Martos: “Tengo tendencia a analizarme y mirar al pasado como mis personajes"

  • Escrito por Amanda Rubio
  • Publicado en Cultura
La periodista y escritora Raquel Martos posa este martes durante una entrevista con la Agencia Efe en Madrid. EFE/ J.J.Guillen/Archivo 	   La periodista y escritora Raquel Martos posa este martes durante una entrevista con la Agencia Efe en Madrid. EFE/ J.J.Guillen/Archivo

A ratos explosiva como un plato con picante, a ratos tranquila como una sopa de verduras, así es “Los sabores perdidos”, la novela de Raquel Martos en la que ha conectado el paladar con el corazón para hablar sobre esos platos “que nos conectan con quienes realmente somos”.

“Yo tengo tendencia a analizarme y mirar al pasado pensando que quizá tendría que haber hecho las cosas de otra manera, como le pasa a los personajes”, detalla la autora del libro publicado por Ediciones B, en una entrevista a EFE, donde también explica que para ella es “habitual” que le queden “recetas a las que ponerles la guinda”.

La novela mezcla la narración con recetas a cargo de la chef Gabriela Tassile -profesora en “Masterchef”- y cuenta la historia de siete alumnos que acuden durante un fin de semana a un curso de cocina emocional en una casa de campo que imparte Mayte, “una cocinera enigmática que esconde mucho detrás de su delantal de mariposas”.

Esta maestra intentará que, a través de las recetas que marcaron su vida, los protagonistas desgranen sus mejores y peores recuerdos gracias a las croquetas de Elvira, el tajine de Rashida, el sarmale de Loreto, la berza jerezana de Dolores, el solomillo de tomate de Luz o la tarta de chocolate de Arturo.

Estos personajes, al igual que su autora, “tienen algo por cerrar, un capítulo que no han acabado de escribir” y al que intentarán poner punto final a través de la cocina.

“El sabor de los recuerdos es un sabor que edulcoramos, que guardamos más bonito de lo que fue y que, aunque lo volvamos a recuperar a través de un olor, un sabor, es efímero, porque sabes que no vas a volver a vivir ese momento, no solo porque no puedes materialmente, sino porque también tú has cambiado”, profundiza la periodista y presentadora al hablar de los sabores irrecuperables.

El concepto de “cocina emocional” que vertebra la novela al intentar conectar las emociones con la cocina está de moda, algo que sorprende a la autora del libro porque “se trata de algo ancestral que hemos hecho toda la vida, evocar con la comida”.

De hecho, cree que “cocinar es terapéutico”, aunque “se necesita tiempo y eso choca con la vida que llevamos y luchamos continuamente por recuperarlo”, asegura la excolaboradora de “El Hormiguero” o de programas radiofónicos como “No somos nadie” o “La ventana”, que confiesa que también ella recurre a la cocina para escapar al ritmo acelerado de la vida diaria.

La novela surge de su relación con la coautor Tassile, ya que la chef quería hacer un libro de recetas y pidió a Martos que escribiese “sobre la relación entre la cocina y las emociones” y con ese punto de partida la periodista llegó a la metáfora “de los sabores perdidos como algo más, como todo lo que sucede a partir de perder un sabor que simboliza todo nuestro pasado”.

La autora de “Los besos no se gastan” (2012) y de “No pasa nada, y si pasa, se le saluda” (2013), asegura estar ya centrada en preparar su cuarta novela ahora que tiene “el ritmo frenético de la escritura”, profesión a la que se dedica desde que era niña, “con cuentos cortos y diarios cursis”.