De libros "prohibidos" en Hong Kong a libros "educativos" en Taiwán

  • Escrito por Taijing Wu
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EFE/EPA/RITCHIE B. TONGO 	   EFE/EPA/RITCHIE B. TONGO

Arrestado e interrogado en China por vender libros prohibidos por Pekín en su librería de Hong Kong, Lam Wing-kee decidió continuar su lucha en Taiwán, adonde huyó en abril tras conocer la propuesta de ley de extradición que originó las protestas que desde hace tres meses se suceden en la excolonia británica.

Lam fue de los afortunados, ya que otros cuatro socios y trabajadores de la librería hongkonesa Causeway Bay Books, donde se podían comprar libros críticos con el régimen comunista, fueron arrestados hace años y todavía no han sido puestos en libertad.

Así las cosas, y con la propuesta de ley de extradición que habría supuesto la creación de un mecanismo legal -inexistente hasta la fecha- para extraditar fugitivos a jurisdicciones sin acuerdos como la China continental sobre la mesa parlamentaria en febrero, decidió largarse a Taiwán con un visado de turista el pasado mes de abril.

Ahora, desde Taipéi, ha decidido luchar como mejor sabe: vendiendo libros. Uno de sus objetivos, cuenta Lam a Efe, es proporcionar materiales para una educación a largo plazo que informe al público taiwanés sobre la situación de Taiwán frente a China, ya que, en su opinión, la isla está inmersa en una compleja crisis de personalidad a raíz de su origen chino.

"Esta cultura (china) aboga por el concepto de unificación. Pero esta forma de unificación no apoya ningún tipo de derecho humano. Y ese es el problema", asegura Lam. "Si Taiwán no se enfrenta a él de manera adecuada, puede que elija (en las próximas elecciones, previstas para enero de 2020) a un presidente que piense así -asevera-.

Sería muy peligroso para los derechos humanos en Taiwán". Por eso cree que es confuso el concepto de que "el pueblo de ambos lados del Estrecho de Taiwán pertenece a una misma familia", propuesto por el expresidente del Partido Nacionalista (Kuomintang) Lien Chan y el actual alcalde de Taipéi, Ko Wen-jer.

Según el librero, este tipo de confusiones tiene cura a través de las letras, y su nueva librería taiwanesa quiere ayudar a que así sea. Además, montar su nuevo negocio ha sido más rápido y sencillo de lo previsto cuando llegó a la isla sin fondos para seguir adelante con su labor.

El 5 de septiembre, varios amigos le ayudaron a poner en marcha una campaña de micromecenazgo ('crowdfunding'), que aspiraba a obtener el equivalente a 90.000 dólares (81.000 euros) en moneda local en dos meses para poder abrir una nueva librería.

Lo logró en menos de 20 horas. "Nunca pensé que pudiera conseguirlo tan rápido. Me preocupaba porque pensaba que 60 días no iban a ser suficientes. Pero esto demuestra que todavía queda mucha gente con los mismos ideales", comenta en una librería de la animada zona comercial capitalina de Ximending, donde pronto abrirá su propia tienda.

En el momento de publicar este texto, la campaña de Lam había logrado el equivalente a 176.000 dólares (159.000 euros), y Lam tiene en mente hallar un local cuyo alquiler mensual sea de unos 1.300.

"En mi futura librería, ahora que tengo suficientes fondos para un local más amplio, me gustaría invitar a académicos y especialistas a que den charlas a las generaciones taiwanesas más jóvenes, para que haya intercambios entre ellos", adelanta.

"Ese es uno de mis planes para la tienda. Porque, cuando se tiene una librería -apunta Lam-, uno espera que haya intercambios y debate entre la gente, que se hable de los problemas en Taiwán".