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Los socialistas y los pronunciamientos militares

En abril de 1913 se publicó un artículo breve en El Socialista, pero muy significativo porque suponía una reflexión sobre el papel del ejército en el cambio político, realizando una intensa crítica al papel del mismo a través de los pronunciamientos clásicos.

Recordemos que un pronunciamiento es la sublevación militar que busca el apoyo de una parte del ejército, de partidos políticos y de la opinión pública, con el fin de hacerse con el poder o presionar para que cambie la política seguida por el gobierno, mediante una acción militar incruenta, propio de la España decimonónica, naciendo en la España fernandina, y casi desaparecido con la Restauración canovista.

El artículo aludía a una etapa “romántica” (siglo XIX) que buscaba más el triunfo momentáneo que el afianzamiento del mismo, y en el que el cambio revolucionario se fiaba a la cooperación del ejército. Los conspiradores se esforzaban en preparar un pronunciamiento de los elementos militares. Al conseguirlo ya consideraban que habían alcanzado un éxito. Pero esa labor de los revolucionarios españoles había sido, siempre según la opinión socialista, infecunda, estéril. En realidad, el análisis socialista lo que pretendía, como tendremos oportunidad de comprobar, era plantear la cuestión militar en el cambio político, y no realizar un análisis historiográfico. El pronunciamiento fue la vía para intentar cambios, generalmente de signo progresista, aunque no siempre (hubo pronunciamientos realistas o conservadores), tanto para intentar derribar el absolutismo en tiempos de Fernando VII, dado el escaso apoyo popular la causa liberal, como para acceder al poder por parte los progresistas por el cuasi monopolio moderado del poder en tiempos de Isabel II. En todo caso, supuso el triunfo de la injerencia militar en el proceso histórico del siglo XIX español.

Esa era una época pasada, porque en el presente se “revoluciona” de otra manera se expresaba en el artículo del periódico obrero. Los socialistas no querían pronunciamientos ni cooperación con el ejército, porque podía convertirse en una suerte de cesarismo que anularía la labor revolucionaria. Así pues, el artículo no sólo hablaba de los pronunciamientos decimonónicos, sino de la relación entre ejército y revolución o cambio político.

La revolución debía ser obra del pueblo, siguiendo el principio socialista de la autonomía y protagonismo del proletariado en su emancipación. Y las ideas debían hacer la revolución, y en esta cuestión el ejército no podía representar ideas. En esos momentos se trataría de una fuerza estática, no dinámica, y su compañía se tornaba peligrosa. Y eso era así porque las fuerzas armadas no podían prescindir de su carácter, de su personalidad, exigiendo un papel predominante porque así se le había obligado a ser y actuar.

En relación con lo expuesto, si se optaba por emplear al ejército para cambiar un régimen, aquel no iba a permitir ocupar un lugar inferior en el nuevo. Debajo sería poderoso, encima se convertiría en un peso que terminaría por aplastar el cambio, y al lado se transformaba en un muro. En conclusión, en ninguna posición se trataba de una fuerza con la que había que contar por dichos peligros.

El artículo terminaba insistiendo que no se querían pronunciamientos, y que la revolución solamente se podía hacer cuando lo decidía el pueblo, asimilado a la patria, en el concepto socialista de la misma.

Hemos consultado el número 1420 de El Socialista. Sobre los pronunciamientos tenemos un artículo publicado en Nueva Tribuna en octubre de 2015. Podemos acudir a la obra clásica de José Luis Comellas, Los primeros pronunciamientos en España. 1814-1820, Madrid, CSIC, 1958. También es importante la monografía de Stanley G. Payne, Los militares y la política en la España contemporánea, Ruedo Ibérico, 1968. Mucho más actual: José Cepeda Gómez, Los pronunciamientos en la España del siglo XIX, Madrid, 1999.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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