El cuerpo humano centra una ambiciosa muestra de Gormley en la Royal Academy de Londres

  • Escrito por Patricia Rodríguez
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EFE/EPA/ANDY RAIN EFE/EPA/ANDY RAIN

El cuerpo humano y su relación con el espacio que le rodea centra una ambiciosa muestra, presentada ayer en la Royal Academy de Londres (RA), dedicada enteramente al escultor británico Antony Gormley.

Las enormes dimensiones y la complejidad estructural de las obras repartidas por las 13 galerías de la RA invitan, desde el principio, a interactuar y emplear todos los sentidos para apreciar las diferentes formas, elementos orgánicos, industriales y texturas de los trabajos de Gormley.

El comisario de la exposición, Martin Caiger-Smith, aclaró hoy en la presentación, que "no es una retrospectiva de Gormley, ni tampoco es una muestra que necesite ser explicada".

En palabras del artista, el visitante se adentra en un "espacio de prueba" en el que "el objeto físico exige una respuesta física", según explicó el comisario, que abundó en la idea del escultor de presentar el "cuerpo como espacio y el cuerpo en el espacio".

El artista recurre a una amplia gama de materiales como la tierra, el agua del mar, las mallas de acero, el caolín, la madera o el plomo para dar rienda suelta a su creatividad y con ellos elabora esculturas e instalaciones sorprendentes.

"La exposición presenta algunos desafíos reales e involucra a todos los sentidos: la vista, el tacto, en lugares particulares, el olfato, el sonido", observó el comisario. En concreto, fueron necesarias 20 toneladas de agua de mar, 26 toneladas de tierra traída del condado inglés de Buckinghamshire, y 27 toneladas de acero para algunos de los trabajos expuestos.

El volumen de las obras contrasta con la diminuta escultura en hierro fundido de un bebé recién nacido, acurrucado en posición fetal, situado en el espectacular patio frontal de la Royal Academy, el Patio Annenberg.

Es lo primero que se expone y, sin embargo, es una obra tan pequeña que fácilmente pasa desapercibida. La conmovedora obra, llamada "Iron Baby" (1999), reproduce a escala natural la figura de Paloma, la hija del artista cuando apenas contaba con seis días de vida.

Es un "preludio" conmovedor del resto de los trabajos y, al mismo tiempo, "es el anuncio del cuerpo, del cuerpo en el espacio, y en el entorno, en la arquitectura, que evoca la vulnerabilidad del ser humano", señaló Caiger-Smith.

La muestra recoge algunos de los proyectos tempranos del artista de finales de los setenta y principios de los ochenta que apenas han estado expuestos al público, donde se aprecian sus primeros pasos experimentales, muy ligados al minimalismo.

De esa época, se puede contemplar "Land, Sea and Air" (1977-79) y "Fruits of the Earth" (1978-79), elaboradas con objetos naturales y artificiales envueltos en plomo, donde el artista llega al origen de los objetos.

La idea del paso del tiempo, los ciclos del crecimiento son algunos de los conceptos reflejados. Uno de los trabajos más llamativos es "Lost Horizon I" (2008) que presenta 24 figuras de hierro fundido orientadas hacia puntos diferentes en suelo, techo y paredes, cuestionando las percepciones "y desafiando la gravedad de muchas maneras", según Caiger-Smith.

Entre los platos fuertes figura "Host" (2019), una galería llena de agua de mar y barro con una profundidad de 23 centímetros, que evoca las profundidades de las que emana la vida. Otra sala recoge cuadernos de bosquejos y dibujos del artista. "El dibujo es algo increíblemente importante para Antony.

Dibuja todos los días, particularmente por la noche, pero hasta hace poco no se sentía inclinado a mostrarlos", observó el experto. Visualmente impresionante es "Matrix III" (2019), que básicamente consiste en un laberinto visual gigantesco y suspendido del techo, que ocupa una de las galerías centrales de la RA, elaborado con un 98 % de malla de acero reciclado, del que habitualmente se emplea para reforzar paredes de cemento.

También "Cave" (2019), una instalación negra que asemeja a una cueva oscura que invita al espectador a adentrarse, presenta una compleja y gigantesca figura humana, construida a base de estructuras.

Otras salas recogen originales obras en papel, en las que se han utilizado elementos poco habituales como son la sangre, la tierra y el petróleo crudo.