SUSCRÍBETE

"Prometeo" en Mérida: la esperanza en el ser humano o la rebelión de éste

El 65 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida presenta en una rueda de prensa la obra 'Prometeo', una tragedia de Esquilo en versión del poeta Luis García Montero, dirigida por José Carlos Plaza (arriba, 4i) e interpretada por Lluís Homar (arriba, 3i), y Amaia Salamanca (arriba, 4d) y Fran Perea (abajo, 2d), entre otros. EFE/Jero Morales 	   El 65 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida presenta en una rueda de prensa la obra 'Prometeo', una tragedia de Esquilo en versión del poeta Luis García Montero, dirigida por José Carlos Plaza (arriba, 4i) e interpretada por Lluís Homar (arriba, 3i), y Amaia Salamanca (arriba, 4d) y Fran Perea (abajo, 2d), entre otros. EFE/Jero Morales

De la mano de Esquilo y con el siempre buen hacer de Luis García Montero, "Prometeo", el titán protector de la civilización que desafió a Zeus, llega al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida para reivindicar al ser humano por muchas debilidades y miserias que éste presente.

¿Valió la pena hacer oídos sordos al todopoderoso Zeus para situar al ser humano en el centro de la existencia?. Es la reflexión que plantea Montero a través de la figura de Prometeo y bajo la dirección de José Carlos Plaza.

La obra, la sexta de la presente edición del festival emeritense, ha sido presentada este lunes en rueda de prensa por su director, Jesús Cimarro; el propio Plaza y las actrices y actores de este montaje, como Lluis Homar, Amaia Salamanca, Fran Perea, Israel Frías, Fernando Sansegundo y Alberto Iglesias.

Homar (Barcelona, 1957) es Prometeo y Prometeo es Homar, pues ambos creen y confían, uno en la vida diaria y otro en las páginas de la mitología, que el ser humano respira eso, "humanidad", y que, si bien es capaz de ser protagonista de las mayores miserias, también lo es de las más bellas historias de generosidad, retos y sentimientos.

Pero Fran Perea también es Prometeo. Ambos actores dan vida a este titán, uno desde la juventud, desde el momento en el que reta a los dioses -en el concepto más cainista-, y otro desde la vejez sabia, esa que permite ver cualquier cosa o hecho desde la experiencia.

En el marco de esta apuesta escénica, que Montero ha pincelado con toques poéticos, surge la idea, la palabra y hasta la necesidad de lo último que se pierde: la esperanza en el ser humano.

A partir del mito de Prometeo, condenado por Zeus a ser atado a una piedra para que los buitres devoraran su hígado por haber dado el fuego de los dioses a los hombres, "García Montero introduce la poesía, la lírica y el misterio", ha explicado Plaza, que traslada a la actualidad la duda de si valió la pena revelarse a los dioses para beneficiar al ser humano.

En su pena, en su condena, Homar (el anciano Prometeo) le pide a Perea (el joven titán) que le enseñe a ser joven, y este último le pide que "le enseñe a ser viejo". A ellos se suman las figuras de Io, "la mujer más deseada pero también la más odiada por los dioses", en palabra de Amaia Salamanca, quien interpreta a este personaje; Océano (Fernando San Segundo), que desprecia la generosidad de Prometeo por los hombres; Hermes (Israel Frías), capaz de "hacer cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder", y Hefesto (Alberto Iglesias), que camina entre el amor a su hermano Prometeo y la obediencia a los dioses.

Además, la obra concede un papel importante al coro, en el que están la fuerza, la crueldad y la violencia, interpretados por actores, y la compasión y la libertad, con papeles femeninos. Este Prometeo llega al festival emeritense como estreno absoluto en una producción del propio festival y de Pentación Espectáculos.

Esta apuesta por la reflexión, con una clara contraposición entre el ser humano y las divinidades, obliga al espectador -en palabras de Homar- a salir del teatro romano pensando y analizando de si hay esperanza en la humanidad cuando ha sido ésta la que ha creado a los dioses para reducir sus propias capacidades. Para Homar, sí.

Banner 468 x 60 px