Algunas nociones sobre la historia del mutualismo en Cataluña en el siglo XIX

Por mutualismo se entiende el sistema de asociación voluntaria de los afectados por unos mismos intereses o riesgos, constituidos en mutualidades o en sociedades de socorros mutuos. Las mutuas se encuentran en el origen de los sistemas contemporáneos de seguridad social. En la mutua la parte aseguradora es la colectividad y cada mutualista contribuye de forma proporcional mediante cuotas fijas o variables. Históricamente, las mutuas han sido muy importantes hasta la extensión del Estado del Bienestar con la Seguridad Social y el desarrollo de las compañías de seguros con fines de lucro. El mutualismo surgió con fuerza en el siglo XIX, en relación con la Revolución Industrial y con conexiones con el propio movimiento obrero, pero su origen debe encontrarse en los gremios, cofradías y montes de piedad de la época preindustrial. Cataluña tendría un evidente protagonismo en el mutualismo español, precisamente, por su desarrollo industrial y obrero.

Una real orden de febrero 1839, ya en plena Revolución liberal, reconoció las Sociedades de Socorros Mutuos, pero siempre y cuando fueran autorizadas e inspeccionadas directamente por las autoridades para evitar que se convirtieran en Sociedades de Resistencia. El Estado liberal estaba dispuesto a permitir el mutualismo para paliar los problemas derivados de los riesgos de la vida y del trabajo, habida cuenta de que la Iglesia había perdido su protagonismo en la asistencia, debido a las desamortizaciones, y porque la beneficencia pública no podía atender los innumerables problemas que se generaban, debido del déficit crónico de las distintas administraciones, estatales, provinciales y municipales.

En 1840 se fundaría la Sociedad de Mutua Protección de Tejedores de Algodón en Barcelona. Sus creadores redactaron unos estatutos en los que se establecía que se reducían los jornales se podía recurrir a la huelga. Esto provocó la reacción del jefe político de Barcelona, por lo que no se aprobaron los estatutos, porque, en realidad los trabajadores no sólo buscaban la ayuda mutua, sino también generar una Sociedad de Resistencia. La negativa gubernamental no impidió que la Sociedad existiese de hecho. La Sociedad no sería prohibida hasta 1844 ya con Narváez, que fue muy tajante a la hora de exigir a las autoridades provinciales que vigilasen las Sociedades de Socorros Mutuos con el fin de que no encubriesen otros fines. Entre 1850 y 1851 se multiplicaron las órdenes, circulares y disposiciones sobre esta cuestión, hasta que una Real Orden de 1853 estableció un control total de las Sociedades de Socorros Mutuos por parte de las autoridades.

En otro orden de cosas es importante destacar que en Cataluña se creó el Monte de Piedad de Nostra Senyora de l’Esperança de Barcelona en el siglo XVIII. En el siglo siguiente se fundaría la Caixa de Estalvis i Mont de Pietat de Barcelona y la homónima en Valencia.

La Ley de Asociaciones del Gobierno liberal de Sagasta de 1887 sometió las mutualidades a su régimen. El 15 de abril de 1896 se funda la Unió i Defensa de Monts de Pietat, convertida en 1919 en la Federació de Societats de Socors Mutus de la Provincia de Barcelona. Esta federación tendrá una gran actividad en los años siguientes. A principios de siglo en Cataluña el volumen e importancia de las sociedades de las mutualidades era comparable al que tenían países industrializados como Inglaterra, Francia o Bélgica.

Sobre el derecho de asociación obrera se pueden consultar algunos libros, sin pretender la exhaustividad:

Manuel Tuñón de Lara, El movimiento obrero en la Historia de España, Madrid (1972).

Josep Fontana, Los orígenes del movimiento obrero en España, (1972).

Manuel Alarcón Caracuel, El derecho de asociación obrera en España. 1839-1900, Madrid (1975).

J. A. Ivorra Limorte, El derecho de asociación laboral en España. 1800-1869, Madrid, 1978.

La Federació de mutualitats de Catalunya, heredera de la Unión y Defensa de los Montepíos de Cataluña, tiene una página web con una sección de Historia.