La Mercè vence a la lluvia y llena Barcelona de música de cinco continentes

  • Escrito por Rosa Díaz/Marc Corominas
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El cantante y compositor sueco Jay Jay Johanson durante su concierto en las fiestas de La Mercé, hoy viernes en Barcelona. EFE/Quique Garcia 	   El cantante y compositor sueco Jay Jay Johanson durante su concierto en las fiestas de La Mercé, hoy viernes en Barcelona. EFE/Quique Garcia

La fiesta sin cuartel de La Pegatina, el pop eterio de Jay-Jay Johanson y el poderío de Michelle David son algunas de las propuestas venidas de los cinco continentes que han vencido a la lluvia esta noche de sábado y han llenado de música las calles de Barcelona durante las Fiestas de la Mercè.

Después de un día pasado por agua, durante el que el Ayuntamiento de Barcelona se ha visto obligado a cancelar muchas de las actividades diurnas, la noche ha dado una tregua a la patrona de la capital catalana y la programación musical ha podido satisfacer todo tipo de paladares.

Los más exquisitos han cenado pronto para llegar a tiempo al concierto de Jay-Jay Johanson, un sorprendente y etéreo compositor, cabeza del cartel del Barcelona Acció Musical (BAM), el apartado de la programación de la Mercè que explora nuevos sonidos.

Cerca de la Plaza dels Àngels, donde ha actuado este artista sueco, en la Plaza Joan Coromines ha sonado otra voz melancólica, la de la siria afincada en el Reino Unido Bedouine. Pero no todo el mundo busca música reposada durante las Fiestas de la Mercè, más bien lo contrario, por eso parte del público ha empezado la noche en el escenario del Moll de la Fusta, junto al mar.

Allí Dobet Gnahoré, nacida en Costa de Marfil y residente en Francia, ha recuperado la tradición de su país de origen y la ha vestido con sonidos contemporáneos para poder lanzarla en forma de descarga eléctrica sobre los asistentes.

Pero su poderosa actuación ha sido sólo el principio de una noche en la que han reinado los sonidos negros, desde el hip hop congolés de Baloji, hasta el soul, r&b, jazz y afrobeat de la cantante Michelle David, que ha triunfado en la Plaza dels Àngels.

En la otra punta de la ciudad, la playa del Bogatell se ha convertido en el escenario ideal para acoger la despedida del verano al son de la rumba, el ska, los ritmos latinos y la fusión de La Pegatina.

Como ha señalado el presentador de los conciertos, a La Pegatina no le para "ni dios ni la lluvia", pues, tras 16 años haciendo gritar y sudar a sus seguidores, la banda, con su actual gira "La pegatina la fiesta más grande", sigue convirtiendo sus espectáculos en un derroche de energía, alegría y buen rollo.

Durante el concierto no han faltado los temas más famosos como "Lloverá y yo veré" o "Y volar", que se han mezclado con las canciones de sus inicios, más rumberas, que el cantante Adrià Salas ha introducido con una reivindicación a la rumba como patrimonio de Barcelona y a los gitanos como sus mejores intérpretes.

Tras más de una hora y media de concierto, los seguidores han conservado fuerzas para reclamar: "No estamos todas, falta Mari Carmen", en referencia al tema icónico de la banda, que ha culminado el concierto.

La Pegatina ha sido el plato fuerte de la noche en la playa del Bogatell, que han abierto los baleares Da Souza, ha seguido con Joan Dausà y ha cerrado The Gramophone Allstars Big Band, ante un público multitudinario y con muchas ganas de bailar.

Más relajados se han mostrado los espectadores de la Avenida Catedral, un espacio habilitado con sillas, aunque sólo los más previsores han logrado sentarse en una.

La mayor parte ha tenido que disfrutar de pie de la guitarra flamenca de Chicuelo y de la interesante propuesta de Los Aurora, una formación liderada por el cantaor Pere Martínez, que explora con mucho arte otras disciplinas, sin renunciar a la identidad flamenca, y que tiene mucho que decir.