El arte de la copia exacta en "Tesoros eléctricos" del Arqueológico Nacional

Algunas de las piezas que forman parte de la exposición "Tesoros eléctricos", en el Museo Arqueológico Nacional, dedicada a las reproducciones históricas de grandes piezas de orfebrería romana realizadas mediante galvanoplastia, uno de los fenómenos artísticos más interesantes del progreso decimonónico. EFE Algunas de las piezas que forman parte de la exposición "Tesoros eléctricos", en el Museo Arqueológico Nacional, dedicada a las reproducciones históricas de grandes piezas de orfebrería romana realizadas mediante galvanoplastia, uno de los fenómenos artísticos más interesantes del progreso decimonónico. EFE

El descubrimiento del "hada electricidad" propició uno de los fenómenos artísticos más interesantes del progreso decimonónico, la galvanoplastia, una técnica que permite reproducciones exactas de obras de arte y a la que le dedica la exposición "Tesoros eléctricos" el Museo Arqueológico Nacional.

Procedente del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, es una muestra de 86 piezas, de las 3.600 que integran esta colección, que reproducen con absoluta fidelidad el lujo y refinamiento domésticos de la platería romana a través de lucernas, vasijas, vajillas y vasos, principalmente, ha explicado hoy durante la presentación de la exposición su directora, María Bolaños.

"No se habían enseñado desde hacía 70 años y, aunque sean reproducciones, no es una colección de segunda sino que pretende contar el proceso de la galvanoplastia y por qué se hacen estas piezas en el siglo XIX", ha añadido.

En plena revolución industrial y con la aparición de la fabricación en serie, se produce un auge del reconocimiento de las artes del ornamento como artes industriales, se mira a la belleza del pasado y los facsímiles llegan a los museos como fuente de estudio, pero también a las casas para satisfacer las nuevas necesidades decorativas y coleccionistas de la emergente clase burguesa.

El procedimiento electroquímico de la galvanoplastia viene a cubrir esta doble reclamo, con figuras destacadas como el joyero francés Paul Christofle, autor de buena parte de las piezas expuestas en el Arqueológico Nacional desde mañana hasta el 9 de septiembre.

En 1869, Christofle ofreció en primicia en una exposición en París unos facsímiles galvánicos que reproducían el tesoro de Hildesheim, un conjunto de vajilla romana encontrado cerca del bosque de Teutoburgo un año antes y que no se había mostrado al gran público.

A la importancia de esta técnica para llevar el arte romano al grueso de la población se sumó otro valor añadido: una de las piezas más importantes de ese hallazgo, una cratera bellamente ornamentada gracias a la pericia de los maestros orfebres altoimperiales, desapareció durante la II Guerra Mundial y gracias a su reproducción fidelísima aún puede ser apreciada.

"Es mucho mejor que las impresoras en 3D", ha recalcado Bolaños sobre la galvanoplastia, técnica que cayó en desuso para fines de copia artística en los sesenta.

Hasta entonces había gozado de buena salud, y de ello se percató Juan Facundo Riaño, un gran especialista en artes decorativas que le dedicó su espacio en el Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, inaugurado en 1881 en Madrid y cuya colección pasó al Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Facsímiles de los tesoros romanos hallados en Hildesheim y Bernay, y de obras procedentes de Pompeya y Herculano que quedaron ocultas tras la erupción volcánica del Vesubio componen "Tesoros eléctricos", "un armónico conjunto de las artes en sus aplicaciones a la industria y al embellecimiento de la vida" en palabras de quien las reunió, Juan Facundo Riaño, a cuya perspicacia artística se hace también un pequeño homenaje.

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