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El Prado saca de su biblioteca los cuadernillos Rubio de los pintores

  • Escrito por Pilar Martín
  • Publicado en Cultura
El Museo del Prado presenta la exposición "El maestro de papel. Cartillas para aprender a dibujar de los siglos XVII al XIX", este lunes en Madrid, que pretende que se conozca el por qué el uso de las cartillas como instrumento pedagógico fue esencial para el aprendizaje del dibujo y su evolución en Europa y, por extensión, en España. EFE/ Paco Campos 	   El Museo del Prado presenta la exposición "El maestro de papel. Cartillas para aprender a dibujar de los siglos XVII al XIX", este lunes en Madrid, que pretende que se conozca el por qué el uso de las cartillas como instrumento pedagógico fue esencial para el aprendizaje del dibujo y su evolución en Europa y, por extensión, en España. EFE/ Paco Campos

Al igual que en la España de la posguerra nacieron los cuadernillos Rubio para aprender caligrafía, en el siglo XVII surgieron en Italia las cartillas de dibujo, un material artístico poco conocido con el que aprendieron a dibujar artistas y burgueses europeos y que el Museo del Prado ahora pone en valor.

"El maestro de papel. Cartillas para aprender a dibujar de los siglos XVII al XIX", así se llama esta exposición que permanecerá abierta al público desde mañana y hasta el 20 de febrero de 2020 en la Sala D del edificio Jerónimos de la pinacoteca.

Una muestra que reúne 100 piezas procedentes en su mayor parte de la biblioteca del Prado, una de las más importantes en este ámbito tras la adquisición de la colección de cartillas de Juan Bordes; pero también de otras instituciones como la Biblioteca Nacional de Francia o el Rijksmuseum de Amsterdam.

Así, en este pequeño espacio museístico, el visitante podrá ver nada más entrar tres plantillas de José de Ribera (1516-1615) en las que el pintor valenciano dibujó ojos, orejas, narices y bocas. Modelos de fisionomía en los que se puede ver la influencia de otros artistas interesados en el cuerpo humano como Leonardo.

"Es una colección de libros o estampas que ofrece modelos de partes humanas con el objeto de ser didácticas para el aprendizaje", ha explicado Marisa Cuenca, cocomisaria de esta exposición que nace con el objetivo de "dar a conocer todos los ámbitos del museo, como es la biblioteca", según ha destacado el director del Prado Miguel Falomir durante la presentación de la muestra.

Una oportunidad para contemplar materiales "poco conocidos", en palabras de Cuenca, porque formaban parte de ediciones cortas y "bastante irregulares, lo que las convertía en rarezas". Pero también porque se utilizaban en talleres y academias, y por eso muchas han desaparecido por su numeroso uso entre los aprendices; así como porque "no fueron consideradas obras artísticas".

Por eso "han sufrido el desprecio", ha añadido la que también es Jefa de Área de Biblioteca, Documentación y Archivo del Museo del Prado al tiempo que el también cocomisario de la exposición, José Manuel Matilla, ha añadido que se trata de documentos que "apenas están en las referencias bibliográficas".

Además de los modelos de Ribera, también hay otros como la cartilla de Villafranca, de la que solo se conserva este ejemplar y que ha sido cedida por la Real Academia Española; o la "primera gran cartilla española", la de José García Hidalgo, en la que este pintor alicantino (1645-1717) grabó 152 planchas con partes del cuerpo de hombres, mujer y niños.

Y también otras como las de Charles Le Brun, "La expresión de las pasiones", que según Matilla podrían ser el origen de los "emoticonos"; o las de otros maestros como Odoardo Fialetti, Giacomo Franco, Matías de Irala o María del Carmen Saíz, la única artista de esta muestra.

Según Matilla, "El maestro de papel. Cartillas para aprender a dibujar de los siglos XVII al XIX" pone también de manifiesto como el mundo de las cartillas "no tiene identidad propia de país" ya que "todos los jóvenes aprendían a dibujar de la misma manera".

Con el objetivo de enmarcar esta exposición en un "ambiente parecido" al que había en las academias de pintura, esta exposición es "blanca", llena de claridad, y ha evitado el uso de cartelas para hacer también una analogía de estas cartillas, que son documentos con muy poco texto.

Por eso el visitante se guiará a través de un pequeño libro que aporta toda la información de cada una de estas piezas que muestran ojos -lo primero que aprendían los aprendices-, orejas, bocas, manos, brazos, pies, torsos o expresiones.