Deberes morales para un socialista hacia 1906

En las páginas de El Socialista se incluyeron diversos artículos en sus primeros decenios, muchos de ellos salidos de la pluma de Pablo Iglesias, con recomendaciones, observaciones, consejos y directrices sobre cómo debía ser un socialista, o funcionar una agrupación socialista, etc. Hemos estudiado ya alguna de estas recomendaciones.

En este trabajo nos acercamos a un artículo publicado en el número del 5 de enero de 1906 donde se hace una serie de observaciones de cómo debía ser un buen socialista, siempre en este sentido pedagógico y moral que tuvo el órgano oficial del PSOE. “Deberes morales” era el título del artículo citado.

El texto comenzaba recordando que todo socialista sabía que en el Partido en el que militaba, además de las obligaciones materiales que la organización nacional y la local establecían, existían unos deberes morales.

Un socialista debía pagar la cuota correspondiente, asistir a las asambleas, votar cuando había elecciones o votaciones, y cumplir “con celo” los cargos para los que podían ser elegidos. Pero no eran suficientes para el objetivo de difundir el socialismo y que se consiguiese un mayor número de militantes en la lucha que estaba entablada con la burguesía. Las campañas y los avances del Partido requerían esfuerzos, sacrificios, desinterés y abnegación.

Otro deber fundamental, en línea con el alto sentido pedagógico que Pablo Iglesias insufló en el PSOE, tenía que ver con la obligación de formarse, de instruirse, en el lenguaje de la época. Además, había que difundir las ideas socialistas entre los compañeros del trabajo, y practicar constantemente la solidaridad individual y colectiva, un valor fundamental del movimiento obrero. A un buen socialista le debía mover el altruismo y el apoyo de todo lo que fuera favorable para la clase obrera. Todos estos deberes morales eran considerados como fundamentales para el desarrollo del socialismo.

Estos esfuerzos económicos y deberes morales debían encaminarse también hacia el sostenimiento de la prensa obrera, uno de los quebraderos de cabeza del socialismo español en relación con su órgano oficial. Y este debía ser un objetivo fundamental porque la burguesía no se ocupaba en la prensa de las cuestiones y de los intereses obreros. Los socialistas tenían un deber moral para sostener su propia prensa, difundirla, recomendarla, conseguir un mayor número de suscriptores, crear grupos que, mediante el pago de una pequeña cuota, repartiesen ejemplares entre los obreros que no la conocían. Cuantos más lectores hubiera más se debilitaría la “prensa burguesa”.

La cuestión concreta de la prensa obrera ha sido estudiada en la obra colectiva, El Socialista (1886-2011). Prensa y Compromiso Político (Madrid, 2011).