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El ángel de Chvrches abre las puertas del Paraíso madrileño

  • Escrito por Javier Herrero.
  • Publicado en Cultura
La cantante Lauren Mayberry, del grupo escocés Chvrches, durante el concierto que la banda británica ofrece esta noche en el Festival Paraíso que se celebra en el campus de la Universidad Complutense, en Madrid. EFE La cantante Lauren Mayberry, del grupo escocés Chvrches, durante el concierto que la banda británica ofrece esta noche en el Festival Paraíso que se celebra en el campus de la Universidad Complutense, en Madrid. EFE

El "cielo más azul" de Madrid ha vuelto a abrir este viernes las puertas de su Paraíso, un festival encumbrado en su segunda edición por los seguidores de una religión, la santa iglesia de Chvrches, y su fervor por el pop sintético pero con alma de un ángel llamado Lauren Mayberry.

Al advenimiento de este Edén electrónico han accedido unas 12.000 personas, según unas cifras de la organización que mejoran notablemente los registros de 2018 (18.000 visitantes entonces entre las dos jornadas) y que pronostican más años de bonanza y divinidad musical para la joven cita capitalina.

Porque en este paraíso del siglo XXI no hay frutos prohibidos y la música, auténtica tentación junto con el hedonismo y el postureo, se presenta como una macedonia heterogénea pero macerada en común fondo electrónico, a completa disposición de los oídos refinados que lo pueblan con la promesa de un formato "premium", sin apreturas ni largas esperas.

Decenas de camisas abiertas hasta el ombligo, centenares de calcetines largos y un millar de personas se han dado cita desde la apertura de puertas en torno a las 18,30 horas para disfrutar de un mapamundi electrónico que pronto ha deparado viaje por la tribalidad sofisticada de la ugandesa Kimpare en una danza de caderazo, percusiones polirrítmicas y "tropical bass".

En medio de esa dosis de buen humor ha empezado el "show" con instrumentos en vivo de los británicos Maribou State en el escenario principal, un debut en Madrid que ha sonado a vuelo rasante sobre un soul empapado de migraciones por medio mundo y cálida voz femenina.

A las 21 horas, difícil elegir entre la arrolladora personalidad y el "urban jazz" de su compatriota Diana de Brito, rebautizada artísticamente como IAMDDB, y el dúo canadiense Bob Moses, ganadores de un Grammy por su tema "Tearing Me Up", con su combinación de rock y electrónica a un ritmo vertiginoso.

No menos poder de convocatoria ha demostrado en el escenario emergente la contagiosa propuesta del ecuatoriano Nicola Cruz, de raíz folclórica infectada de beats sintéticos y las no menos hipnóticas proyecciones de fondo del artista visual Fidel Eljuri.

Así ha llegado la salida a escena de los grandes cabezas de cartel de la jornada, los escoceses Chvrches, con la encantandora Lauren Mayberry al frente de la banda, envuelta en gasas y tul blanco, para girar por el escenario y ponerle voz a catárticas historias de amor y desamor que toman cuerpo en la pista de baile.

Su tercer y último disco, "Love is dead" (2018), ha ejercido de médula espinal de un concierto breve que ha abierto "Get out" y en el que ha brillado "Graffiti" y sobre todo la intensidad emocional de "Miracle".

Pero en esta primera visita de la banda en cinco años a la capital se ha agradecido especialmente su mirada retrospectiva a una discografía breve pero exitosa, con "hits" como "Recover" o "Leave a trace", más aún con "Clearest blue", un cielo de puro azul (por su traducción al español) que ha estallado hasta el remate con "The mother we share" sus uo-o-o-ohs y la promesa de inmortalidad de "Never say die".

Con la medianoche ha tomado el testigo el superventas Cerrone, veterano DJ y productor francés que a tantas veladas de Studio 54 puso música, y tras él, el clímax de baile y "house" con el cierre desde Luxemburgo de otra referencia, Solomun, no sin antes pasar por los sets del español John Talabot y Polo & Pan.

En la jornada del sábado, como broche al festival, se esperan las actuaciones estelares de los franceses Laurent Garnier y Charlotte Gainsbourg, la multitudinaria banda Superorganism y la desnudra fragilidad del holandés Rhye, entre otros.