Las socialistas y la lucha por el voto obrero masculino en Berlín (1912)

Uno de los aspectos menos conocidos del trabajo de las mujeres socialistas en relación con el voto se refiere a su contribución para que los trabajadores votasen a los partidos socialistas, además de la lucha por el reconocimiento del sufragio verdaderamente universal. Pero mientras no se obtenía ellas colaboraron para que sus partidos avanzasen en las elecciones donde se había reconocido el sufragio universal masculino. En España se puede detectar para el caso de los Grupos Femeninos en el PSOE, y ya estudiaremos el caso. Ahora nos centraremos en la movilización de las socialistas berlinesas.

Las elecciones alemanas de 1912 suponen un hito en la historia del SPD y del socialismo occidental. En el Reichstag, la socialdemocracia alemana obtuvo 110 escaños, y los católicos, 93. Pues bien, en este artículo nos centraremos en la campaña socialista de ese año para involucrar a las mujeres en la política, a pesar de que no tenían derecho al sufragio, ya que no se reconoció hasta 1919 después de la Gran Guerra y el fin del Imperio alemán, en la República de Weimar. Pero las mujeres obreras podían ser movilizadoras del voto.

El Partido convocó a las mujeres a 26 reuniones simultáneas que se celebrarían en distintos distritos berlineses, a través de Vorwaerts, el órgano oficial, para el día 4 de enero a las ocho de la tarde. El anuncio insertaba el listado de los oradores, hombres y mujeres.

Las reuniones tenían un solo punto a tratar: las mujeres y las elecciones. El anuncio iba acompañado de un texto de Eugenio Ernst, figura fundamental en la organización del SPD en Berlín, y en el que se exhortaba a las mujeres berlinesas para que asistieran en masa a estos actos, además de pedir que divulgaran esta convocatoria. El objetivo era demostrar que a las mujeres les interesaba la vida política alemana.

La campaña movilizadora contó con el concurso de la socialista Luisa Zietz (1865-1922), representante de las mujeres en la dirección del SPD, y figura fundamental del feminismo socialista. Zietz escribió un artículo en Vorwaerts que nos interesa reseñar porque explica el sentido y significado de la campaña socialista para promover la movilización política femenina, aunque no pudieran votar. En el artículo se recordaba la importancia de las elecciones de 1912 en la “lucha política de clases”. Era deber de las mujeres obreras ayudar a los hombres en esta tarea porque estaban en juego las condiciones de existencia y de una posible vida mejor. Las elecciones eran fundamentales para combatir la resistencia de la burguesía a emprender reformas en favor de la clase obrera, frente a los intentos de limitar o suprimir los derechos de asociación y huelga, y contra la negativa a proteger a las madres y los bebés, así como a las viudas y huérfanos.

Las mujeres sufrían todas estas políticas, además de la carestía de la vida y del aumento de los impuestos indirectos, siempre según Zietz. Pero, además, a las mujeres también les incumbían las políticas coloniales y militaristas, y de aumento del gasto en armamento por el riesgo de provocar una guerra donde morirían los hijos de los obreros en “beneficio de los capitalistas”. Zietz insistía mucho en la cuestión de la guerra porque que afectaba de lleno a las madres. Recordemos que se estaba en plena paz armada.

Las mujeres no podían votar, pero podían hacer votar a muchos hombres de su entorno. Ese era el principal objetivo, como venimos insistiendo.

Los actos del día 4 de enero fueron un éxito porque asistieron unas veinticinco mil personas, teniendo en cuenta que eran reuniones exclusivamente en Berlín y alrededores.

Por otro lado, en vísperas del Congreso de Jena, en la Conferencia de mujeres socialistas, Clara Zetkin pronunció un discurso sobre el interés y el deber de las mujeres, interviniendo también Rosa Luxemburgo.

La información para elaborar este artículo ha sido consultada en el número 1347 de “El Socialista”.