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Barcelona rememora la trayectoria de Josep Renau, figura del arte combativo

Unos visitantes recorren el Born Centro de Cultura, que acoge desde este miércoles la mayor exposición retrospectiva dedicada en Cataluña al artista valenciano Josep Renau, figura central del arte combativo, que vinculó estrechamente la creación con el compromiso social. EFE 	   Unos visitantes recorren el Born Centro de Cultura, que acoge desde este miércoles la mayor exposición retrospectiva dedicada en Cataluña al artista valenciano Josep Renau, figura central del arte combativo, que vinculó estrechamente la creación con el compromiso social. EFE

El Born Centro de Cultura de Barcelona acoge desde este miércoles la mayor exposición retrospectiva dedicada en Cataluña al artista valenciano Josep Renau, figura central del arte combativo, que vinculó estrechamente la creación con el compromiso social.

Su obra, formada principalmente por carteles y grandes murales, está marcada por un lenguaje innovador y por el uso atrevido del fotomontaje, ha subrayado el comisario de la exposición, Juan Vicente Aliaga, en su presentación.

La trayectoria personal de Renau, que había nacido en València en 1907, es también un reflejo de los conflictos del siglo XX: la defensa de la República española y del patrimonio artístico español, la herida de la Guerra Civil y el exilio en México y Berlín, donde murió en 1982.

De las 108 piezas expuestas en el Born, un total de 92 proceden del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), centro que recibió el legado del artista.

La exposición se abre con sus primeras etapas, que abarcan hasta el año 1939, con sus inicios artísticos y la implicación con el gobierno de la II República. Según Aliaga, "en este período su producción artística está muy relacionada con la estética déco propia de la época: utiliza formas simplificadas con tintas planas y temas a menudo frívolos".

Tras afiliarse al Partido Comunista de España en 1931, Renau posiciona su obra durante los años 30, hasta la Guerra Civil, como "un instrumento propagandístico al servicio de los valores republicanos y de la lucha contra el fascismo". Un segundo apartado está dedicado al exilio mexicano (1939-1958), aunque previamente pasó por el campo de concentración francés de Argelers.

El contacto con el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros compensó, en parte, la soledad y la amargura de esos primeros momentos en México, donde permaneció Renau durante veinte años, durante los cuales fortaleció sus postulados comunistas y se implicó con los conflictos de la sociedad mexicana.

En el ecuador de la retrospectiva se expone "The American Way of Life", "la serie más representativa de sus fotomontajes", remarca el comisario, que desarrolló entre 1949 y 1976, a caballo entre México y la RDA, con la que el artista criticó los valores mercantilistas de la sociedad de consumo y la fascinación que desprendía.

En los fotomontajes se combinan fragmentos de la cultura norteamericana del espectáculo y aspectos de la política de Estados Unidos, en la época de la "guerra fría" y con la retórica belicista que la acompañaba.

"Renau advierte que el capitalismo utiliza los productos para alienar y someter a la población, y anticipándose a mensajes posteriores se da cuenta de que el capitalismo utiliza el cuerpo de la mujer como objeto".

También trata, en un momento en el que apenas se hablaba de ello, de asuntos como el racismo de la sociedad norteamericana y la marginación de los afroamericanos. "Formalmente, en sus fotomontajes utiliza técnicas próximas a la publicidad, con colores intensos, el uso de espacios visuales contrapuestos y distorsiones ópticas".

La exposición termina con los años del Telón de Acero y su obra producida en el Berlín Oriental (1958-1982), adonde llegó después de haber sufridos algunos incidentes y atentados saliendo de su estudio en México.

En Berlín Este creó "un arte político al servicio del estado comunista", trabajó en la televisión pública de la RDA y concibió algunos murales para las ciudades de Halle-Neustadt y Erfurt, con el objetivo de hablar a toda la ciudadanía sobre la revolución tecnocientífica.

En la exposición se pueden contemplar algunos fotomontajes que muestran su perfil político en relación a Cuba o la guerra de Vietnam, así como algunos bocetos de los murales que hizo Halle-Neustadt, siguiendo su filosofía de "hacer el arte más democrático, más accesible a la ciudadanía".

Su vuelta a España en 1976 ponía fin a 37 años de exilio y aunque participó en actos culturales como un homenaje al escritor valenciano Joan Fuster o se encontró con artistas como Joan Miró -una foto da testimonio- no consiguió establecerse en su València natal y falleció en Berlín en 1982.

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