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El escritor Daniel Kehlmann viaja a la Guerra de los 30 Años con pícaro Tyll

  • Escrito por  Jose Oliva
  • Publicado en Cultura
El escritor alemán Daniel Kehlmann, posa durante la entrevista que mantuvo con Efe con motivo de la presentación de "Tyll", su última novela con la que viaja al siglo XVII, y protagonizada por un pícaro bufón, que le ha servido para "mostrar la tragedia de la Guerra de los Treinta Años, que desoló Europa. EFE El escritor alemán Daniel Kehlmann, posa durante la entrevista que mantuvo con Efe con motivo de la presentación de "Tyll", su última novela con la que viaja al siglo XVII, y protagonizada por un pícaro bufón, que le ha servido para "mostrar la tragedia de la Guerra de los Treinta Años, que desoló Europa. EFE

Después del superéxito "La medición del mundo", traducido a más de 40 idiomas, el escritor alemán Daniel Kehlmann viaja al siglo XVII con "Tyll", una novela protagonizada por un pícaro bufón, que le ha servido para "mostrar la tragedia de la Guerra de los Treinta Años, que desoló Europa".

Kehlmann da una vuelta de tuerca al género de la novela histórica con "Tyll", una biografía novelada de un personaje legendario de la tradición cultural germánica que se remonta al final de la Edad Media.

El autor establece un juego literario entre la colección de anécdotas sobre las travesuras de Till Eulenspiegel, editada por primera vez en Estrasburgo en 1510 como obra de autor anónimo, y un personaje histórico documentado, un bufón célebre por su ingenio, nacido en 1350 en Mölln.

En su novela, Kehlmann sitúa varios siglos después a este bufón, "divertido, pero malvado, casi un sociópata", subraya el autor en una entrevista concedida a Efe. Confiesa Daniel Kehlmann que su intención inicial no era escribir sobre Tyll sino hacer una novela sobre la Guerra de los Treinta Años, que ocupó a toda una generación y dejó tras de si muchos muertos.

"Mi intención era escribir una novela coral con varios personajes e historias entrelazadas y fue así como di con la imagen de un bufón, que servía para viajar de uno a otro en unos años previos a la Ilustración".

Aunque un período de guerra no ofrece de antemano el mejor escenario para un personaje bufón, Kehlmann pensó que "la sociedad de la Europa del siglo XVII era sumamente estática, las clases sociales no se mezclaban, casi nadie viajaba, la nobleza no se mezclaba con los campesinos, ni la gente de la ciudad con la del campo, y los únicos que se movían eran los artistas viajantes, como bufones o juglares".

Además, estos artistas "actuaban tanto en la corte del rey como en la plaza del pueblo". Adentrarse en la dura Guerra de los Treinta Años, en la que se vio involucrada gran parte de Europa, permitió a Kehlmann "estudiar la historia de esa época que fue casi como una graduación en Historia".

La Paz de Westfalia es el eje central del último capítulo de la novela, enfocado en las negociaciones de la paz que duraron cinco años.

"En esas largas conversaciones se fundó la diplomacia europea y fue casi un milagro que acabara esa guerra a través de unas negociaciones complejísimas que siempre fueron bilaterales, pues nunca se sentaron todos en una misma mesa, ya que los católicos no se podían juntar con los protestantes".

Aunque fue una "guerra desastrosa" para la humanidad, el hecho de haber conseguido la paz fue "una señal para la esperanza". Kehlmann no quiso nunca escribir una novela en clave de actualidad, pero finalmente sucedió: "Cuando empecé a escribir comenzó el conflicto en Siria, que podría tener paralelismos con la Guerra de los Treinta Años, había un auge de los nacionalismos en Europa, corrientes de rechazo al diferente, el mundo se iba acercando cada vez más a la trama de mi novela".

Preguntado por el papel de la cultura en la resolución de los conflictos, Kehlmann se muestra "pesimista", pero reconoce que "las épocas oscuras son buenos tiempos para el arte y para los artistas, florece la cultura, si consiguen sobrevivir, pues hay ocasiones en las que, como en el caso de Lorca, no sucede". Su protagonista era "un maestro en escapar del peligro", y quizá por eso sea "un personaje esperanzador".

Ese escapismo lleva a Tyll a conocer un elenco de personajes fascinantes, como un joven escritor que desea descubrir cómo es realmente la guerra, un verdugo melancólico, un burro que habla, un médico poeta, un jesuita fanático, un sabio que falsificó los resultados de sus experimentos científicos y los reyes de Bohemia exiliados Federico V e Isabel de Estuardo, cuyos errores desataron la guerra.

Daniel Kehlmann, que ya participó en el guión de la versión cinematográfica de "La medición del mundo", asegura que hay posibilidades de adaptar su última novela, "aunque no sabemos si se llevará al cine o a la televisión".

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