella mujer sirvió tanto como símbolo para los monárquicos como su cabeza lo fue para la celebración de la República.

Uno de los fetiches nace de la fascinación mórbida por la cabeza cortada en la guillotina. Como triunfo político aparece en grabados y cuadros del siglo XIX y con una connotación kitsch o gore en los trabajos de arte contemporáneo.

Una vez más la cabeza de la reina es objeto de culto, sus extravagantes e inmensas pelucas trabajadas con su peluquero Leonard Autié pasaron de ser motivo de mofa y crítica a convertirse en referencia en el mundo del arte, la publicidad y la moda.

Tal era su imagen mefistofélica entre los revolucionarios que algunos ilustradores no dudaron en representarla en dibujos pornográficos de la época, para acompañar textos que hablaban de los "furores uterinos" de la reina.

Su fascinación por la moda y los vestidos confeccionados con su costurera Rose Bertin hicieron germinar la Alta Costura y su imagen ha sido homenajeada por marcas de la talla de Dior, Chanel, Dolce & Gabanna o Vivienne Westwood, contribuyendo a la creación de una María Antoineta producto de masas y consumo.