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El deber de votar para los socialistas en la primavera de 1919

El 1 de junio de 1919 tuvieron lugar elecciones legislativas, que fueron ganadas por el Partido Conservador, según la práctica electoral del turnismo, aunque estuviera ya herido. La Conjunción Republicano-Socialista solamente pudo sacar quince diputados. Pues bien, los socialistas hicieron un llamamiento para ir a votar, en línea con su defensa de la participación electoral, en el número del 15 de mayo de El Socialista.

Así es, “El deber de votar” es el título de la columna que comentamos, y que comienza con una sentencia muy socialista, sosteniendo que siempre se había defendido la necesidad de que la clase trabajadora interviniese en las elecciones. Ningún medio había que despreciar en la lucha contra los explotadores.

Siendo como se consideraba un partido revolucionario el PSOE parecía imperdonable prescindir de la tribuna que suponía el parlamento. Curiosamente, se ponía el ejemplo de las revoluciones recientes, incluida la rusa, que, siempre según el diario obrero, probarían la eficacia revolucionaria de una “intensa actuación parlamentaria”. El choque entre el poder moderador y un parlamento constantemente disuelto para estrangular la voz de las minorías podía ser el origen de alzamientos populares, aludiendo a la Revolución Rusa, pero también a la Francesa.

Los socialistas consideraban que los escaños eran una magnífica tribuna porque permitían una libertad para difundir las ideas que no existía fuera del hemiciclo, dado el atraso político español. En este sentido, debemos recordar cómo El Socialista desde 1910, en el momento en el que Pablo Iglesias entró en el Congreso de los Diputados, se dedicó a difundir los discursos parlamentarios del viejo líder y de sus compañeros socialistas cuando fueron elegidos.

El sufragio era considerado un progreso y, por lo tanto, los trabajadores no podían renunciar al mismo. Era un arma que la burguesía ponía en manos de aquellos, y que “sabiamente esgrimida” aceleraría su emancipación.

Otro de los argumentos típicamente socialistas para participar en las elecciones tenía que ver con la propia campaña electoral porque, sirviendo para difundir las ideas socialistas, también posibilitaba la comparación con otras, así como con las distintas conductas políticas, favoreciendo que apareciese el socialismo como superior al resto.

En el parlamento español solamente la representación socialista había demostrado que era la única que había mantenido una actitud digna, criticando a los gobiernos y aportando soluciones.

Pero, además de las razones generales para participar en las elecciones, había otras más vinculadas al momento político, en plena crisis final del sistema constitucional iniciado en 1876. Frente a la alianza de los líderes conservadores –Dato, Cierva y Maura- había que acudir a votar, porque dichos hombres combatían constantemente al movimiento obrero.

Hemos consultado el número 3566 de El Socialista. En la misma línea que este artículo tenemos los siguientes trabajos publicados en El Obrero: “El PSOE ante las elecciones generales de 1901” (abril de 2019), y “El análisis socialista de la campaña electoral de 1903” (abril de 2019).

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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