La crítica a la Masonería en El Socialista en 1887

En varias ocasiones nos hemos referido a las complejas relaciones entre el socialismo español y la masonería a finales del siglo XIX y comienzos del XX, asunto que también ha sido estudiado con más detenimiento y sabiduría por parte de Víctor Arbeloa y Ferrer Benimeli. En este breve trabajo nos hacemos eco, en este contexto, de una noticia publicada a finales de mayo de 1887 en El Socialista sobre una elección de oficiales en la masonería española, un año y medio antes de la más conocida disputa a cuenta de la masonería en el periódico obrero español, y que podemos seguir en la bibliografía que incluimos al final de este artículo.

El Socialista informaba que se había publicado el periódico malagueño La Estrella Flamígera una noticia en la que daba cuenta de la elección de los grandes oficios del “Gran Oriente de la masonería española”, en alusión segura al Gran Oriente de España. Recordemos que hasta 1889 no se unirían por obra y gracia de Manuel Morayta el Gran Oriente de España con el Gran Oriente Nacional de España, naciendo el Gran Oriente Español.

Pero lo que nos interesa son los comentarios a raíz de esta noticia. El periódico socialista calificaba a la masonería de “quisicosa”, que, como bien sabemos, significa cosa extraña o enigma. Pero, además, avisaba a los trabajadores y “algunos que se llaman socialistas” a apartarse de la misma, de esa “ridícula mojiganga”, que no trabajaba para cumplir las aspiraciones del socialismo revolucionario. Había que alejarse por varias razones. En primer lugar, porque era inútil, y por sus divisiones y “miserias” que devoraban o carcomían a los que la componían. Pero, sobre todo, porque sus protagonistas o miembros, y por eso, seguramente se insertaron en el periódico socialista los nombres de los grandes oficiales elegidos, representaban todos los sectores de la burguesía española. Zorrilla, Sagasta, Becerra, etc.., no podían querer la emancipación del proletariado.

Los socialistas comenzaron a criticar a la masonería, entre otras cuestiones que ahora no aparecen en esta noticia, porque se asociaba a las clases dominantes, aunque muchos de sus integrantes fueran miembros del republicanismo más progresista. En ese momento se estaba viviendo una larga e inicial etapa de profundo obrerismo en el PSOE, en su combate contra los partidos republicanos, los denominados “partidos progresivos”, aún considerados peores que los del turno pacífico del poder (conservadores y liberales) porque, supuestamente engañaban a los trabajadores y les apartaban de su lucha por la emancipación. Los obreros debían ser los protagonistas de la misma a través del partido obrero, es decir, el socialista, alejándose de los republicanos federales, los más vinculados con el obrerismo. La crítica a la masonería estaría, por lo tanto, asociada al enfrentamiento contra los republicanos. Como vimos en otros trabajos, luego se añadirían otras críticas, aunque en línea con lo expuesto, como la que aludía a la supuesta hipocresía de los republicanos contrarios a la Monarquía pero que se sentaban en logia junto a nobles y monárquicos, y hasta con personajes reales, o que, aun reconociendo la labor masónica en favor del laicismo y la secularización, ya no podía considerarse un instrumento moderno para la emancipación, seguramente, porque los socialistas interpretaban que había pasado ya la etapa de las conspiraciones de las sociedades o ligas secretas, propia de una época romántica y estéril de luchas y revoluciones, o a lo sumo, como estadio previo en el proceso de toma de conciencia.

Por otro lado, no deja de tener interés la advertencia final a los trabajadores y a los que se denominaban socialistas, ya que, puede ser interpretada como la constatación de que ya había obreros y socialistas en las logias, algo que la historiografía ha demostrado para el caso de los primeros y para los anarquistas. ¿Había ya militantes del PSOE que eran hermanos en 1887? Lo que sí tenemos claro es que con el tiempo muchos socialistas de ambos sexos compaginarían su militancia con su condición de masones.

Hemos consultado el número 64 de El Socialista.

Bibliografía:

V. Arbeloa, “Los Socialistas y la Masonería”, Historia 16, nº 35 (1979), pp. 37-48.

F. Benimeli, “Socialistas y Masonería”, Tiempo, nº 306, (1988), págs. 14 y ss.

E. Montagut, “La izquierda y la masonería en la historia de España entre el siglo XIX y el XX”, en Papeles de Masonería. XI, (CIEM), (2017), pp. 23-35.

E. Montagut, “Masonería y socialismo en España a fines del siglo XIX”, en Observatorio del Laicismo (junio de 2017).

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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