SUSCRÍBETE

El flamenco se reencuentra con sus raíces en África

El guitarrista keniano, Kevin Munyi, posa junto a su guitarra durante una entrevista concedida a EFE ayer miércoles, donde ha hablado acerca de sus composiciones musicales que combinan la influencia española y africana y que muestra en diversos escenarios de Kenia y Tanzania, también ha explicado a EFE que añade matices para dar a su música una "perspectiva africana", como usar el pulgar para recrear el sonido de un tambor. EFE/ Patrick Nyangena 	   El guitarrista keniano, Kevin Munyi, posa junto a su guitarra durante una entrevista concedida a EFE ayer miércoles, donde ha hablado acerca de sus composiciones musicales que combinan la influencia española y africana y que muestra en diversos escenarios de Kenia y Tanzania, también ha explicado a EFE que añade matices para dar a su música una "perspectiva africana", como usar el pulgar para recrear el sonido de un tambor. EFE/ Patrick Nyangena

La inspiración de leyendas como Paco de Lucía ha llegado a África, donde le admira el guitarrista keniano Kevin Munyi, quien se sumerge en los orígenes africanos del flamenco para llevar la magia de ese arte a escenarios de Kenia y Tanzania.

Nacido en Nairobi, criado en Estados Unidos y de formación autodidacta, Munyi, cuyo nombre artístico es "El Guitarrista" (en español), reconoce ser de los pocos, si no el único, que toca flamenco en Kenia. Pero este artista asegura a Efe que actualmente "las artes se están abriendo y la gente tiene cada vez más interés para aprender este género y consumirlo en conciertos".

Suele tocar en solitario y acompaña sus piezas con grabaciones de cajón, zapateado e incluso con un djembe (tambor africano) en directo, que representa el origen ancestral de la percusión flamenca.

"La historia del cajón se remonta a los esclavos africanos que fueron a Sudamérica en el siglo XVI y empezaron a tocar la percusión en cajas porque no disponían de sus instrumentos indígenas, que eran los tambores", subraya Munyi a Efe en una cafetería de Nairobi.

Esta influencia musical en la época de la esclavitud no sólo se vio en Sudamérica, sino también en España, donde en los siglos XVI y XVII, especialmente en las ciudades portuarias de Sevilla y Cádiz, los esclavos llegaron a representar el 10 por ciento de la población.

Con una "s" herrada en una mejilla y la figura de un clavo en la otra que conformaban un jeroglífico, los africanos quedaban marcados y diferenciados del resto. "Cuando los esclavos desaparecieron de la Península su presencia quedó olvidada y los españoles consideraron más importante relacionar el flamenco con los gitanos porque, aunque fueran un grupo excluido socialmente, eran considerados autóctonos y los africanos no", explica a Efe el bailarín de flamenco Álvaro Murillo.

Murillo, oriundo de Extremadura (oeste español), presentó hace una semana su obra "El barbero de Picasso", un homenaje al pintor y al cantaor Enrique Morente, en un pequeño auditorio del Teatro Nacional de Kenia abarrotado que le dedicó una cerrada ovación.

Kenianos y españoles residentes en Kenia escucharon a Morente cantar temas como "Autorretrato" y "Pan Tostao" bajo unos focos azules, mientras Murillo se movía en un tablao abducido por la música, mostrando así una nueva cara del flamenco que huye de la tradición y se mezcla con movimientos del baile contemporáneo.

Antes del espectáculo, Murillo impartió un taller en la Universidad Kenyatta en la capital keniana para los curiosos que querían descubrir el flamenco.

Orin Brian, un fotógrafo keniano que no se atrevió a salir a bailar, reconocía que era la primera vez que veía esta danza pero que, de alguna manera, los movimientos le resultaban familiares. "Es muy africano", comentó a Efe mientras observaba los participantes del taller.

"Durante los siglos de esclavitud, los africanos se reunían por las noches alrededor de una hoguera y bailaban para sacar sus frustraciones y maldecir a sus jefes, y ahora parece que ellos estén haciendo lo mismo", opinó el fotógrafo.

Las similitudes no acaban ahí: el ambiente festivo y familiar del baile, la percusión y la métrica musical de la bulería y los tangos tienen lazos con la música africana. Así lo muestra el documental "Gurumbé, canciones de tu memoria negra" (2016), dirigido por el cineasta y antropólogo español Miguel Ángel Rosales, que revela el papel de España como centro esclavista europeo y las influencias africanas en la cultura de este país.

El violinista y director musical español Fahmi Alghai explica en ese filme que "una de las grandes revoluciones de la música fue la manera de hacer los contratiempos y las síncopas de los esclavos africanos, que influenciaron el barroco europeo".

Estas raíces las hace aún más evidentes Kevin Munyi, que añade matices para dar a su música una "perspectiva africana", como usar el pulgar para recrear el sonido de un tambor. Su relación con la música española nació de dos encuentros accidentales.

El primero, de muy pequeño en Estados Unidos cuando escuchó a dos chicos españoles improvisar con la guitarra mientras él tocaba el piano; y el segundo, cuando cursaba la educación secundaria en Kenia y acabó en sus manos un disco con la canción "Paco de Lucía" del músico de jazz estadounidense Joe Pass.

Ese momento lo cambió todo. "Tardé años en saber qué género era el que habían tocado esos chicos que conocí en Estados Unidos, pero cuando descubrí a Paco de Lucía y a (el también guitarrista) Vicente Amigo, lo supe de inmediato: lo que me había atrapado tanto de pequeño era el flamenco", relata a Efe Munyi.

La pasión desarrollada por él es la misma que tuvieron las hermanas ugandesas Agnes y Caroline Kamya, que impulsaron el proyecto documental "En busca del duende africano" con el objetivo de enseñar flamenco en Uganda.

Después de conocer este baile en Londres, aprenderlo en Andalucía y descubrir sus raíces africanas, las hermanas acabaron impartiendo clases en Kampala. Otros países del continente aún no ofrecen iniciativas para aprender flamenco, pero Munyi sostiene que sí hay bailes nacionales que se le parecen, como el del pueblo de Tlokweng en Botsuana, de donde es originaria la tribu batlokwa, en el que tienen una técnica de dar palmas y pisotean el suelo como si fuera un zapateao.

"La gente se emociona mucho cuando ve y escucha flamenco. Espero que con el tiempo este género vaya ganando más terreno en África", concluye "El Guitarrista".

Banner 468 x 60 px