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EL PERIÓDICO
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Eugène Buret y la miseria


Eugène Buret (1810-1842) ha pasado a la historia por su obra de 1840, La misère des classes laborieuses en France et en Angleterre ( Sobre la miseria de las clases trabajadoras en Inglaterra y Francia: sobre la naturaleza de la miseria, su existencia, sus efectos, sus causas y la insuficiencia de los remedios que hasta ahora se le han opuesto, con la medios específicos para liberar a las sociedades de él), que supone una investigación fundamental sobre el tema del pauperismo en la Revolución Industrial, citada por Proudhon y Marx, y antes de la publicación, unos pocos años después, de la obra de Engels sobre la situación de la clase trabajadora en Inglaterra (1845). En todo caso, debemos recordar que en la época de la Monarquía de Luis Felipe de Orleáns se desató una verdadera fiebre publicadora de estudios y trabajos sobre el pauperismo, siendo muchos de inspiración cristiana, tratando de alertar al poder político y también al económico sobre los peligros para el orden que suponía la pobreza que se estaba generando.

La obra tiene su origen en la memoria presentada al concurso convocado en 1837 por parte de la Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Buret era, en principio, crítico. Se preguntaba si la acumulación de capitales en un número reducido de personas, es decir, la aparición de los capitalistas no era como la formación en el pasado feudal de las familias privilegiadas. Pero su comparación histórica iba más allá. Consideraba que los obreros habían sido segregados de la comunidad social y política, sin derechos, y se encontraban solos en su miseria. Y, en consecuencia, se agitaban para salir de esa situación, y en su agitación y violencia habían sido comparados con bárbaros, esos mismos que en el pasado querían invadir.

La beneficencia no parecía un instrumento adecuado para solucionar este gravísimo problema social. El divorcio entre capital y trabajo era evidente, y dentro de una línea cristiana, como ya habíamos apuntado, no se podía achacar a Dios esta separación sino al hombre, al que le correspondía solucionarlo.

Pero sí en el planteamiento del problema Buret era muy lúcido, además de criticar lo que se estaba haciendo, sin éxito alguno, para remediar la solución, en relación con las soluciones que el mismo proponía aparecen, cuando menos, complicaciones, porque sus alternativas chocaban con las leyes económicas, cuya supuesta inexorabilidad reconocía el mismo. Por un lado, se dirige a los empresarios, pero no plantea un cambio en las leyes económicas de la libre competencia. La solución pasaría por una especie de corporativismo, que fuera, de forma progresiva dividiendo la propiedad, aunque, por otro lado, reconocía que la concentración de la propiedad parecía inexorable.

Hemos consultado datos en BNF. Data y, sobre todo, el trabajo sobre el socialismo francés de 1815 a 1848 de Jean Bruhat, en la obra dirigida por Jacques Droz, Historia General del Socialismo, en el volumen que va de los orígenes hasta 1875, que en España publicó Destinolibro, en la edición de 1984, que es la que hemos manejado.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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