Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE ⮕

La esencia socialista (de clase) de las Sociedades de Resistencia


Agrupación socialista de Villalgordo del Júcar, Albacete, 1925 / @ Luis Escobar Agrupación socialista de Villalgordo del Júcar, Albacete, 1925 / @ Luis Escobar

Como ya hemos defendido en otros trabajos, el periódico El Socialista desarrolló una clara vocación pedagógica y formadora para los trabajadores, muy especialmente en sus primeros decenios de vida, aunque siempre lo mantuvo. En esta línea estudiamos lo que defendía el semanario en noviembre de 1907 sobre el espíritu socialista de las Sociedades de Resistencia, es decir de los sindicatos, haciendo al final una referencia al fracaso del republicanismo a la hora de formar Sociedades de Resistencia, dentro de la línea claramente obrerista del Partido, defendida a capa y espada por Pablo Iglesias, con el fin de demostrar que los trabajadores solamente alcanzarían su emancipación por sí mismos en los principios socialistas y no tutelados por los republicanos. En este trabajo no se aludía, en cambio, a los anarquistas, el otro “problema” socialista, ni tampoco a los sindicatos católicos.

El principio de lucha de clases era la base de las verdaderas Sociedades de Resistencia, y su carácter era exclusivamente obrero. Esa característica arrancaría del hecho de que los sindicatos no aceptaban que pudiera existir armonía entre los intereses patronales y los proletarios.

Los miembros de los sindicatos entendían que sus mejoras, como podrían ser la reducción de la jornada laboral, aumento de salario, etc., solamente podía ser reivindicadas por ellos, es decir, por los explotados. Además, entendían que todo su esfuerzo y toda su energía en acción colectiva debía ser empleadas contra los patronos, es decir los explotadores, porque si no se hacía así no se podían mejorar las condiciones de trabajo.

Las Sociedades de Resistencia tendían a unirse con otras para conseguir más fuerza porque aisladas no podrían alcanzar muchos resultados. No buscaban, por lo tanto, el apoyo de organizaciones patronales, pero tampoco de partidos políticos que representasen los intereses empresariales, lo que los socialistas siempre llamaron los “partidos burgueses” o “progresivos” en el caso de los republicanos. Primero se perseguía la unión de los trabajadores organizados de una localidad, después de los del mismo oficio de distintas localidades, para saltar, a continuación, al nivel nacional, y de ahí al internacional. Era la organización como clase para luchar contra la otra, y en todo el mundo.

La lucha no podía ser solamente económica, sino también política, pero el artículo no aludía a que este cometido era propio del partido, sino que se daba también en las Sociedades de Resistencia cuando se protestaba contra los abusos que las autoridades cometían con los obreros asociados o contra los huelguistas, cuando clamaban contra el establecimiento de estados de guerra con motivo de una huelga o un conflicto obrero, o cuando reclamaban la desaparición de una ley que les perjudicaba o la adopción de una medida que les favorecía. Esas luchas no eran contra los patronos, sino contra las autoridades o contra los partidos políticos de signo burgués.

En este sentido, el texto recordaba que las Sociedades de Resistencia no solamente luchaban por el mejoramiento concreto del estado de los trabajadores, sino también por la emancipación final, siguiendo otro de los principios básicos del socialismo.

Así era, todo lo explicado era propio del espíritu socialista, y que se reafirmaba en el acuerdo entre las Sociedades y el Partido Socialista, aunque no se negaba que hubiera obreros asociados que a la hora de votar lo hicieran por candidatos burgueses, además de que hubiese Sociedades que se denominasen republicanas. Pero lo primero era, a juicio socialista, una incongruencia, fruto del desconocimiento, esperando que poco a poco fuera desapareciendo. Y las Sociedades Obreras denominadas republicanas si querían mejorar claramente la condición de los trabajadores tendrían que admitir ese espíritu socialista sino querían quedarse en una especie de estado vegetativo. No podía haber Sociedades de Resistencia que no luchasen contra la patronal.

Hemos trabajado con el número 1133 de El Socialista (noviembre de 1907). El obrerismo del PSOE frente a los republicanos se puede estudiar en la obra, varias veces mencionada en trabajos nuestros en El Obrero de Santos Juliá sobre la historia de la política socialista desde sus inicios hasta 1983, publicada por Taurus.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.