La reconstitución del socialismo en Badajoz durante la transición

La larga noche del franquismo se inició con una salvaje represión en Mérida y Badajoz en el verano de 1936 que desarticuló uno de los bastiones principales del socialismo español durante la segunda república, que ampliaban en la España meridional el clásico triángulo de poder socialista en Madrid con Asturias y Vizcaya. Un socialismo agrario que había constituido solidas comunas campesinas, una vez conquistada la tierra por los yunteros en la primavera de 1936.

Solamente el extremo nororiental de la provincia había quedado en manos de la República en guerra, con la comarca de La Serena como zona de frente. Precisamente, los sublevados habían sido desalojados de pueblos como Villanueva, llevándose de rehenes a los principales dirigentes municipales y del partido socialista y Ugt. La revancha llegó en 1938 tras la conquista franquista de la comarca, siendo paseados los encarcelados después de llevarlos a la plaza pública.

Algunos dirigentes socialistas habían quedado o logrado huir a la zona frentepopulista, entre ellos dirigentes nacionales como Juan Simeón Vidarte, José Sosa Hormigo o el patriarca del socialismo extremeño, Narciso Vázquez. Mientras Sosa, evacuado a México, presidió la casa de Extremadura en los años cincuenta, el vicesecretario del partido y secretario del Grupo Parlamentario, fue destinado a un puesto diplomático en Tánger, consiguiendo llegar finalmente a México. Por su lado, Vázquez ayudó a los refugiados en Francia en el marco de la Junta de auxilio a los republicanos (JARE), liderada por Indalecio Prieto. A su vez, el más joven Luis Romero Solano, presidente de Juventudes Socialistas, evacuado a la Dominicana, pudo llegar más adelante a México, escribiendo el impresionante testimonio Vísperas de la Guerra de España. Fue el único que pudo regresar brevemente a España después de la muerte de Franco, muriendo en México en 1981.

Por lo que se refiere a los que se quedaron, el onubense Curro López Real, dirigente nacional de Juventudes, había encabezado la federación socialista de Badajoz en guerra, hasta ocuparse de la clandestinidad de la federación regional andaluza en la clandestinidad hasta su paso de los Pirineos a finales de1947, para ser funcionario del sindicalismo internacional en Bruselas y encabezar la renovación promovida por la segunda generación del exilio.

Iba a ser el nexo entre Badajoz y Sevilla para los avatares posteriores del socialismo en Extremadura. Curro López tenía vínculos con andaluces clandestinos como el malagueño Francisco Román, secretario del comité central del partido en 1957-58 y miembro de la Ejecutiva nacional hasta 1961, que, en 1967, en unión de Alfonso Fernández Torres, tras su paso por la comisión permanente clandestina en 1964-65, habría de organizar la Federación Socialista de Andalucía y Extremadura. Aunque estos dirigentes andaluces se alinearon por razones vivenciales con Llopis en 1972, su retorno al PSOE en 1976 hizo que los sevillanos trataran de reorganizar al partido en Badajoz, enviando a Rodríguez Ibarra y Fuentes. Para la reconstitución formal de las federaciones extremeñas en julio de 1976 fueron comisionados, significativamente, Alfonso Guerra y el andaluz Antonio García Duarte, secretario de Organización de UGT, antiguo miembro de la dirección del PSOE huido desde Barcelona en 1947. Desde un núcleo hipercentralizado, pero encabezado por andaluces, fue programada la reconstitución formal de la Federación y de los núcleos informales de Agrupaciones que, en algunos casos, habían pervivido como círculos semiclandestinos de afinidad en muchos pueblos.

Esta influencia andaluza hizo que Juan Carlos Rodríguez Ibarra, formado en Sevilla, pronto se hiciera con las riendas de la Federación, construyendo después la Comunidad Autónoma durante décadas, después de la absorción del minoritario núcleo del PSP y ajustes de crecimiento e ideológicos que llegaron hasta 1979.

El libro de Guillermo Léon La construcción de la alternativa socialista constituye una decisiva contribución a la historia de la reconstrucción de las organizaciones socialistas durante la transición a la democracia en España, que viene a añadirse a monografías como las existentes para Andalucía, Euskadi o Cataluña, junto a artículos para otros territorios como Aragón, Madrid, Castilla, La Mancha o Asturias. Esperemos que otros miembros de la Escuela de Jóvenes Historiadores del Socialismo en el CIHDE de la UNED finalicen pronto sus estudios sobre los casos de territorios tan relevantes como Madrid o Asturias.

Abdón Mateos

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)

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