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El Código Negro de Luis XIV

El Código Negro fue un decreto u ordenanza promulgado por el rey Luis XIV en el año 1685, luego reformado en 1724, que pretendía regular la trata de esclavos negros en las colonias francesas, es decir, las Antillas y la Luisiana, aunque también tenía que ver con la defensa del catolicismo en las clonias francesas, prohibiendo a los que no fueran católicos tener plantaciones. El Código estuvo en vigor hasta la época de la Revolución.

En principio, el Código pretendía una cierta protección de los esclavos, ya que se buscaba que fueran debidamente tratados, con prohibiciones de castigos excesivos o crueles, mutilaciones, el asesinato de los mismos y la separación de las familias, además de ser bautizados e incorporados a la fe católica, aspecto fundamental para la nueva ordenanza porque se establecían minuciosas disposiciones sobre la observancia del respeto de los domingos y fiestas que debían guardarse según el calendario católico. Los amos tenían que proporcionar cobijo, alimento y ropa a sus esclavos. Los esclavos enfermos tenían derecho a recibir atención médica. Los matrimonios entre esclavos solamente podían celebrarse si mediaba el consentimiento del amo, pero también es cierto que no podían presionar a sus esclavos para que se casaran contra su gusto. Los hijos de matrimonios de esclavos serían esclavos también, y propiedad del amo de los padres, o del amo de la madre, en el caso de matrimonios de esclavos de distinto dueño. También se reguló la cuestión de los nacimientos de hijos entre hombres libres y esclavas en régimen de concubinato. En este caso se imponían fuertes multas a los dueños casados, tanto si las esclavas eran o no de su propiedad. En el caso de ser de su propiedad llegarían a perder a la esclava y a los hijos tenidos, que serían confiscados en favor del hospital, sin que pudieran ser liberados. Si el hombre libre era soltero debería desposar a la esclava, que sería liberada. Los hijos de esta unión serían libres y legítimos.

Los esclavos no podían portar armas ni instrumentos que sirvieran como tales, a menos que acompañasen a sus amos en actividades de caza.

Pero el principal objetivo era establecer claramente, siguiendo el principio intervencionista absolutista, todo lo relacionado con la propiedad sobre los esclavos, así como las condiciones de trabajo.

El Estado absoluto francés buscaba fomentar la producción de sus plantaciones, por lo que consideró que tenía que regular claramente la trata y la esclavitud, fundamentales para este desarrollo. En este sentido, Francia fue una excepción en la época, y debe entenderse desde la perspectiva mercantilista o colbertista que desarrolló.

El Código fue, en muchas ocasiones, ignorado por los dueños de los esclavos. Las legislaciones en favor de esclavos, como las que se aprobaron sobre los indios y mestizos en el caso español, emitidas el siglo anterior, siempre fueron difíciles de cumplir porque chocaban con los intereses económicos de los colonizadores.

Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Profesor de Secundaria, autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica, miembro del Grupo Federal de Memoria Histórica del PSOE.

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