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El análisis de Noguera López de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 en Guadalajara

“¡Guadalajara se ha perdido, primero para la Monarquía, y luego para el conde de Romanones!” En el número del 14 de abril de 1931 el catedrático, tan vinculado a la enseñanza en Guadalajara, aunque en ese justo momento se encontraba en Madrid, el socialista Joaquín Noguera López realizó un rápido análisis de lo que había ocurrido en las urnas en el feudo de Romanones.

Sabemos que en Guadalajara la candidatura monárquica fue ampliamente superada por la de los republicano-socialistas. Noguera destacaba como un hecho histórico la derrota de los partidarios de Romanones en Guadalajara, personaje al que achacaba este hecho, por su “personalidad preponderante” y como miembro incondicional del Gobierno de la Monarquía, ya que, en ese momento era ministro de Estado. Ya no se podían ganar elecciones manejando la “Gaceta”, es decir, el Boletín Oficial del Estado, ni convirtiendo la ciudad en una especie de cuartel de la Guardia Civil, ni apelando al “sentimentalismo” de las gentes. Como abrimos este artículo, Guadalajara se había perdido, tanto para la causa de la Monarquía, como para Romanones.

Noguera se fue a la Dictadura para explicar lo que había ocurrido. El régimen habría generado mucha indignación, y aquellos años no habían llevado a la concordia, que solamente podría producirse, siempre según nuestro protagonista, entre elementos que se amenazaban y se temían, interesante, por otro lado, reflexión sobre el concepto de consenso en política. Las instituciones existentes, que todavía regían los destinos del país, no representarían ningún valor positivo para que los ciudadanos quisieran pactar con ellas. Las elecciones habrían triturado esas instituciones. Con esa realidad, la concordia, en realidad, debía convertirse en perdón por parte del pueblo, si hubiera lugar.

Noguera acusaba al conde de no haberse acordado de la ética ni de la dignidad políticas ofreciendo sus apoyos incondicionales a la Monarquía, algo parecido a lo que le habría ocurrido a Melquiades Álvarez, refiriéndose a cómo ambos habían hecho un esfuerzo tardío para reivindicar la soberanía de las Cortes ante el rey. Guadalajara tenía memoria. Romanones ofrecía a la Monarquía un “feudo imaginario”, que ya no existía. Lo mismo ocurría con los demás caciques monárquicos. Pero todo esto había sucumbido con el golpe del 13 de septiembre de 1923, junto con todo el aparato institucional que había nacido en Sagunto, refiriéndose al pronunciamiento que allí protagonizó Martínez Campos a finales de 1874 para comenzar la Restauración borbónica.

Guadalajara había dado una lección de ciudadanía. Era el momento, para Noguera, de resoluciones inmediatas.

Hemos empleado como fuente primaria el número del 14 de abril de 1931 de El Socialista. Sobre Noguera López podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Por fin, sobre Romanones es muy interesante la monografía de Javier Moreno Luzón, Romanones: caciquismo y política liberal, Madrid, 1998.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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