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Sobre el laborismo británico en Entreguerras


Londres, Inglaterra, 25 de junio de 1929, el Primer Ministro británico Ramsey MacDonald llega a la Cámara de los Comunes para un debate. / Archivo. Londres, Inglaterra, 25 de junio de 1929, el Primer Ministro británico Ramsey MacDonald llega a la Cámara de los Comunes para un debate. / Archivo.

En El Obrero dedicamos mucha atención a la evolución del laborismo británico en los años veinte en distintos trabajos, y también la visión de este proceso desde el socialismo español. En este breve apunte planteamos un esquema general sobre el laborismo en los años veinte.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, los liberales de Lloyd George tuvieron que formar un Gobierno de coalición con los conservadores. En 1922, los liberales perdieron frente a los conservadores, y los laboristas aprovecharon la profunda crisis del Partido Liberal para hacerse fuertes en los Comunes, a pesar de la crisis que había padecido el laborismo durante la contienda, precisamente por la cuestión de la guerra misma. Pasó a ser la nueva “oposición de Su Majestad”. Hasta principios de los años treinta el parlamentarismo británico vivió una suerte de tripartidismo. Pero a partir de 1931 regresaría el bipartidismo, pero ahora entre conservadores y laboristas.

Ramsay MacDonald se convirtió en un líder con un gran tirón electoral entre los obreros y también entre los excombatientes, muy asqueados con los partidos tradicionales. Tenemos que tener en cuenta, además, que, a partir de la Ley de Representación Popular de 1918, ya toda la clase obrera se había incorporado al sistema electoral, y a partir de finales de la siguiente década, todas las mujeres, interpretándose por algunos analistas a la importancia de ese voto en la victoria laborista posterior de 1929. Otro aspecto muy importante del auge laborista reside en el hecho de que el Partido Laborista presentó un ambicioso y atractivo programa político en 1918, obra de Sidney James Webb. Dicho programa tenía como objetivos la implantación de un salario mínimo, el control democrático de las industrias y la reforma del sistema financiero. Hacia 1920 el Partido Laborista contaba ya con cuatro millones de militantes.

Aunque a principios de los años veinte la primera fuerza política seguía siendo el Partido Conservador, no consiguió formar Gobierno. Al final, en 1924 se encargó de formarlo a MacDonald, aunque tuvo una vida muy breve porque necesitaba el apoyo liberal y terminó por ser derribado. En política interior no tuvo tiempo de realizar ninguna política sustancial, pero, curiosamente, tuvo más protagonismo en política exterior. Los laboristas propusieron el Protocolo de Ginebra que con el tiempo terminaría desembocando en los famosos Pactos de Locarno, contribuyendo a la distensión internacional.

Al caer MacDonald regresaron los conservadores al poder. Pero en 1929 la victoria electoral fue del Partido Laborista, aunque sin conseguir la mayoría parlamentaria absoluta. MacDonald formó el segundo Gobierno laborista con el apoyo de los liberales. Duró hasta el año 1931 en plena crisis económica y social.

En ese momento, MacDonald, junto con un pequeño grupo de laboristas, decidió aliarse con conservadores y liberales en una suerte de Gobierno de concentración nacional. Pero la mayoría de los laboristas no era partidaria de esta solución por las medidas excepcionales propuestas por los conservadores para atajar la crisis, ya que afectarían a los obreros y a los desfavorecidos. MacDonald fue expulsado del Partido. Ese Gobierno de unidad duró hasta el año 1935, aunque el premier fue apagándose debido a su mala salud.

El laborismo británico entró en una profunda crisis. Sus posiciones firmemente contrarias a las medidas económicas y sociales de los conservadores y a la política de apaciguamiento ante las potencias fascistas no tuvieron ningún éxito durante los años treinta. El comienzo del final de esta crisis llegó precisamente cuando Churchill subió al poder en 1940 y contó con los laboristas para formar Gobierno. Clement Attlee, que se había convertido en el líder del Partido en 1935, pasó a ser el segundo del ejecutivo.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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