“Ochenta años después. El fin de un sueño”

Amargos son los días

de la vida, viviendo

sólo una larga espera

a fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre

de la mentira de ellos,

me buscarás. Entonces

¿qué ha de decir un muerto?

(Luis Cernuda)

Es sabido que la masonería como señala la constitución de la obediencia masónica Grande Oriente Español (GOE) de 1934 es “un movimiento espiritual, dentro del cual tiene cabida todas las tendencias y convicciones favorables al mejoramiento moral y material del género humano. […] no se hace órgano de ninguna tendencia política o social determinada. Su misión es la de estudiar desinteresadamente todos los problemas que conciernen a la vida de la humanidad para hacer su vida más fraternal […]. No recomienda ni combate ninguna convicción religiosa1. Por tanto, establece un tipo de sociabilidad que construye un espacio original donde se estructuran redes de carácter iniciático y sociocultural en la que sus miembros pueden intercambiar ideas sobre la obra a realizar, convirtiéndose en microcosmos de libertad, basados en la libertad de pensamiento, la fraternidad masónica, valores como la secularización de la sociedad; y que ve en la República, por su carácter democrático, el ideal en donde poder desarrollar sus principios.

Esa potenciación del librepensamiento y su posicionamiento inequivoco con la democracia y por ende con la República, le lleva a ser condenada y perseguida por el régimen que sale de la guerra y que reproduce el fascimo imperante en Europa.

En este artículo quiero presentar la situación de la Gran Logia Regional Simbólica del Centro de España (GLRC) depediente del GOE y especialmente la situación de Madrid, que puede servir de modelo de lo ocurrido con la Orden y sus miembros en el resto de España.

La GLRC, a finales del mes de febrero de 1936, cuenta con setecientos ochenta y seis miembros, encuadrados en un total de veintisiete talleres simbólicos (diecisiete situados en Madrid)2. Además, la Gran Logia Española tiene diez talleres. De esos veintisiete, dos son logias de Adopción, es decir, femeninas. El total de miembros ronda los ochocientos.

Con el inicio de la guerra de España, se produce la salida de Madrid de muchos miembros de la masonería por alistarse en defensa de la República, seguir al gobierno por su calidad de funcionariado o simplemente por seguridad. Tienen problemas para abrir trabajo y algunas de las logias desaparecen y otras trabajan de forma conjunta. También surgen organizaciones masónicas (triángulos y logias) en el frente dependiente de la GLRC y logias accidentales en Valencia y Barcelona; de estas últimas ha hablado ampliamente en sus trabajos históricos Vicent Sampedro.

Los miembros de la masonería que permanecen en Madrid, en muchos casos, ayudan a personas que se encuentran en peligro (nobles, religiosos, miembros de partidos de derechas) y recaban ayuda económica para la causa republicana en el extranjero, entre ellos se debe destacar la creación del refugio bajo bandera peruana que crea el masón madrileño Rafael Gerona Martínez y que permite salvar a más de cuatrocientas personas y desde donde se extienden “carnets y avales masónicos a las personas de derechas cuyas vidas peligraban3 . Gerona recorre las cárceles, checas, etc, para hacer gestiones y llevar al mayor número posible de personas a las legaciones que funcionan en Madrid como la de Finlandia, Bolivia, Venezuela o por supuesto, Perú.

La última Asamblea Ordinaria de la GLRC, de la que hay noticia, se celebra en Madrid entre el 18 y 30 de diciembre de 1937. Las logias madrileñas que se mantienen activas son la Ibérica, Luis Simarro, Primero de Mayo, Life, Mare Nostrum, Nomos, Unión, Hispanoamericana y Catoniana. De ellas, desde noviembre de 1936 trabajan de forma conjunta por ausencia de muchos de sus miembros, Unión, Mare Nostrum, Primero de Mayo e Hispanoamericana, lo que supone en la práctica que se ha creado una logia accidental, aunque no recibe ese nombre, sino el de tenidas colectivas. Mientras que las logias Matritense, Sócrates, Génesis, Concordia, Condorcet, Perfección y Augusto Barcia han abadido columnas4.

Con el fin de la guerra, la dictadura del general Franco impone una intensa política de memoria que establece un proceso de cambio y de sustitución, eliminando el recuerdo del periodo republicano e imponiendo el propio, en un juego de silencio y olvido5 o lo que es peor, construyendo una memoria impuesta desarrollada a partir de la violencia política, plasmada en una extensa represión. Comunistas y masones son “el Enemigo6 , convirtiéndose en las “bestias negras” del franquismo, formando junto a los judíos el “contubernio judeo-masónico-comunista”. Expresión que cala en el inconsciente colectivo y que convierte a la masonería en la responsable de todos los males y base de toda una construcción teórica de represión7.

El franquismo no sólo va contra los miembros de la masonería sino principalmente contra sus ideas. Como muestra se debe recordar las afirmaciones del gobernador civil de Burgos, el coronel Marcelino Gavilán: “hay que echar al carajo toda esta monserga de derechos del hombre, humanitarismo, filantropía y demás tópicos masónicos8.

Se inicia un periodo de búsqueda y detención de los miembros de la masonería madrileña que no han podido huir, se quedan pues no han cometido ningún delito, han participado en la sublevación y, por tanto, son adeptos al régimen o regresan, pensando que no tienen nada que temer. Pero la justicia franquista tiene como objetivo el castigo y la humillación. Rompe el orden jurídico, lo que lleva a la absoluta indefensión de los acusados. El derecho penal establece una “justicia al revés”, puesto que los que defienden el régimen legalmente establecido: la República, son procesados, siendo acusados de alguna de las modalidades del delito de rebelión militar (adhesión, auxilio o excitación)9.

La mayoría de los miembros de la masonería que pueden salir antes de la caída de Madrid, lo hacen desde Barcelona hacia Francia en los primeros meses de 1939. La masonería francesa establece un comité de socorro, que ha estudiado el historiador francés de origen español Bruno Vargas, aunque éste en muchos casos no puede evitar que acaben en campos de concentraciones franceses. Otros con mayor suerte consiguen llegar a diversos países americanos, especialmente México.

El servicio de Documentación de Salamanca abrirá más de ochenta mil expedientes masónicos cuando en 1936, el número de miembros de la masonería en España no supera en el mejor de los casos los cinco mil; sólo en Madrid juzgara a más de tres mil, cuando su número no llega a los ochocientos, lo que revela la inquina que el régimen franquista tiene contra la Orden.

El carácter retroactivo tiene como fecha tope octubre de 1934, pero en la práctica, se lleva a juzgar a miembros que habían abandonado la Orden en el siglo diecinueve como el masón madrileño Caballero de Puga10 o que habían sido expulsados como Juan Baeza Castro11 mucho antes de 1934, e incluso a personas que nunca habían pertenecidos a la masonería, como es el caso paradigmático de José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y actualmente santo de la iglesia católica que es acusado en marzo de 1941 de haber fundado la "rama judaica de la masonería" y finalmente, absuelto. Otros, como el falangista Gerardo Salvador Merino, son juzgados y condenados12. Incluso, lo son, los infiltrados de la policía como Emeterio Albiach que, es condenado a doce años y un día; no entra en prisión, pero no podrá volver a ejercer su profesión. La represión también se extiende a las sepulturas, siendo profanadas muchas de ellas, como en Huesca, la del masón madrileño, militar republicano y protagonista de la sublevación de Jaca de 1930, Fermín Galán13.

El TERMC es más duro en los primeros años. Entre 1941 y 1943 la mayor parte de los condenados por masonería son encarcelados. A partir de 1944, se mantienen las condenas, pero la entrada en prisión es menos frecuente. Son pocos los miembros de la Orden que siguen en prisión a partir de 1947, aunque en cambio se mantiene otro tipo de penas como el “destierro”, la necesidad de presentarse una o dos veces al mes, o tener que comunicar la ausencia de la ciudad. También es necesario permiso para viajar al extranjero y muchas veces, bien entrado los años sesenta, se les niega el pasaporte por tener antecedentes penales.

En los primeros años, los miembros extranjeros de la masonería madrileña son juzgados y condenados al igual que los de nacionalidad española, pero muy pronto consta el archivo por extranjero y en el peor de los casos la orden de expulsión. Entre los miembros extranjeros encontramos a Muley Abd El Hafid, exsultán de Marruecos.

También se procesa a miembros de la masonería madrileña que habían sido fusilados en la guerra de España por uno u otro bando. Son los casos por ejemplo de: Manuel Alonso Zapata por el bando sublevado14 o Pedro Ayerbe Moreta15 en Paracuellos del Jarama (Madrid) en 193616.

Los miembros de la masonería madrileña que no son encausados son muy pocos y generalmente se debe a problemas de identificación o confusión con otros encartados, o falta de datos para condenarlos.

No quisiera terminar, sin homenajear a esos miembros de la Orden que fueron encarcelados, salieron al exilio, fueron asesinados o sufrieron represión por “el terrible crimen de pensar”. Para ello y por ellos, voy a recordar el final del poema de Kipling, “Mi logia Madre” que es un canto a la universalidad de la masonería y que tradujo el masón madrileño y famoso dramaturgo Joaquín Dicenta Alonso en 1932 para una de la Grandes Asambleas del GOE, y que seguramente, hace ochenta años, en estos días la mayoría de los miembros de la masonería tendrían en su mente y mantendrían durante toda su vida:

“Cuánto, cuánto daría

por hallarme de nuevo

entre las dos columnas de mi Logia materna!

Diera cuanto he tenido

por poderme encontrar nuevamente delante

de la puerta de aquella Logia donde yo he sido

Segundo Vigilante”17

DAZA, Juan Carlos: Diccionario Akal de Francmasonería. Madrid, Akal, 1997, p. 158

SAMPEDRO RAMO, V: La aplicación de la ley sobre represión de la Masonería y del Comunismo en el país valenciano: Los Masones de Alicante y Castellón (1938-1963). (Tesis doctoral s.p). Universitat Jaume I de Castellón de la Plana, 2016, p. 374

3 Además de Gerona, consta que le ayuda Peláez y otro masón madrileño, González Blanco

4 Gran Asamblea Ordinaria de la Gran Logia Regional del Centro de España. Celebrada en los valles de Madrid los días 18 al 30 de diciembre de 1937. Madrid, S. Aguirre, 1938

5 Para conocer más sobre la memoria ver: CUESTA BUSTILLO, Josefina: La Odisea de la Memoria. Historia de la Memoria en España. Siglo XX, Madrid, Alianza Editorial, 2008

6 Concepto que populariza las derechas y el catolicismo, especialmente en las obras que Mauricio Carlavilla que escribe con su pseudónimo - KARL, M.: El Enemigo. Marxismo, Anarquismo, Masonería, Madrid, Imprenta Sáez Hermanos, 1934.

7 Expresión que es lugar común en la construcción ideológica del régimen franquista, en la que se englobaba a los enemigos de la patria y la religión y a la que Franco hizo referencia constante, incluso en su último discurso público, en la Plaza de Oriente, el 1 de octubre de 1975, unas semanas antes de morir.

8 VEGA SOMBRÍA, S.: De la esperanza a la persecución. La represión franquista en la provincia de Segovia. Barcelona, Crítica, 2005, p. 68

9 SAMPEDRO RAMO, V: La aplicación de la ley sobre represión de la Masonería y del Comunismo en el país valenciano: Los Masones de Alicante y Castellón (1938-1963). (Tesis doctoral s.p). Universitat Jaume I de Castellón de la Plana, 2016, pp. 835-836

10 Simbolico Moreto, logia Fraternidad Ibérica núm. 90 de Madrid, Matritentese núm. 1, Consistorio Matritense núm. 2, grado 33. Publicista. Respetado intelectual madrileño y autor de un completo ritual de la masonería. Nace en 1847 y muere en 1943. CDMH Masonería A 161/3, CDMH Masonería A 554 – Logia Matritense, ALVARADO, Javier: Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados. Madrid, Esfera de los libros, 2016 pp. 456-457 y MÁRQUEZ SANTOS: “Eduardo Caballero de Puga y la masonería liberal-moderada”, en J. A. Ferrer Benimeli (coord.), La Masonería en la España del siglo XIX. II Symposium de Metodología aplicada a la Historia de la Masonería Española, Valladolid, 1987, Vol. II, pp. 649-655

11 Simbólico Córdoba, logia Ibérica núm. 7, grado 3º. Peluquero. Iniciado el 3 de abril de 1913, ese mismo año es exaltado a compañero; suspendido de sus derechos masónicos el 29 de abril de 1915 y expulsado el 10 de agosto de 1916. CDMH Masonería A 550, CDMH Masonería B legajo 390/19, TERMC Sumario 452/44, exp. 1456 y 9727. Ver más ejemplos en el anexo titulado Miembros de la Masonería juzgados por el TERMC.

12 Consta su propuesta de iniciación en la logia Nomos 5 en 1931, Falangista, delegado Nacional de Sindicatos en 1939. Procesado y condenado en octubre de 1941 por el TERMC a 12 años y 1 día de reclusión menor y las accesorias correspondientes. El TERMC sugiere la conveniencia del indulto, pero el consejo de Ministros lo rechaza, conmutándole la pena por de confinamiento en Palafrugell y la inhabilitación, CDMH Masonería A 726/1, DOMÍNGUEZ ARRIBAS, J.: “La utilización del discurso antimasónico como arma política durante el primer franquismo (1939-1945)”. Hispania. Revista Española de Historia, vol. LXVI, núm. 224, (septiembre-diciembre 2006), pp.1125-1135 y SAMPEDRO RAMO, V: La aplicación de la ley sobre represión de la Masonería y del Comunismo en el país valenciano: Los Masones de Alicante y Castellón (1938-1963). (Tesis doctoral s.p). Universitat Jaume I de Castellón de la Plana, 2016, p. 919

13 MORALES RUIZ, Juan José: La Publicación de la Ley de Represión de la Masonería en la prensa de la España de Postguerra (1940). Zaragoza, Instituto Fernando el Católico, 1992, p. 165

14 CDMH Masonería B 411/39, TERMC Sumario 893/49 exp. 5834

15 CDMH Masonería B 197/36, TERMC Sumario 882/44 exp. 17664

16 Consta con el número 407 en el Apéndice IV Relación de asesinados en la Guerra Civil en Paracuellos. VIDAL, César: Paracuellos-KATYN. Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda. Madrid. LibrosLibres. 2005 p. 341

17 Fragmento de la poesía “Mi logia Madre” de Rudyard Kipling. Traducida por el h.·. Giner de los Ríos de la logia Unión, simbólico de Joaquín Dicenta Alonso. AHD Fondo Madrid Sumario 13149 legajo 4595 y Latomía, vol. I, agosto de 1932, pp. 99-101

Manuel Según Alonso

Funcionario del Cuerpo de Gestión de Sistemas e Información de la Administración General del estado. Actualmente destinado en el Ayuntamiento de Madrid como jefe de Unidad en la subdirección general de Comunicaciones del Organismo Autónomo Informática Ayuntamiento de Madrid (IAM). Doctor en Historia e historia del arte y territorio con la tesis “Masonería y Política en Madrid (1900-1939). Miembro del Centro de Estudios históricos de la Masonería Española (CEHME). Miembro del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Secretario de la sección de Ciencia, Tecnología y de la sección de Arquitectura (curso 2018-2019); vicepresidente tercero de la Agrupación Especial Ateneísta Agustín Argüelles. Libros: La quema de conventos de mayo de 1931 en el Madrid republicano. El anticlericalismo de la gasolina y la cerilla. Saarbrücken, Academia Española, 2015, y La masonería madrileña en la primera mitad del siglo XX. Madrid, Sanz y Torres. 2019 (en imprenta).