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Balenciaga, un diálogo entre "el arte y el arte"

  • Escrito por Inmaculada Tapia
  • Publicado en Cultura
Vista de uno de los maniquíes vestidos del Museo Balenciaga de Getaria (Gipuzkoa). EFE/Archivo 	   Vista de uno de los maniquíes vestidos del Museo Balenciaga de Getaria (Gipuzkoa). EFE/Archivo

Resulta reiterativo afirmar que el modista Cristóbal Balenciaga es un "maestro de maestros", pero la realidad es que no hay nada más cierto, lo fue de grandes nombres de la costura de su época y lo sigue siendo para los creadores actuales que ven en él un referente en la moda.

A Cristóbal Balenciaga (Guetaria, 1895-Alicante, 1972), sin embargo, le influyeron grandes pintores, y esa es la razón por la que el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid le dedica una exposición, "Balenciaga y la pintura española", en la que la indumentaria de los Austrias o las pinceladas del Greco, Murillo o Velázquez tienen mucho que ver con sus creaciones.

Patrono de la Fundación Balenciaga y presidente de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME), Modesto Lomba, asegura a Efe que la exposición, que se podrá contemplar desde el próximo día 18 hasta septiembre, muestra "un diálogo entre el arte y el arte": el de los diseños del modisto de Guetaria en un diálogo permanente con excepcionales pinturas.

"Son sus propios colegas de la época como Coco Chanel o Givenchy los que le tenían como referente y los que le dan el título de maestro", asegura Lomba. "Sabían reconocer su maestría, el oficio que había detrás de cada puntada, pero también el componente creativo que había en su costura".

Fue el diseñador Christian Dior el que afirmó: “La alta costura es como una orquesta, cuyo director es Balenciaga. Nosotros, los demás modistos, somos los músicos y seguimos las directrices que él marca”.

Las creaciones de Balenciaga son puro experimento, un trabajo en evolución e innovación constante, que le lleva a un conocimiento profundo de los tejidos y de la proporción, que aleja el vestuario de la mujer de los parámetros habituales de la figura femenina, a la que incorpora volúmenes hasta entonces poco habituales, en los que no faltan cortes simples. Era capaz de desarrollar una pieza de principio a fin.

"Desde el diseño a la costura, hasta llegar a la magia de su plancha. El patrón o el modelado de cada prenda era suyo y eso le otorgó un sello de identidad", explica Modesto Lomba. El presidente de ACME considera que la exposición con la que se le rinde homenaje "va más allá de su figura".

La perspectiva que da el tiempo permitirá descubrir que no solo era un "gran conocedor de la técnica, como los pintores de los grandes museos, además tenía un componente creativo, en el que se percibe un trabajo artístico".

Que sus diseños formen parte de un museo como el Thyssen es "importante" y ayudará a descubrir su "esencia" al público de una manera natural. "Había una deuda en nuestro país con la figura de Balenciaga", indica Lomba.

En las creaciones de los años 50 del diseñador vasco había "vanguardia y actualidad". Una demostración de cómo se iba superando con el tiempo "con unas colecciones que en su época era como si vieran extraterrestres".

Los grandes museos han abierto las puertas de par en par al mundo de la moda, una manera de acercarse al gran público. "No hay que olvidar que usamos moda todos los días y es un elemento de evolución cultural de nuestra propia sociedad", dice mucho de la historia que vivimos.

"Sabemos mucho de una persona viendo cómo se viste, un lenguaje cultural que nos encontramos en el día a día. La moda es un libro abierto que utilizamos habitualmente", concluye Modesto Lomba. Tanto que a veces se nos olvida que también es cultura.

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