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Censuras y silencios en torno al Winnipeg, Neruda y los Cuáqueros

Ayer diferentes medios se hacían eco de la prohibición de la Embajada de España en Santiago de Chile de un acto en el Centro Cultural de España en dicha capital. El diario chileno El Siglo lo relataba de la siguiente manera: “Mediante un comunicado de prensa la Comisión por la Memoria del Exilio Republicano en Chile -organización apartidista que trabaja tanto con exiliados republicanos como con descendientes del exilio y personas de nacionalidad chilena y española-  denunció que la Embajada de España en Chile ejerció presión para que no se realice un acto conmemorativo del 78 aniversario de la llegada del barco Winnipeg a Chile, programado para el 8 de septiembre en el Centro Cultural de España en Santiago. La actividad tenía como fin, además, recordar a las diferentes personas que llegaron en dicha embarcación y que posteriormente tendrían un importante desarrollo en Chile, como Víctor Pey, Roser Bru o José Balmes”.

Según menciona el citado medio el acto contaba con la confirmación del Centro Cultural y el respaldo de diferentes organizaciones tanto españolas como chilenas, sin embargo según explicó la organización “a partir de las presiones ejercidas por la Embajada de España en Chile el acto ha sido cancelado por el Centro Cultural”, continuado de la siguiente manera “el motivo de la cancelación, se debe a la ideología republicana de aquellas personas que llegaron a Chile huyendo del fascismo en la península”. La Comisión por la Memoria del Exilio Republicano señaló que “es responsable de esta censura al actual Embajador de España en Chile, Carlos Robles Fraga. Y solicitamos la rectificación y la disculpa ante aquellos que tuvieron que exiliarse de nuestro país por sus ideales democráticos y ante sus descendientes”.

Carlos Robles Fraga es hijo de Carlos Robles Piquer, Ministro de Educación de Carlos Arias Navarro, y sobrino de Manuel Fraga. Ha sido representante Permanente de España ante la Unión Europea, habiendo estado destinado en las representaciones diplomáticas en el Consejo del Atlántico Norte, Venezuela y Estados Unidos. Fue Subdirector general de Cooperación con los países de Europa oriental y Asia y subdirector general de Cooperación con los países árabes y mediterráneos. En 2003 fue designado Embajador en Guinea Ecuatorial y posteriormente Cónsul General de España en Boston, Estados Unidos.

El acto que se iba a celebrar coincida con el aniversario de la llegada a Valparaíso, 1 de septiembre de 1939, del Winnipeg, popularmente conocido como El barco de los hijos de Neruda, una historia tan apasionante como desconocida. Habitualmente cuando se habla de nuestro exilio republicano se menciona Argentina, México y Francia, raras veces se alude al destierro de miles de personas a Túnez, Argelia y Marruecos, la mayoría compuesta por los trabajadores más desfavorecidos económicamente, y a Chile u otros países de Sur América. El mismo día que comenzó la II Guerra Mundial el carguero llegaba al puerto chileno con dos millares y medio de españoles.

Su historia es la historia del compromiso de Pablo Neruda y de su mujer Delia del Carril, otra voz femenina silenciada en los “relatos oficiales”. El autor del poemario España en el corazón tenía una relación muy estrecha con nuestro país, en concreto con Madrid donde vivió entre 1934 y 1936 ocupando el cargo de agregado cultural en la embajada chilena, puesto conseguido gracias a las gestiones su buen amigo el diplomático Carlos Morla Lynch. En la capital hizo buena amistad con Alberti, Lorca, Machado, Cernuda, Aleixandre o Altolaguirre entre otros.

La historia del Winnipeg es la historia de miles de perdedores de cualquier guerra. Solo hay dos alternativas, quedarse en el territorio a sabiendas de la represión a padecer o intentar huir por cualquier medio. El relato comienza en la playa francesa de Pauillac, cerca de Burdeos, allí en barracones y espacios autoconstruidos se hacinan miles de españoles que han tomado el camino del exilio sufriendo epidemias, muertes y todo tipo de contratiempos. Un carguero que habitualmente aloja a veinte personas da a cobijo a más de dos millares desde el puerto francés a Chile donde el gobierno del Frente Popular está dispuesto a acogerlos.

La historia real nunca la sabremos al cien por cien. Se acusó a Neruda de acoger solo a intelectuales y a personas cercanas a su ideología, chismes habituales por otra parte, algo que el mismo desmintió “la selección se hizo escrupulosamente, apelando a la capacidad de cada cual en su oficio. Puede decirse que los refugiados que llegaron a Chile son la flor de los obreros y campesinos llegados de España”. La financiación fue otro tema de controversia. El Gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda estaba dispuesto a acoger a los exiliados pero no podía justificar políticamente los gastos del viaje, la solución llegó por varias vías. Una de ellas por las gestiones realizadas por el Gobierno Republicano en el exilio de Juan Negrín, la otra, y más sorprendente, la asunción de la mitad de los gastos de cada pasaje a cargo de los ¡Cuáqueros!

¿Quiénes son los Cuáqueros?

Si echamos mano de la Wikipedia “La Sociedad Religiosa de los Amigos, generalmente conocida como los cuáqueros o amigos, es una comunidad religiosa disidente fundada en Inglaterra por George Fox (1624–1691). Defienden la justicia, la vida sencilla, la honradez estricta y el pacifismo. Cuestionan la religión establecida, evitan la pomposidad y la guía sacerdotal. También sostienen que todas las personas cristianas, mujeres y hombres, pueden y deben participar en el ministerio religioso. Los cuáqueros han sido conocidos por su activismo social y han realizado campañas contra el comercio de esclavos y los derechos de las mujeres, así como por los derechos de minorías como los presos o los homosexuales. Entre las personas más reconocidas que han formado parte de esta comunidad destacan la actriz Judi Dench, James Dean, Richard Nixon o Joan Baez”. La enciclopedia libre también hace mención “a que renombradas organizaciones de carácter social fueron fundadas con la participación de cuáqueros y recibieron importante influencia de éstos, como Amnistía Internacional, Greenpeace y Oxfam entre otras”.

Tres años después de la llegada a Chile el carguero fue hundido por un submarino alemán. Para conocer más sobre esta apasionante historia recomendar la lectura de Winnipeg, el barco de Neruda con texto de la guionista de cine Laura Martell y la ilustradora Antonia Santolaya, editado por Hotel Papel, editorial dirigida por la feminista Nuria Varela. Un relato en formato comic que nos llevan a través de imágenes y texto a un viaje único, parte de nuestra historia y de la de Chile, aunque se quiera mantener oculta. “Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie” (Pablo Neruda).