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Las circulares de la Comisión Central de la campaña socialista contra el hambre de 1904


Seguimos en este artículo estudiando la campaña socialista contra el hambre del otoño de 1904, y que comenzamos en una pieza anterior sobre el inicio de la misma. En esta nueva entrega analizamos las circulares que la Comisión central de la campaña dirigió a los Comités de las Agrupaciones socialistas y Juntas Directivas de las Sociedades Obreras. Son de fecha 18 y 24 de noviembre.

La Comisión central estaba compuesta por los siguientes miembros:

Francisco Mora y Matías Gómez por el Comité Nacional del PSOE.

Pablo Iglesias, Manuel Juncosa y Manuel Solano por la UGT.

Matías García, Eduardo Calvo y Mariano Galán por el Centro de Sociedades Obreras de Madrid.

Cipriano Rubio, Tomás Ferreces, Manuel Jiménez, Victoriano Orosas y Francisco Peña como firmantes de la proposición presentada por la Agrupación Socialista Madrileña.

Francisco Largo Caballero, Luis Pallares, Antonio Ramiro, Pascual Pastor, Manuel Varela, José Pérez, Cándido Ramírez, Jesús Doñoro, Leoncio Ortega por el Comité Local de la Agrupación Socialista Madrileña.

La primera circular explicaba la historia del origen de la iniciativa de la Agrupación Socialista Madrileña, y cómo se había puesto en marcha la Comisión, para luego pasar a reseñar las causas o considerandos de esta campaña:

Primer considerando: la responsabilidad de la situación no sólo pertenecía a los partidos gobernantes sino también a otros que siendo la oposición más o menos radical, y teniendo representación parlamentaria y municipal no se habían preocupado seriamente del estado de cosas que se padecía, y que no habían dado pruebas de constituyese un asunto preferente en sus deliberaciones y acuerdos.

Segundo considerando: el derecho de crítica contra la “clase directora” debía ser libre para los iniciadores de la campaña sin que compromisos circunstanciales cohibiesen la “expresión de la verdad” en lo concerniente a las responsables del problema.

Tercer considerando: en la manifestación nacional que se proyectaba había que interesar a todos los trabajadores independientemente de su filiación política.

Cuarto y último considerando: el éxito que se perseguía no sólo dependía del número de los que concurriesen sino de la unidad de criterio de los protagonistas.

Así pues, planteamiento de las responsabilidades, prioridad de la protesta por encima de compromisos, necesidad de una participación masiva, y unidad de criterios.

En este sentido, se quería invitar no sólo a los trabajadores, sino también a los ciudadanos sufriesen las consecuencias de la crisis. Eso sí, las comisiones a constituir en provincias y localidades debían estar formadas, como vimos en el anterior artículo, por trabajadores que aceptasen la lucha política.

En consecuencia, y según la segunda circular, debían constituirse en comisiones provinciales y locales los Comités de las Federaciones obreras, los de las Agrupaciones Socialistas y las Juntas directivas de las Secciones de la UGT. Se consideraba que era la mejor forma para conseguir la pretendida unidad de criterio, ya que cualquier intervención de elementos más o menos distanciados del proletariado podrían poner trabas para la crítica de la conducta de los “partidos burgueses”, es decir, si, por un lado, no se querían anarquistas al aludir a los trabajadores que aceptasen la lucha política, tampoco se querían republicanos.

Otra cuestión era que como la campaña no buscaba el beneficio del PSOE o de la UGT, sino la crítica a lo que estaba ocurriendo y contra la negligencia de las autoridades y partidos, y para ello era necesario una movilización general, los organizadores de los mítines deberían solicitar el apoyo de todas las colectividades y ciudadanos que deseasen cooperar y participar. La organización y dirección de la campaña debía ser, por lo tanto, socialista, pero permitiendo, en aras de conseguir más fuerza, el apoyo foráneo.

Los socialistas buscaban un control claro de todo el proceso, dando instrucciones precisas sobre cómo poner en marcha las comisiones, los mítines, y sobre los acuerdos que había que tomar en los mismos acerca del abaratamiento de las subsistencias y la puesta en marcha de obras para combatir el paro. Dichas comisiones debían dar parte a la Comisión central, a nombre de Francisco Largo Caballero, en el Centro Obrero madrileño (aún no estaba abierta la Casa del Pueblo).

Hemos trabajado con el número 978 de El Socialista, y podemos consultar nuestro trabajo de El Obrero (octubre de 2020), “La puesta en marcha de la campaña socialista contra el hambre de 1904”.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.