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Experta cree que ya se ha instaurado el trabajo colaborativo hombre-máquina

La presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial, María Amparo Alonso Betanzos, inaugura con su ponencia el VII Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes y Sociedad (CITES) de UNIR, que reúne a 350 docentes e investigadores. EFE 	   La presidenta de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial, María Amparo Alonso Betanzos, inaugura con su ponencia el VII Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes y Sociedad (CITES) de UNIR, que reúne a 350 docentes e investigadores. EFE

La presidenta de la Asociación Española de Inteligencia Artificial (AEPIA), Amparo Alonso Betanzos, ha dicho a Efe que ya se ha instaurado "un escenario de trabajo colaborativo hombre-máquina", de modo que los robots físicos y los algoritmos se encargan de las tareas "más tediosas".

Alonso Betanzos, que es catedrática en la Universidad de A Coruña, ha pronunciado la conferencia inaugural en el VII Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes y Sociedad (CITES) de la UNIR, que reúne en Logroño a 350 docentes e investigadores de toda España, Francia e Italia.

"La inteligencia artificial está ya presente en nuestra vida diaria, principalmente a través de las aplicaciones del móvil, usamos Google Maps para orientarnos e interaccionamos con herramientas como los asistentes personales como Siri, Cortana o Alexa", ha constatado.

Además, ya se utilizan habitualmente los sistemas de recomendación de contenido televisivo en la plataforma audiovisual Netflix o de compra de productos en Amazon, que están basados en algoritmos de inteligencia artificial.

El "escenario de trabajo colaborativo hombre-máquina" de la sociedad actual, que aumentará en los próximos años, encarga a los robots físicos y algoritmos funciones como analizar datos y patrones para proporcionar información que después utilizarán los humanos, con el fin de tomar "mejores decisiones y en menos tiempo".

En este sentido, ha augurado que se producirá "una transición" en el ámbito laboral, que ya se ha producido en muchas profesiones, como la medicina, donde el diagnóstico está basado en pruebas informadas realizadas con medios tecnológicos.

"No hay una revolución sin un coste, es indudable que algunos tipos de empleos se van a perder, algo que ya ha comenzado, como se ha podido comprobar con las recientes protestas de los taxistas frente a Uber o los problemas con los vehículos autónomos", ha relatado.

Estos problemas serán "cada vez más comunes" en aquellos entornos laborales en los que no es tan necesaria la creatividad humana, ha confirmado esta catedrática de Computación de la Universidad de A Coruña.

Aunque algunos empleos se vayan a perder en los próximos años, también aparecerán otros nuevos, de hecho, ha estimado que el 65 por ciento de los futuros puestos laborales de los alumnos actuales de Primaria "aún no tienen nombre".

Para ello, ha vaticinado que se requerirán titulaciones tecnológicas, como científicos e ingenieros de datos, expertos en telecomunicaciones, que deberán tener también algún tipo de formación humanística "para favorecer la creatividad, la imaginación y la inteligencia emocional".

Además, las profesiones del futuro necesitarán titulados de un perfil más humanístico o "de letras" que tendrán que adquirir competencias de inteligencia artificial, ha agregado. En relación a la pérdida de privacidad por el uso de las herramientas de inteligencia artificial, los algoritmos se pueden diseñar para garantizar la privacidad de los usuarios, de modo que se garantice que el acceso a esos datos se hace para unos determinados fines, siempre consentidos.

Alonso Betanzos cree que los algoritmos inteligentes facilitarán muchas tareas en el ámbito educativo, como por ejemplo, la corrección de exámenes, pero también permitirán "acercarse más al alumno y lograr una enseñanza más personalizada".

Con las herramientas adecuadas, ha dicho que los docentes podrán conocer cómo aprende mejor un estudiante, qué cuestiones es necesario reforzar y cómo, entre otros aspectos, lo que permite "ofrecer una enseñanza de más calidad".

Esta experta coordina un grupo de investigación sobre inteligencia artificial en la Universidad de Oviedo, que ha desarrollado un proyecto de corrección automática de exámenes con respuestas abiertas, cuyas conclusiones ofrecen datos a los profesores para "replantear" sus clases.

Ha lamentado la escasa presencia femenina en el ámbito tecnológico, ya que apenas son mujeres el 12 por ciento de los alumnos de ingeniería informática de España, lo que supone "una pérdida de talento".

"No es entendible que las niñas, a partir de los diez años, crean que la tecnología y las ingenierías son cosas de chicos", ha agregado. Por ello, ha demandado que se acceda desde edades más tempranas a los niños con temas de pensamiento computacional, que intenten nivelar el conocimiento para que no se produzcan estos sesgos de género.

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