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Antonio Roma Rubies ante las elecciones del 12 de abril de 1931


Vizcaya: Manifestantes republicanos muestran su alegría en la calle de Alcalá por la victoria de sus candidaturas en las elecciones municipales.14 abril 1931. Vizcaya: Manifestantes republicanos muestran su alegría en la calle de Alcalá por la victoria de sus candidaturas en las elecciones municipales.14 abril 1931.

Nada más convocarse las elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, Antonio Roma Rubies quiso dar su opinión sobre dicha convocatoria. El catalán Roma Rubies, al que, en alguna ocasión nos hemos acercado en estas páginas, fue catedrático y filólogo, siendo elegido concejal y alcalde, precisamente por esos comicios para el Ayuntamiento de Jerez, aunque ya había sido concejal y diputado provincial anteriormente en las filas del republicanismo, antes de ingresar en el socialismo. También sería diputado por Cádiz en las elecciones a Cortes Constituyentes. Roma fue muy activo en las páginas de El Socialista por aquellos años y en otras publicaciones de signo socialista.

Para Roma Rubies las elecciones municipales que se iban a celebrar en abril tenían una importancia excepcional. Después de siete años y medio de Dictadura, durante los cuales los que habían monopolizado el poder para justificar su actuación habían calificado al pueblo español de incapaz para regir sus propios destinos, un argumento que, como bien sabemos, suele ser muy común entre los defensores de las dictaduras, y en consecuencia debía estar sometido a tutela, era fundamental que el espíritu cívico rayase a gran altura, y que la opinión pública se manifestase con serenidad, pero también con entusiasmo. Si quien había sentido el ultraje de haberse visto privado de derechos políticos no participaba, merecería otra dictadura.

Durante estos años en que la oligarquía había administrado, de forma caprichosa, según nuestro autor, los intereses de los pueblos, sin fiscalización alguna, sin oposición y sin publicidad, los municipios españoles habían contraído grandes deudas que había que pagar con intereses. En los Ayuntamientos había imperado una especie de política de “trampa adelante”, realizándose muchas obras, pero de lujo. Ahora todo eran impuestos, encareciendo la vida a los vecinos de forma alarmante. Ahora era el momento de estudiar en todos los pueblos cómo se había gastado el dinero, como se habían emprendido las obras, sin olvidar los gastos de los “célebres viajes a Madrid para las supercherías de aquellas manifestaciones tan pintorescas como caras”. Había que poner todo en claro.

Durante todos esos años el ciudadano español había tenido tiempo para reflexionar, operándose en la conciencia pública una evolución que Roma Rubies calificaba de positiva. Era ahora el momento de que ese estado de conciencia colectiva y dignidad ciudadana se manifestase mediante el voto.

Estaba entablada una gran batalla electoral entre el régimen republicano y el régimen monárquico. No cabían términos medios. Las próximas elecciones municipales eran esencialmente políticas, siendo inútil intentar confundir a la opinión pública con candidaturas aparentemente apolíticas, las “llamadas gremiales, administrativas o de las fuerzas vivas”. En realidad, estas candidaturas representarían los intereses de caciques fracasados, porque no se atrevían a presentarse de frente, patentizando, realmente, su fracaso.

Pero no sólo se trataba de unas elecciones de crítica, de confrontación entre dos regímenes. También había que tener mucho cuidado a la hora de elegir a las personas que regirían los Ayuntamientos. Había que elegir a los más capacitados para que la gestión no se redujese, precisamente, a la crítica negativa, sino también para que surgieran iniciativas y reformas para la solución de los graves problemas que tenían los municipios.

Poco tiempo había para la organización de la campaña (se estaba a menos de un mes de las elecciones), y para movilizar a los ciudadanos con mítines, manifiestos y demás medios de propaganda, por lo que se imponía la urgencia.

Hemos trabajado con el número 6896 de El Socialista, de 17 de marzo de 1931. Sobre Roma Rubies, además del Diccionario Biográfico del Socialismo Español, contamos con el siguiente trabajo: M. D. RODRÍGUEZ DOBLAS, J.J. CIENFUEGOS GARCÍA y J. LÓPEZ ROMERO. “D. Antonio Roma Rubies: un profesor socialista en el Instituto de Jerez de la Frontera (1903-1931)”., en: Historia de Jerez, nº 6, 2000, pp. 229 a 239.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.