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Una muestra fotográfica en Quito rinde tributo a la migración española a Ecuador

Una mujer observa fotografías hoy, viernes, durante la inauguración de la exposición en Quito (Ecuador). EFE Una mujer observa fotografías hoy, viernes, durante la inauguración de la exposición en Quito (Ecuador). EFE

Una muestra fotográfica, patrocinada por el Consejo de Residentes Españoles de Quito y que se inaugura este viernes, presenta una panorámica de lo que supuso la migración española a Ecuador desde los años cuarenta hasta la actualidad.

Titulada "Entre dos orillas-La huella del migrante", esta retrospectiva compuesta por 150 instantáneas se adentra en las pequeñas historias de migración al país andino, donde no faltan la diversidad cultural, las celebraciones, la paella o el flamenco.

Pero también refleja la constitución de familias transculturales, el sentimiento español en la distancia o los miles de ecuatorianos que se fueron como tales y retornaron como españoles. El presidente del Consejo de Residentes Españoles de Quito, José Miguel Diez Casquero, destacó que el encuentro de los españoles en Ecuador siempre estuvo relacionado con la búsqueda de afinidades y momentos de celebración.

"Desde los años cuarenta del siglo pasado cuando emigraron los primeros tras la Guerra Civil, comenzaron a conformarse los primeros grupos y asociaciones", explicó a Efe Diez Casquero poco antes de la inauguración de la exposición en el Centro Español de Quito.

Cuando los recién llegados al continente americano "se encontraban con un español era motivo de alegría y festividad", comentó. Alrededor de 40 familias de españoles procedentes de diferentes regiones se reunían primero en los campos petrolíferos en el oriente ecuatoriano donde comenzaron a trabajar, y de allí se diversificaron a otras provincias, pero siempre guardando un vínculo que se veía reforzado por encuentros anuales.

Para la mayoría de aquellas familias Ecuador nunca fue un punto de destino, como sí lo eran Argentina, Panamá o Colombia, pero echaron raíces en el país donde se quedaron, "porque la familia fue el medio de integración, además de las oportunidades".

Estos primeros grupos trabajaban como comerciantes de telas, ropa o pescado, como es el caso de Antonio López, un gallego dedicado a la pesca que vendía su mercancía en la zona de la sierra ecuatoriana. La migración de carácter más industrial y profesional llegó mucho más tarde y en ocasiones estuvo vinculada a la Iglesia, refirió Diez Casquero.

Otras fotografías dan cuenta de que en Quito y Guayaquil también se conformaron a mediados de siglo pasado asociaciones de carácter más elitista y benéfico, que apenas tenían contacto con los pioneros, "por temor a que les pidieran dinero".

Un espacio aparte tiene la Iglesia y misioneros que trabajaron para combatir la pobreza y la delincuencia en el país, como el padre Antonio Maezo, más conocido entre su comunidad como el "padre pandillero" por su labor con jóvenes de la banda Latin King en Guayaquil y Esmeraldas.

En Ecuador residen alrededor de 60.000 españoles, de acuerdo a datos de la Embajada en Quito, en su gran mayoría migrantes que han retornado al país.