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El socialismo español entre 1890 y 1919 para Pablo Iglesias

Hace cien años Pablo Iglesias  realizó un balance de la evolución del movimiento obrero socialista entre el primer primero de mayo de 1890 y el de 1919, publicado en El Socialista en el número especial que siempre dedicaba a esta fiesta fundamental del calendario socialista.

La primera idea que quería reflejar el viejo líder era constatar que entre 1890 y 1919, las fuerzas del proletariado se habían desarrollado formidablemente en la lucha por su emancipación.

La conciencia de clase era aún muy débil cuando a la Segunda Internacional decidió en 1889 que tuviera lugar la primera manifestación del primero de mayo para 1890. Pero, además, en aquel momento la organización obrera todavía no era muy potente, su acción política también era escasa, mientras que la jornada laboral era interminable. En contraposición, el poder burgués parecía incontestable.

En todo caso, Pablo Iglesias observaba que la burguesía comenzó a asustarse ante el anuncio de la manifestación, aunque también era cierto, y siempre según nuestro protagonista, que la realidad, alejada de la fantasía que se había hecho de la misma, permitiera que recobrara la serenidad. Este comentario suscita alguna reflexión. Por un lado, parece cómo si el autor manifestara que el movimiento obrero no constituía una amenaza para el sistema, pero, por nuestra parte, lo que creemos es que Iglesias pretendía demostrar que la organización obrera no había buscado el caos ni el desorden, ya que más adelante hablaría del debilitamiento del poder burgués.

La situación del movimiento obrero treinta años después había cambiado de forma radical. El espíritu (conciencia) de clase se había extendido a millones de asalariados, la organización obrera llegaba a todos los sitios y alcanzaba a todos los oficios, la acción política socialista era muy intensa, y se había alcanzado la jornada de ocho horas en muchos trabajos, llegando a que fuera establecida legalmente, recordando que había sido la reivindicación fundamental del primero de mayo. El poder burgués, en fin, se tambaleaba en todos los lugares.

Pablo Iglesias recordaba que el primer primero de mayo español había sido convocado por seis organizaciones –Agrupación Socialista, Arte de Imprimir, Sociedad de obreros en Hierro, Sociedad de albañiles “El Trabajo”, Sociedad de carpinteros y Montepío de tipógrafos-, que aglutinaban apenas a 2000 trabajadores.

En aquella época no había más que dos Federaciones nacionales de oficios (tipógrafos y toneleros), frente a la realidad de 1919 con muchas más. En 1890 había muy pocas Sociedades de obreros agrícolas, mientras que cuando escribía eran numerosas, además de la existencia de Federaciones Provinciales. Además, ya había dos grandes sindicatos, la UGT y la CNT. En ese mismo sentido, valoraba la evolución del Partido Socialista: de 23 Agrupaciones y 1500 militantes, se había pasado a 431 Agrupaciones con 21780 afiliados. En aquella época no había Juventudes Socialistas, y ya se contaba con 130 con 5000 miembros. Solamente tenía un periódico, y ahora dicha publicación ya era diaria, y se editaban 18 semanarios. El PSOE tenía, además, presencia institucional con 140 concejales y 6 diputados en el Congreso. Si en 1890 el Partido sufría el desdén como arma fundamental de sus contrincantes, en 1919 se le tenía muy en cuenta por los mismos. Pablo Iglesias era, además, muy optimista sobre la potencia del socialismo en el futuro.

Lo conseguido por el movimiento obrero desde 1890 era la garantía para la victoria definitiva contra la explotación, como confirmaba el espanto que tenían los privilegiados. En este sentido, no olvidemos lo que estaba pasando en el mundo en ese momento al terminar la Gran Guerra.

Podemos consultar el número 3552 de El Socialista.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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