El misterioso José Calviño Ozores

En 1987, en los primeros tiempos de la realización de la tesis doctoral en los que trabajaba sobre la historia de UGT y la operación Alianza Sindical Obrera, tomé contacto con José Calviño Ozores, quien murió ese mismo año. Nada sabía, entonces, de su importante papel desarrollado en la compra de armamentos durante la guerra de España y la cercanía con Francisco Largo Caballero durante los años de su exilio hasta su muerte. Me sorprendió su espléndido y lujoso piso en la calle Arturo Soria, impensable en un activista del exilio y de actividades clandestinas sindicales y políticas. Me enseñó una carta del hijo de Luis Araquistáin, Finki, el día que le visité en su domicilio. El recuerdo de ese efímero encuentro ha reverdecido al ver una investigación periodística reciente que le relaciona con numerario recuperado por el agente franquista Pedro Urraca, que terminó en manos particulares del dictador Francisco Franco.

Calviño se había autodefinido como “socialista, republicano y capitalista” ante el escritor Jorge Martínez Reverte, regresando a España de manera definitiva en 1982, cercano a cumplir los noventa años. Había nacido en Galicia en 1894, estudiando ingeniería en Madrid y Bélgica. Fue jefe de negociado en el Ministerio de Hacienda. Muy cercano a Francisco Largo Caballero en los años treinta, había gestionado la compra de armamento en Francia con Luis Araquistáin y Alejandro Otero. Responsable de Campsa-Gentibus, se encargó del envío de barcos de la Mid-Atlantic a Alicante, como el famoso Stanbrook, al término de la guerra civil.

Detenido por la Gestapo en diciembre de 1940 y amenazado de ser trasladado a España, negoció con los agentes franquistas su liberación a cambio de la entrega de remanentes de los fondos de la República. Pudo seguir residiendo en Francia, ayudando a Largo Caballero y sus familiares, antes de la deportación del líder socialista al campo de concentración nazi. Testigo privilegiado de estos acontecimientos fue el embajador mexicano, Luis I. Rodríguez, responsable de la ayuda a los refugiados españoles. En enero de 1942 obtenía pasaporte del franquismo, firmado por el subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, poniéndose aparentemente al servicio de la Comisión de Recuperación de bienes de la República española. No se conoce la cantidad de numerario que entregó a agentes del franquismo, sospechándose que no entregaba la totalidad de lo recuperado.

La cercanía con la familia de Largo Caballero supuso que éste se alojara en su domicilio durante meses tras ser liberado por los soviéticos del campo de concentración de Orianenburg. En esos momentos, se reunió con el ministro de Emigración del gobierno republicano en el exilio, Trifón Gómez, que presidía UGT, para devolver al mismo algunos efectos recuperables. Poco favorable a la continuidad de las instituciones republicanas en el exilio, Calviño demoró las gestiones para la recuperación de bienes y efectos, señalando al efímero presidente del gobierno, Rodolfo Llopis, que devolvería algunos fondos si se lo pedía en su calidad de secretario general del PSOE.

En los años cincuenta, protagonizó una tentativa de edición de los manuscritos de Largo Caballero, devolviendo a su hijo las Notas de la guerra de España, pese a que se había ofrecido a financiar su publicación. Se publicaron mucho después, ya en los años ochenta, por la Fundación Pablo Iglesias con un estudio preliminar de Santos Juliá. En 1956 fue uno de los fundadores de la Casa de Galicia en París. Además del mecenazgo, Calviño abrió poco después una galería de arte en la capital francesa.

En los años sesenta, promovió operaciones disidentes como la Alianza Sindical Obrera y una coordinadora de organizaciones socialistas, ayudando a la fundación del Partido Socialista Galego por Ramón Piñeiro, teniendo mucho contacto con Josep Pallach del Moviment Socialista de Catalunya. Financió la edición del boletín Adiante en 1965. Fue expulsado por la dirección del PSOE en Toulouse, militando de nuevo en la agrupación de París una vez que se produjo la escisión de 1972.

Ingeniero, seguidor y amigo cercano de Largo Caballero, agente de la República y colaborador forzoso del franquismo en los años de la ocupación nazi de Francia, Calviño dedicó sus últimos años al mecenazgo y a la compra de obras de arte. No se ha podido esclarecer el balance de los bienes y efectos que entregó al gobierno republicano del exilio, a la dictadura franquista y los que quedaron en sus manos hasta el final de sus días.

Abdón Mateos

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)

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