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El Pacto de Sant Gervasi


Alejandro Lerroux ejerció la presidencia del Consejo de Ministros durante varias ocasiones en la Segunda República. Alejandro Lerroux ejerció la presidencia del Consejo de Ministros durante varias ocasiones en la Segunda República.

El Pacto de Sant Gervasi fue una alianza de signo electoral entre la Unió Federal Nacionalista Catalana (UFNR) y el Partido Republicano Radical para las elecciones a Cortes del 8 de marzo de 1914, convocadas por Eduardo Dato.

El proceso empezó en enero de ese año en el domicilio de Hermenegildo Giner de los Ríos, que vivía, precisamente, en el barrio barcelonés de Sant Gervasi. El pacto no alteró la independencia programática de cada formación, aunque establecieron una declaración conjunta autonomista, aunque un tanto genérica o vaga, atacaban a la Lliga y se declaraban contrarios a la Guerra de Marruecos.

El Pacto se publicó como un manifiesto de la Junta de Defensa Republicana el 6 de febrero de 1914, firmado por Alejandro Lerroux, Emiliano Iglesias y Hermenegildo Giner de los Ríos por el republicanismo radical; y por Pere Coromines, Jaume Carner, Joan Moles i Ormella, Salvador Albert, Felip Rodés y Joaquim Salvatella por la UNFR.

El pacto surgió ante la debilidad que estaba manifestando la UFNR. El republicanismo catalanista no estaba en su mejor situación, habiendo sido castigado electoralmente el año anterior. Pero, además, la formación estaba dividida entre un sector más moderado, con Pere Coromines, como principal valedor, y otro más progresista y hasta obrerista con Francesc Layret como protagonista. La UNFR no terminaba de conectar con los obreros catalanes, pero también es cierto que los radicales de Lerroux ya no tenían el predicamento de antaño entre la clase trabajadora, iniciando un camino hacia posiciones más conservadoras. Así pues, ambas formaciones consideraron la posibilidad de apoyarse mutuamente para afrontar la cita electoral. Ya había habido un intento de pacto en 1913 a propuesta de los radicales para las elecciones provinciales, pero no había cuajado. Precisamente, los resultados de las mismas terminaron por hace triunfar la tendencia dentro de la UFNR favorable al acercamiento.

Pero el Pacto en sí trajo severas consecuencias para el republicanismo catalanista, porque suponía una alianza con un partido nada catalanista. El acuerdo no fue entendido por una parte fundamental de la UFNR. En este sentido, se produjeron muchas bajas, como la de toda la redacción de El Poble Català, el órgano de la UNFR.

Aunque los problemas de esta alianza fueron mayores en la formación nacionalista, también se produjeron controversias en el seno del radicalismo, especialmente porque muchos no entendían la declaración autonomista, que era interpretada como un giro extremo frente a la postura anticatalanista tradicional del Partido.

La situación se agravó aún más cuando se supieron los resultados electorales. De los veinte candidatos de la alianza, solamente sacaron siete escaños, cinco de la UNFR y dos radicales.

Layret, Gabriel Alomar y Marcelino Domingo abandonaron la UNFR, formación que terminaría por hundirse, dejando de ser una alternativa del republicanismo catalanista de izquierdas. La Lliga siguió dominando la escena política catalana hasta la Dictadura de Primo de Rivera.

Bibliografía:

Albert Balcells, Conxita Mir y Joan B. Culla, Les elecciones generals a Catalunya entre 1910 i 1923, Barcelona, 1982.

Albert Balcells, El nacionalismo catalán, Madrid, 1999.

Andreu Ordoño, La región sospechosa. La dialéctica hispanocatalana entre 1875 y 1939, 2013.

Eduardo Montagut, “La crisis del catalanismo progresista en la visión de un socialista en 1914”, El Obrero (octubre de 2020).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.