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EL PERIÓDICO
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La aportación socialista a la educación en Madrid en vísperas de la República


Dionisio Correas, al que hemos estudiado anteriormente, destacado socialista en materia educativa, y muy vinculado a la prensa del mismo signo, realizó un análisis de la política escolar del Ayuntamiento de Madrid a mediados de marzo de 1931, justo un mes antes de la proclamación de la Segunda República.

Correas consideraba que las reformas llevadas a cabo por el Consistorio madrileño en favor de los niños se debían a la labor de la minoría socialista.

En este sentido, Largo Caballero había conseguido que se reformasen las normas para elegir a los niños para las colonias de verano. El sistema era por sorteo, que Correas consideraba un mal menor, pero que era preferible al reparto de plazas entre concejales y caciques. Largo Caballero había terminado con esto último.

Cordero, por su parte, inició y llevó a cabo las colonias escolares urbanas que, aunque no funcionaban todavía de forma debida, no era por su propuesta sino porque se experimentaba una “falta de celo y de vigilancia en su desarrollo”.

Saborit había sido el concejal más entregado a la educación del Ayuntamiento de Madrid, con multitud de iniciativas. Había que destacar la puesta en marcha en ese momento de varios grupos escolares, gracias a su iniciativa y de los concejales socialistas que había habido en 1923, es decir, antes del golpe de Primo de Rivera. A Saborit también se debía la extensión del servicio de cantinas (comedores escolares, en nuestro lenguaje) a muchas escuelas, en cuyo servicio el Ayuntamiento gastaba en ese momento más de 700.000 pesetas, para que los niños pudieran tener desayuno y comida durante doscientos días al año. Saborit había luchado para que se hiciera extensivo el uso de la calefacción a escuelas que antes no tenían. También había batallado por la mejora de la limpieza de locales y por los servicios higiénicos, así como para que se emprendieran reparaciones y ampliaciones de locales.

Los socialistas habían conseguido poner en marcha el concurso para la adquisición de solares con destino a la construcción de escuelas.

Correas se preguntaba que, si siendo minoría se habían conseguido tantas cosas, ¿qué no se alcanzaría si en el futuro próximo el Partido Socialista pudiera sacar quince o veinte concejales?

Para nuestro articulista urgía rescatar para los niños madrileños la Casa de Campo, e instalar en la misma escuelas y colonias permanentes para combatir los daños que producían las viviendas insanas en las que vivían muchos de ellos.

El Ayuntamiento de la capital debía exigir al Ministerio de Instrucción Pública el cumplimiento de sus deberes en relación con la escuela primaria madrileña, impidiendo que los directores generales de Primera enseñanza, a los que consideraba como caciques burocráticos, nombrasen para las plazas de personal docente a familiares y parientes, con notorio perjuicio del interés público, impidiendo emprender la reforma escolar que Madrid necesitaba, y que ya estaba realizando Barcelona.

Hemos trabajado con el número 6895 de El Socialista, del día 15 de marzo de 1931.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.