La creación de la Escuela Socialista de Verano de las Juventudes Socialistas en 1932

El Congreso de las Juventudes Socialistas de febrero de 1932 aprobó la creación de una Escuela Socialista, coronando muchas iniciativas educativas y culturales que había desarrollado anteriormente esta organización, pero en un contexto nuevo. En ese Congreso hubo un gran debate sobre estrategia política, sobre el socialismo y sobre los partidos republicanos, así como sobre el capitalismo. La Ponencia de Educación y Propaganda elaboró un dictamen en el en el que se valoraba la importancia que las Juventudes podían realizar en lo educativo y en la difusión de las ideas socialistas para acelerar el derrumbe del capitalismo, cuyo “grado de descomposición” se consideraba muy acelerado.

Por eso se consideraba como una aspiración unánime de los jóvenes socialistas españoles la creación de una Escuela de Estudios Socialistas en tanto no era una realidad la proyectada Universidad Pablo Iglesias. Así pues, se solicitaba la aprobación para la creación de un curso de estudios socialistas que se celebraría en verano, en las fechas que estableciese la Comisión Ejecutiva, para los jóvenes socialistas. Curiosamente, no se establecía una matrícula abierta, sino que los asistentes debían ser designados por las Federaciones provinciales de entre sus miembros con mayor compromiso. Al parecer, se buscaba mejorar la formación de los más activos para difundir las ideas socialistas, para “ser educadores de masas” en sus respectivas localidades y combatir la demagogia. Para ello se contaría con miembros del Partido Socialista, la UGT y de la propia Federación de Juventudes Socialistas. El programa sería establecido por la Ejecutiva con asesoramiento de los más capacitados.

En ese mismo año se convocó el primer curso, entre el 29 de agosto y el 10 de septiembre en el monte de El Pardo donde se instalaría un campamento. El curso costaba cien pesetas. Se establecieron becas. Es importante destacar que la realización del curso de la Escuela coincidió con la toma de postura de las Juventudes Socialistas para que el Partido dejara su participación en el gobierno, una vez que se había cerrado la etapa constituyente, en una clara línea de radicalización política de los jóvenes socialistas. A los pocos días, además, comenzaba la Semana Roja, convocada desde la Internacional Juvenil Socialista.

El primer programa estaba dividido en siete áreas:

  1. Doctrina: los precursores del socialismo, el marxismo, los revisionistas del marxismo, el bolchevismo, el fascismo, el anarcosindicalismo, y doctrina y realidad.
  2. Política: historia de la monarquía, historia de la revolución, historia del movimiento obrero en España, los partidos políticos actuales.
  3. Organización: psicología de la opinión y de la propaganda, organización general del partido, acción socialista en los sindicatos.
  4. Administración: el municipio, la provincia, el estado, el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial.
  5. Economía: necesidades, utilidades, valor, riqueza, economía capitalista, las crisis económicas, la cooperación.
  6. Ética: moral y religión, higiene, arte y pueblo.
  7. Temas actuales: reforma agraria, instrucción pública, servicios públicos, legislación social, estatutos regionales, hacienda, mutualidad, organización internacional del trabajo.

Se aprobó un reglamento de convivencia. En el mismo se especificaba que ningún alumno podría abandonar el campamento durante el curso sin autorización del director y en casos excepcionales. Había que respetar el horario señalado por el Comité Directivo, y era obligación de todos los jóvenes participar en las tareas que fuera preciso llevar a cabo, siguiendo las instrucciones del director. Se estipulaba la importancia del compañerismo y el respeto mutuo, teniendo el director y el Consejo facultades sancionadoras.

El horario diario estaba perfectamente regulado desde las siete de la mañana, hora a la que había que levantarse, hasta las once, que era la de acostarse. A las ocho se desayunaba; la primera lección era a las nueve y media; el baño a las once; el almuerzo a la una; la segunda lección a las seis de la tarde; a las ocho se cenaba, y a las diez se impartía la tercera y última lección.

El domingo 28 de agosto se inauguró la Escuela de Verano, en el monte del Pardo, y a orillas del río Manzanares. Como se ha explicado se trataba de un campamento con once tiendas, incluyendo tiendas para la enfermería, almacén, estanco y con un buzón de correos, así como una radio. El campamento estaba presidido por una bandera roja. El acto en sí se hizo por la tarde, comenzando con un discurso de Antonio Cabrera, director de la Escuela, en el que se lamentaba del retraso en su apertura porque se había querido coincidir con la fecha del aniversario de la huelga general de 1917. Además, explicó que la Escuela no había podido crearse antes porque lo impidió la Dictadura de Primo de Rivera. Ahora se había podido hacer gracias a la colaboración del Patrimonio y del Ministerio de la Guerra para establecer el campamento. Cabrera expresó que era misión de las Juventudes formar a los militantes jóvenes del Partido Socialista.

Después intervino Matías Gómez Latorre, uno de los pioneros del socialismo español, fundador de la Agrupación Socialista Madrileña, con el número 2, después de Pablo Iglesias, y miembro del Comité Nacional, y que en 1932 tenía ya 83 años. Su discurso fue un ejercicio de memoria del socialismo, con especial mención a la historia de El Socialista.

El diputado Jerónimo Bugeda impartió la primera lección sobre el tema de los partidos actuales, centrándose en el socialista y en su papel en la República.

El acto fue cerrado por los Coros Socialistas, dirigidos por el maestro Dafauce.

Una de las conferencias más destacadas fue la que impartió Besteiro, que asistió a la escuela con el diputado francés Longuet, que también participó en el curso explicando la formación de escuelas socialistas en otros países, para luego extenderse sobre la situación internacional, especialmente en relación con Alemania, y criticando la estrategia política comunista. Terminó explicando la situación parlamentaria del socialismo francés. Besteiro disertó sobre el marxismo y los revisionistas. Terminó valorando el sentido constructivo del socialismo, pero no debía prestar una cooperación excesivamente generosa en la “democracia burguesa” porque eso le alejaba de las masas, sembrando desconfianza. Longuet se encontraba en España con su compañero el diputado Jules Moch, por la Internacional, político que también participaría. Otro conferenciante sería Fernando de los Ríos.

La escuela fue visitada por una delegación de maestros franceses que recorrían España en viaje de estudios.

Julián Zugazagoitia hizo una crónica de la Escuela en El Liberal de Bilbao. Por su parte, Longuet hizo lo propio en Le Populaire.

Hemos consultado los números 7184, 7331, 7333, 7351, 7352, 7356 y 7358 de El Socialista; y los números 60, 61, 62 y 63 de Renovación, el órgano de las Juventudes. También hemos acudido al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.